7 de mayo de 2014 12:20 PM
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Advierten que la soja dejó de ser un cultivo fácil por resistencia de malezas

Así lo indicó el Ing. Agr. Alberto Bianchi al señalar que hace 30 años que las industrias no sacan un herbicida con un nuevo “método de acción”.
El cultivo estrella de la Argentina, la soja, que sigue generando miles de millones de dólares cada año, podría perder competitividad agronómica si no surgen nuevos herbicidas que combatan las malezas tolerantes al glifosato.
 
Así lo dio a entender el consultor privado Ing. Agr. Alberto Bianchi (ex Dupont) que en declaraciones radiales a “Casado con el Campo” (AM570) señaló que el cultivo de soja pasó de “sencillez extrema de control de malezas” a un grado más complejo debido a la “repetitividad del uso de prácticamente un monoproducto” como el glifosato.
 
Desde hace unos cinco a tres años “han comenzado a aparecer de manera violenta una gran cantidad de especies, cantidad de casos y la extensión que toman en la Argentina unas cuantas malezas”. 
 
Aunque desde el inicio de la soja RR y hasta hace tres o cuatro años atrás “uno identificaba una o dos (malezas) que se hacían famosas (por su difícil eliminación) y llamaban la atención de todo el mundo” ahora hay “otro grupo de malezas” que pueden agruparse por regiones, dado que en la Argentina la soja está presente desde el límite con Bolivia hasta el sur bonaerense.
 
Bianchi asegura que en todas las regiones, pero con diferentes variedades de malezas, se repite el fenómeno de la aparición de especies “muy duras” o “malezas que directamente se hacen resistentes a la aplicación del glifosato, y esa es una problemática seria”. 
 
El consultor cree “sin ningún tipo de eufemismo” que hoy se está “peor que antes” de la aparición de la soja transgénica resistente al glifosato cuando la eliminación de malezas era más compleja. Ello se debe a que “las malezas que están hoy son más duras que las que estaban antes” y algunas de ellas “ya son resistentes a los herbicidas que se usaban antes” por lo cual se limita la paleta de productos a utilizar.
 
Pero para Bianchi, la otra parte del problema radica en que “la industria química como generadora de todas estas tecnologías hace prácticamente treinta años que no aparece un nuevo herbicida con un nuevo modo de acción”, más allá de las novedades que puedan aparecer con marcas o nombres comerciales diferentes, porque en esencia no difieren del “modo de acción” para combatir la maleza.
 
En resumen “no hay herbicidas nuevos desde hace más de 30 años” en cuanto a modo de acción, de modo que “hoy hay que luchar con malezas peores a las de hace 15 o 20 años atrás con menos armas que las que teníamos antes”.
 
El problema no afecta solamente a la soja sino “a otros cultivos también” aclaró Bianchi, pero “por la magnitud que tiene la soja en más de 20 millones de hectáreas se lleva la atención de todo el mundo”.
 
Según el mapa que publica la Red de conocimiento de Malezas resistentes (REM) coordinada por Aapresid, abarca sin distinciones políticas a las 10 principales provincias agrícolas del país y da cuenta del avance de las malezas en todas las regiones.
 
Córdoba es una de las provincias más afectadas tanto por la cantidad de zonas con malezas como por la variedad que la cubren que muestran mayor o menor grado de resistencia a los herbicidas. Pero variando el nombre de la maleza la cobertura parece preocupante ya que casi no queda lugar a donde no se haya instalado alguna de ellas. 
 
Como muestra el mapa de cobertura con una de las más conocidas: el sorgo de Alepo o “Sorghum halepense RG” según su nombre científico.

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