9 de mayo de 2014 12:58 PM
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Insisten en que es necesario revisar el sistema de vedas vigente para la pesca

A pesar de que el mar Argentino sea considerado como uno de los más extensos del mundo, la flota pesquera de altura de Mar del Plata dispone en la actualidad de una reducida área para operar en condiciones rentables.

 La información surgida del sistema de posicionamiento satelital demuestra que la mayoría de los buques, tanto fresqueros como congeladores, vienen recorriendo enormes distancias para acceder a las principales zonas habilitadas para la pesca, ubicadas frente a las costas del sur de la Patagonia. Es que más al norte existen diversas zonas de esfuerzo monitoreado y una amplia veda permanente para la pesca de merluza hubbsi creada en los años 90, que ya ocupa 192.000 kilómetros cuadrados. Sortear esta área para llegar hasta la zona en la cual se obtienen las mayores capturas, obliga a los armadores marplatenses a realizar fuertes gastos en combustible y otros insumos, lo que en muchos casos, termina consumiendo su rentabilidad.

Por esa razón distintas cámaras del sector están insistiendo en la necesidad que el Consejo Federal Pesquero revise el sistema de vedas vigente mediante tareas “exploratorias y controladas” que permitan reabrir algunos sectores de la Zona Económica Exclusiva.

“La protección del ecosistema es una prioridad. Pero hay que evaluar si es razonable mantener un esquema de vedas tan amplio, permanente e inmutable en un contexto en el cual la economía de las empresas, el nivel de actividad y el empleo están en crisis”, le comentó a LA CAPITAL el presidente del Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA), Oscar Fortunato.

El dirigente dijo que su cámara, junto a otras instituciones empresariales del sector, tiene interés en que las autoridades reconsideren el sentido de mantener ciertas restricciones que limitan las operaciones en más del 50% de la superficie marítima nacional. “Esto es algo que venimos pidiendo desde hace mucho tiempo”, indicó.

 

Veda más amplia y cercana

Fortunato recordó que en el año 2000 la veda permanente de merluza hubbsi ocupaba 125.500 kilómetros cuadrados y que desde entonces, esa área tuvo un crecimiento de casi un 35%. “Las sucesivas ampliaciones geográficas de los últimos 15 años fueron establecidas por recomendaciones del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep) y por planteos de instituciones empresariales que tuvieron el sentido para proteger al recurso en un lugar y en un momento determinado”, comentó.

“Tenemos reglas fijas para administrar un ecosistema variable. Por eso nos parece sensato pensar en un esquema de vedas móviles frente a recurso móvil que habita en un ambiente cambiante”, indicó.

Fortunato dijo que estas medidas tuvieron como resultado que la flota de altura radicada en Mar del Plata ya no pueda pescar por ejemplo a la altura de la localidad de Viedma o frente a la Península de Valdés, donde hasta hacía pocos años se operaba sin mayores restricciones.

 
De interés para Mar del Plata

El presidente de CEPA explicó que la industria planteará una vez más la necesidad de que tanto en esta zona, como en otras comprendidas por la veda, puedan ser realizadas “exploraciones controladas y de bajo impacto” con todas las garantías que sean necesarias. “Estamos hablando de la presencia de inspectores y observadores y de acuerdo a las pautas que establezca el Inidep”, precisó

Según explicó, así podría ser obtenida nueva información actualizada para saber si es factible realizar tareas de captura sin dañar los recursos.

“Si las prospecciones demuestran lo contrario, las vedas deberían mantenerse tal como están”, subrayó.

El dirigente sostuvo que este es un planteo que “tiene un especial interés para Mar del Plata” debido a que su puerto quedó en los últimos años sumamente alejado de las áreas autorizadas para la pesca.

“Mar del Plata es la ciudad con la mayor desocupación del país y donde se asienta la mayor flota pesquera argentina. Por eso nos parece razonable que el sentido técnico de ciertas vedas sea reconsiderado”, señaló.

Según explicó, la sustentabilidad del “sistema pesquero” no sólo depende de la situación biológica de los recursos. “La FAO se ocupa de aclarar que debe haber una armonía entre todos los componentes y en este momento lo que está en crisis es la economía de las empresas, el nivel de actividad y de empleo y los mercados”, subrayó

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