4 de mayo de 2014 10:36 AM
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Dos provincias en el agro

El empresario, ingeniero agrónomo y asesor de establecimientos agropecuarios y vitivinícolas analiza las diferencias entre el Sur, la zona Norte y Valle de Uco, y propone soluciones.

Los números en las distintas áreas que componen la actividad agropecuaria en el Sur de la provincia y, fundamentalmente, la agrícola, han decrecido en las últimas décadas, mientras que en el Valle de Uco y zona Norte estos índices se han acrecentado en forma exponencial en los últimos años. En el sector vitivinícola, el aumento de inversiones en las últimas dos décadas en el Centro y Norte de la provincia ha sido altísimo y, en el Sur, ha sido muy bajo y casi nulo.

¿A qué se han debido estas grandes diferencias entre zonas? Creo, en primer lugar, en sobre dimensionar algunos accidentes climáticos. También la política de precios, en particular, las denominadas “uvas finas”. Hay bodegas locales y de otras zonas que pagan menos el kilo de uvas en San Rafael que esas mismas uvas producidas en el Valle de Uco o el Norte.

El agro sigue siendo un buen negocio cuando éste no sólo es eficiente en producción y precios y, lamentablemente, en Mendoza tenemos dos provincias separadas: el Sur, pobre en esa área, con productores con bajos rendimientos (en general, no todos) y con bajos precios; en el Centro y Norte, con productores asesorados correctamente y producciones altamente demandadas, en muchos casos por nuevos inversores que no sólo dependen de los mercados internos sino fundamentalmente de los externos.

Los gobiernos de los últimos años no han colaborado para nada en esto, no sólo por ser grandes promotores de difundir las malas noticias, sino por no hacer una “política de seducción” para que inversores grandes, fundamentalmente, se acerquen al oasis Sur. Tampoco las entidades intermedias, como las cámaras de comercio, que no toman como prioridad este concepto de jerarquizar a la región. Otras zonas ya entendieron esto hace muchos años, por eso, que sin tener características agroclimáticas sustancialmente diferentes, hoy en Tupungato (y gracias a estas políticas) no se consigue una tierra en blanco con agua a menos de U$S 20.000.

Entonces, ¿cuál es el camino a continuar? Primero: un diagnóstico claro del potencial de la zona con datos técnicos precisos. De esta manera, mostrar a aquellos productores que de verdad trabajan bien (que son muchos) y que producen a los mismos niveles que en el Valle de Uco, que es posible obtener los rendimientos y las calidades que allí se logran. A partir de ahí, realizar una campaña a nivel nacional e internacional que atraiga capitales al oasis Sur.

Tercero: mejorar tecnológicamente a los productores que actualmente continúan trabajando y que ya cada vez son menos para “hacerlos jugar en primera”, con buenos rendimientos y buenos precios.

Hay muchos factores que hoy no son utilizados porque no se hace nada al respecto y que deberían ser tenidos en cuenta para “poder revalorizar la zona”, como la disponibilidad de agua, tanto superficial como subterránea. También recuperar la Denominación de Origen San Rafael.

Además, nuestros legisladores deben conseguir ciertas diferencias impositivas para atraer aún más a los inversores.

Lo bueno que tiene el Sur es que en algún momento fue un polo de producción e inversión porque explotaba una cantidad considerable de bodegas y fábricas conserveras. El potencial está, sólo falta ponerlo en marcha.

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