5 de mayo de 2014 16:38 PM
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Una nueva ministra dura, dialogante y con criterio

ESPAÑA : Isabel García Tejerina tiene muy buena formación técnica en agronomía, derecho y economía, además de un excelente uso de los idiomas y de un profundo conocimiento del sector.

Parecía un secreto a voces, lo que no quiere decir que estuviera tan cantado como algunos anunciaban. Isabel García Tejerina es la nueva ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. En su contra jugaba su no pertenencia al aparato del partido, lo que confirma el pragmatismo de Rajoy a la hora de distribuir cargos públicos. Siempre ha dicho que no tiene compromisos con nadie y toma sus decisiones con total libertad; quizás no sea tanto, pero este es una ejemplo de que al menos se aproxima mucho.

El perfil de la nueva ministra es bien conocido, y la favorece mucho para el desempeño de sus funciones. Muy buena formación técnica, en tres áreas clave: agronomía, derecho y economía, acompañada de un excelente uso de los idiomas. Pero la formación no es nada sin la experiencia. En este campo también está bien cubierta. Dispone de un profundo conocimiento del sector, algo que ha adquirido desde el comienzo de su carrera profesional, nada más dejar la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid. Desde Bruselas, en la representación de Castilla y León, en la empresa privada, ocupando puestos de alta dirección en Fertiberia y en otras empresas del ramo, desde el Ministerio de Agricultura, como secretaria general en dos legislaturas, e incluso en los medios de comunicación, donde ha sido contertulia radiofónica en programas especializados.

Bruselas es el principal campo de batalla de todo ministro agrícola, y ahí se desenvuelve como pez en el agua. Conoce a los interlocutores europeos y de los otros Estados, y todavía mas importante, la conocen a ella. Los entresijos institucionales son complejos, sobre todo en la gran maraña europea. Es necesario dominarlos y tener un importante capital relacional con sus protagonistas europeos y nacionales, también con los españoles.

No cabe duda de que Tejerina es una profesional muy bien conocida por todo el sector, accesible y dialogante, pero también dura. Quien espere poder defender sus intereses profesionales basándose en su mayor o menor nivel relacional, se equivoca. Quizás esta es su mayor virtud política, la capacidad de decir sí o no a cualquiera con la convicción que le da un criterio bien armado.

A lo largo de los años, uno de los mensajes en los que más ha insistido es la necesidad de profesionalizar más el sector y ganar dimensión, tanto en la pata agraria como en la industrial. Para ello, la administración pública debe facilitar marcos estratégicos, pero tiene que ser el propio sector quien tome las decisiones económico empresariales. Con este planteamiento, una de sus principales objetivos ha sido articular normativa que permita catalizar las decisiones sectoriales y que poco a poco se consiga una posición fuerte de los diferentes subsectores. En muchos todavía no se ha logrado, si bien es cierto que es un proceso lento. Probablemente, donde más complicado lo va a tener es a nivel nacional. El diferente posicionamiento de varias comunidades autónomas en diversos temas de relevancia, algunas de ellas gobernadas por el propio PP, van a poner a prueba su capacidad negociadora.

Tenemos por tanto una nueva ministra de continuidad, pero con fuerte personalidad propia, ambos aspectos necesarios para poder mantener una posición de fuerza en Bruselas y para poder liderar con criterio la relación con las comunidades autónomas y con el propio sector.

Sus primeras decisiones han sido acertadas. Mantener al actual secretario de estado de Medio Ambiente la permite tener un apoyo sólido en un campo que no es su especialidad. Federico Ramos ha sido eficaz en este periodo, desarrollando una gestión ejecutiva en temas muy delicados vinculados a algo tan sensible como el agua o la evaluación ambiental, sin generar tensiones significativas con los siempre activos grupo ecologistas.

Carlos Cabanas, gran conocedor de la política agraria nacional y europea, es el sustituto de la propia Tejerina como secretario general de Agricultura. También ella, tal como ha hecho Rajoy, ha optado por la profesionalidad y ha apostado por la continuidad con un funcionario de carrera habituado a la negociación política.

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