16 de noviembre de 2009 20:20 PM
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La sequía golpea a los pilares de la economía y deja al país al borde del nocaut

Cereales, leche y carne son algunos de los productos que podrían faltar a causa de las escasas lluvias. Córdoba, Tucumán, Mendoza y La Pampa son algunos de los territorios que concentran la mayoría de los casos de pérdida de ganado y reducción de superficies cultivables. ¿Qué pasará con la soja?

Los efectos de la prolongada sequía que azota al grueso del territorio argentino prácticamente desde el 2008 colocan de rodillas a los principales resortes de la economía.  
El aparato agrícola, columna vertebral del sistema local, camina por la cornisa ante la inminente pérdida, en términos productivos, de un tercio de las 30 millones de hectáreas cultivables que posee el país.

En ese caso, el golpe más notorio lo exhibe la soja: hasta el momento sólo se encuentra sembrada el 15% de la superficie destinada para ese cultivo. O sea, poco más de 2 millones de las 15 millones de hectáreas disponibles.

Por el lado del trigo, el cereal hasta ahora sólo ocupa 2,8 millones de hectáreas, cuando en la campaña anterior ese espacio trepaba a 5,5 millones.

¿Faltará pan?, es la primera pregunta que surge. César Gagliardo, presidente de la corredora Artegran, arroja a iProfesional.com una primera apreciación: "No faltará pan, pero hay que pensar que con la harina de trigo se hacen más productos. Como las galletitas, las pizzas, las pastas. Entonces, cuando uno suma la cadena, ahí ve el problema".

"Hoy Argentina tiene una necesidad de trigo cercana a las 6,5 millones de toneladas. Este año se cerrará con una producción de 7,5 millones, es decir, que habrá un ligero excedente. El problema, a raíz de la sequía y la situación de toda la cadena agropecuaria, lo tendremos el año que viene", aseguró.

Una muestra de qué tan dramático será el futuro inmediato puede ubicarse en la provincia de Córdoba, que ya anticipó que deberá "importar" trigo para lograr mantener el pleno abastecimiento.

En ese territorio, los productores prevén una cosecha de apenas 250.000 toneladas, esto es, un 91,5% menos de los obtenidos durante 2008. En comparación con el ejercicio previo, el gobierno provincial estima que el segmento alcanzará pérdidas por encima de los 160 millones de dólares.

"Está totalmente confirmado que en este ciclo, para poder satisfacer la demanda molinera local, habrá que comprar trigo en otras provincias", sostuvo Juan Carlos Martínez, de la delegación Córdoba de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).

Pero la falta de agua –al menos, la suficiente para estabilizar el régimen de siembra y cosecha– no sólo se hace sentir en la baja actividad que hoy exhiben los arados.

Por el contrario, segmentos como la crianza de ganado para el sector cárnico y la producción de leche también sufren pérdidas que, de no cambiar el panorama, encienden la alarma del desabastecimiento de cara al 2010.

En el caso de la ganadería, y por poner un ejemplo, la Asociación Agrícola Ganadera de La Pampa confirmó que la sequía ya provocó la mortandad de 1 millón de vacunos, y que estima que ese número se ubicará por encima del millón y medio antes de fin de año.

"La situación es desesperante. Vemos con muchísima tristeza cómo se van muriendo los animales en los campos por la falta de lluvia en tanto tiempo y, al igual que el gobierno provincial, manejamos una pérdida de un millón de cabezas de ganado vacuno", reconoció Miguel Torroba, presidente de la entidad pampeana.

Desde el Ejecutivo provincial, en tanto, Abelardo Ferrán, ministro de Producción de La Pampa, confirmó la mortandad del ganado y estimó que la situación que vive el campo en esa parte del país derivará en pérdidas, para las arcas provinciales, cercanas a los 2.000 millones de pesos.

Por el lado de los tambos, Córdoba va camino a cerrar el 2008 con una producción de leche hasta un 40% por debajo de lo acopiado el período previo. Siempre en tono negativo, algo similar sucede en Mendoza, donde a raíz de las menores pasturas producto de la sequía han nacido muertos cerca del 15% de los terneros.

Menos trigo, menos soja, menos maíz
"Estamos parados en lo que podría definirse como una bisagra climática. Si no llueve con intensidad en 15 días, todo será muy complicado. Pero cambiaría el panorama si hay precipitaciones abundantes antes de ese plazo", comentó Gagliardo.

El ejecutivo sostuvo que el agua caída, aunque de manera intermitente, entre julio y septiembre permitirá cerrar el 2009 con un saldo exportable en términos de trigo. Pero que la situación puede tornarse dramática el año próximo si no hay variaciones en el aspecto climático y, también, político-económico.

"Si para el invierno del 2010 no hay cambios en esas variables, es decir, la presencia de lluvias abundantes y modificaciones en el tema de las retenciones y las restricciones a la exportación, entonces no sería raro que se siembre menos trigo. Todo eso podría provocar faltantes en los derivados", dijo.

En el caso del maíz, para esta campaña se había estimado una superficie total de siembra de 1,9 millones de hectáreas. Según Gagliardo, "cómo están las cosas, a lo sumo se va a llegar a 1,7 millones". "Con eso estaremos muy por debajo de las 15 millones de toneladas que se pensaba producir para la cosecha de abril de 2010", indicó.

Por el lado de la soja, la sequía sigue reduciendo la cantidad de hectáreas que se pensaba cultivar con la denominada "soja de primera", esto es, la variedad de la oleaginosa que ostenta un mayor rinde.

"Se achicó mucho la superficie, y ahora ese lugar tendrá que ser ocupado por la soja de segunda, que se siembra a partir del 15 de noviembre y ofrece menos posibilidades de rendimiento", expresó.

Por estos días, Córdoba es el territorio que concentra las mayores complicaciones para el desarrollo de ese cultivo. La provincia mediterránea aporta más de 4 millones de hectáreas de las 19 pautadas para la siembra total de soja en la Argentina. Hasta el momento, ese distrito apenas tiene sembrado el 15% de su área de campaña.

Según se conoció a mediados de la semana pasada, la publicación especializada Oil World recortó su previsión de la cosecha local de soja a 50 millones de toneladas, cuando en un principio había estimado la producción total en 52 millones.

Menos verduras y menos leche
La ausencia de precipitaciones, como es de suponer, no sólo afecta al ámbito de los cereales y las oleaginosas. En el caso de Tucumán, por ejemplo, los efectos de la sequía se han hecho sentir con todo su rigor en la actividad hortícola.

Así, y según dio a conocer Héctor Zamudio, director de la dependencia regional del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el problema climático ya causó la pérdida de la quinta parte de la producción tucumana de verduras.

"Las temperaturas durante 23 días fueron superiores a las normales, y durante tres o cuatro días, las máximas han superado los valores de los últimos 120 días. A ese efecto térmico las hortalizas, cultivos que están a 50 centímetros del suelo, lo han sufrido drásticamente", aseguró.

En paralelo, César Rebella, director del Instituto del Clima y Agua del INTA, estipuló un escenario complejo para los próximos meses. De acuerdo a información recopilada por el organismo, y divulgada por el vocero, "corren peligro por la sequía 10 millones de hectáreas de las 30 a 32 que se siembran habitualmente".

La leche, en tanto, aparece como el otro gran producto afectado por la falta de lluvias. "Córdoba y La Pampa son las provincias lecheras más golpeadas por esta cuestión. Lamentablemente, no hay datos oficiales sobre el impacto, pero la sequía está dañando a un grupo muy amplio de productores", comentó a iProfesional.com Manuel Ocampo, gerente de la Asociación de Productores de Leche.

Precisamente en el área norte de Córdoba, la producción de los tambos ya registra una merma de casi el 40%, de acuerdo con evaluaciones oficiales. "Los 150 tambos que aún hay en la zona en mayo pasado producían, en promedio, 2.200 litro por día. Hoy están en 1.400. Es más, 80 de ellos no superan los 1.200 litros diarios", precisó José Luis Rovasio, secretario de Alimentos de la Provincia.

En esa parte del suelo cordobés el régimen de lluvias, que hasta hace dos años era de 850 milímetros anuales, se redujo a menos de la mitad. Entre agosto de 2008 y el mismo mes, pero de 2009, cayeron 220 milímetros; totalmente insuficientes para que los productores pudieran sembrar los cultivos necesarios para mantener al ganado en condiciones de producir.

"Al no llover, se atrasa el rebrote de pasto, y esto implica menos carne y menos leche. Lo peor es que los efectos son de endeudamiento para los productores, que ya vienen arrastrando problemas financieros desde el 2008. La situación, en definitiva, es directamente preocupante para todos los sectores", concluyó Gagliardo, de Artegran.

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