5 de mayo de 2014 10:09 AM
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De moza al directorio de Alpesca

La trama de lo que sucede en torno a la devastada empresa Alpesca sigue siendo desopilante. Mientras hay mil trabajadores en la calle, cientos de acreedores sin cobrar, los barcos varados en la costa de Madryn, continúa una sórdida puja por el control de las acciones de la empresa.

Federico Otero –quien junto a su madre, en enero de este año, firmó con Omar Segundo y el hijo de éste el contrato de compraventa de la totalidad de las acciones de Alpesca y AP Holding– no habría cumplido con la cláusula cuarta de dicha operación comercial, la cual establecía la forma de pago: “El precio será abonado mediante diez (10) cuotas anuales, iguales y consecutivas de pesos doscientos cincuenta mil ($ 250.000) cada una, siendo la primera de ellas pagadera el 05 de febrero de 2014. El domicilio de pago será el domicilio constituido de los vendedores, donde será extendido el correspondiente recibo de pago por los vendedores y/o apoderado que estos designen al efecto”. Las cuotas eran de doscientos cincuenta mil pesos por las acciones de Alpesca, y un monto idéntico por el paquete accionario de AP Holding, con la misma fecha de vencimiento.

Esas cláusulas no habrían tenido efectivo cumplimiento, y en ese marco, Omar Segundo intentaría retrotraer la operación de venta considerando caído el contrato por la falta de pago del comprador. Allí se abriría un nuevo capítulo de la sinuosa historia reciente de la pesquera que supo ser el norte del sector durante años.

A todo esto, Federico Otero sigue sosteniendo que es el dueño de la firma y habría formalizado ante la Inspección General de Justicia la presentación del acta de constitución del nuevo directorio de la sociedad anónima. Según publicó el matutino Jornada de Trelew, en su edición dominical, los nuevos ejecutivos que componen el directorio de Alpesca serían un empleado público con domicilio en Rawson y una chica que se ganaba la vida como camarera en un parador costero de Puerto Madryn.

El cuerpo directivo de la compañía, sobre la cual pesa un pedido de quiebra, estaría actualmente compuesto por Rosa Carmen Chico, la progenitora de Federico Otero, mujer a quien los oficiales de justicia no pueden encontrar para notificarla que hay una causa penal en trámite por el posible delito de estafa por una presunta venta fraudulenta, en la cual se encuentra imputada.

Otro de los cargos del directorio lo ocupa, según las actas que obran en la IGJ, Nancy Cagnoti, una joven que era moza de Sotavento, un resto bar costero de la ciudad del golfo, y Rodolfo Gutiérrez, un empleado estatal que reside en Rawson, y la presidencia del cuerpo colegiado que tiene el control de la administración de la empresa lo ejercería el propio Otero.

El matutino señaló además que Nancy Cagnoti era una vecina de Otero en Playa Unión. En enero le pidió si quería formar parte del directorio de Alpesca, a lo cual la joven aceptó por encontrarse desempleada. “No tengo conocimientos de la pesca pero puedo aprender”, le dijo la joven, que fue camarera en un comercio al cual se vinculaba a un ex secretario de Pesca de Chubut. Según consigna Jornada, después de firmar “un libro rojo de la empresa”, desde fines de enero no lo volvió a ver ni tuvo noticias de Otero.

Otro de los nuevos ejecutivos de Alpesca, Rodolfo Gutiérrez, un agente de la administración pública, habría sido convencido para conformar el directorio en virtud de una amistad desde hace 10 años con Otero. En el expediente judicial por el cual se investiga si hubo una venta fraudulenta, obraría una declaración testimonial de Gutiérrez en la cual explicó que “en enero me comentó que se iba a hacer cargo de la empresa y quería que trabajara en tareas administrativas. Me hizo conocer la planta y me explicó que iba a trabajar en Recursos Humanos, como nexo entre él y los gerentes”, sostuvo respecto a las promesas que recibió de su amigo, aunque reconoció que después de firmar el acta para integrar el directorio, perdió contacto con Otero.

Estos detalles trascendieron en el marco de la investigación que el Ministerio Público Fiscal lleva adelante para intentar determinar si la operación de venta de Alpesca fue ficticia y hubo una maniobra para defraudar a los empleados y los acreedores, lo que configuraría el delito de estafa.

La mesa está servida.

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