9 de mayo de 2014 01:21 AM
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Monsanto Chile : No necesitamos una nueva ley para operar

José Ignacio Salazar, gerente general de la empresa, aseguró en Cooperativa que llevan 30 años cumpliendo la normativa vigente. Explicó que lo que se busca legislar es solo una actualización de normas que ya rigen.

José Ignacio Salazar, gerente general de Monsanto, afirmó en Una Nueva Mañana que su empresa no necesita ninguna legislación nueva para operar en Chile porque cumple “con todas las regulaciones”, precisando que un cambio legislativo no afectará su producción.

Una semana después de asumir el Gobierno, Michelle Bachelet ordenó retirar el proyecto de ley que regula los derechos sobre obtenciones vegetales conocida popularmente como “Ley Monsanto”, algo que Salazar califica como “una mala asociación, que no la entendemos”.

De acuerdo con el gerente general, lo que se está tramitando es una actualización de la adhesión a la normativa de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV): “Chile ya está adherido a UPOV 78 y lo que se está tramitando es una actualización de esa adhesión a UPOV 91“.

Esto tiene mayor impacto en Chile en los cereales y en la fruta. Monsanto trabaja en maíz y hortalizas. Cuando esto empezó a llamarse Ley Monsanto nunca entendimos la asociación y el mea culpa fue nunca haberlo aclarado”, explicó.

“UPOV opera de modo que si una persona desarrolla una nueva variedad, como la manzana fuji, se demora 10 años de investigación para que sea crujiente, sea dulce, tenga rendimiento el árbol, da un marco de protección para que esa variedad tenga algún beneficio para el investigador que creó la variedad“, detalló.

Monsanto es una compañía multinacional que produce y comercializa semillas de maíz, soya, algodón y hortalizas. En Chile produce semillas para exportar al resto del mundo. Además Monsanto comercializa semillas en chile de hortalizas y maíz. Pero la gran operación de cualquier empresa de semillas en Chile es producir semillas para la exportación”, agregó.

 
“Nada que ver” con transgénicos

“Hay dos leyes distintas. La ley para comercializar productor transgénicos en Chile no está vigente. Descansa en el Congreso desde el año 2006. En Chile no se comercializan productos transgénicos. Lo que sí se hace es que se producen semillas transgénicas de maíz y un poco de soya, se exportan y el SAG fiscaliza que no quede nada en Chile”, explicó Salazar.

Nada que ver es la ley UPOV que es una ley de propiedad intelectual. Monsanto no buscaba actualizar esta ley, no participamos en esta discusión. Cuando Chile en el 2003 asumió convenio con Estados Unidos, parte de la negociación fue que había que actualizar UPOV 78 a UPOV 91. Chile accedió a eso. Es el Estado de Chile el interesado en que ocurra eso, no Monsanto”, argumentó.

Esta ley tiene un impacto en frutas y cereales y nosotros trabajamos en maíz y hortalizas. Monsanto no necesita ninguna otra legislación para operar. Opera hace 30 años y UPOV existe en Chile desde hace 25 años. Nos da lo mismo que exista esta ley. El sector frutícola y cerealero sí tienen un impacto si esto se aprueba o no”, expuso el ejecutivo.

 
Apropiación de semillas

El gerente de Monsanto reconoció que “existe un temor de que alguien se apropie de un material genético que pertenece a Chile“. Sin embargo aclaró que “en Chile apropiarse de una semilla o variedad significa que debiera ir a un registro e inscribirlo a mi nombre. Ese registro es del SAG”.

Cuando voy al SAG para inscribir una variedad me dice que tiene que ser nueva, estable en el tiempo y que debo demostrar que invertí en desarrollo para lograr esto. Eso demora cuatro años: tengo que ir al SAG, sembrar la variedad que digo que desarrollé y quiero registrar, que sería la manera de apropiarme, y el SAG diga ‘en realidad esto es nuevo y me lo siembra cuatro años seguidos y sale lo mismo'”, detalló.

El Instituto Nacional de Investigación Agrícola (INIA) es el principal inscriptor de variedades nuevas y nuestro principal desarrollador de variedades en Chile. Muchas papas nuevas han sido desarrolladas por el INIA, que es del Ministerio de Agricultura”, destacó.

Las semillas originales no cumplen los requisitos para ser inscritas porque no están desarrolladas“, sentenció Salazar.

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