12 de mayo de 2014 00:28 AM
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“En las relaciones laborales agrícolas falta más corazón que plata”

CHILE : María Inés Figari, nueva presidenta de la Sociedad Agrícola del Norte. La primera mujer que preside la agrupación nortina y también la primera directora de Fedefruta, insiste en que el gobierno tendrá que dar las facilidades para mejorar las relaciones laborales. También le preocupa el sobrepoblamiento agrícola del norte y cómo esto aumenta el impacto de la sequía

María Inés Figari se puso al centro del casino del Fundo Carretón, en la comuna de Monte Patria, en la IV Región. Rodeada de cerca de 60 trabajadores, comenzaba el discurso más difícil de su vida. Su vida estaba dando un giro radical: con tres hijos y varias décadas de matrimonio, estaba en pleno divorcio.

Como parte del acuerdo, ella se haría cargo, junto a sus hijos Nicolás y Juan Eduardo, de la administración de Carretón y de otros dos campos frutícolas más. Aunque había comenzado a meterse de a poco en la actividad frutícola cuando su ex marido tuvo una grave enfermedad, era la primera vez que ella sería totalmente responsable de la empresa familiar. Temía que los empleados se desanimaran o que, sencillamente, se marcharan, por solidaridad con su ex marido o porque no querían trabajar con una mujer.

En el discurso, Figari les dio libertad a los trabajadores para tomar la decisión. Solo uno de ellos levantó la mano para afirmar que se iría. El resto se quedó al lado de María Inés.

De hecho, la mayoría de ellos sigue trabajando con ella. Incluso el boom de la minería no le significó una mayor merma de personal.

Con sus hijos ya maneja 198 hectáreas de frutales, con una fuerte inversión en clementinas que recién entran en plena producción. En el peak de la cosecha llega a tener 350 trabajadores en sus tres campos.

En marzo de este año, fue elegida como presidenta de la Sociedad Agrícola del Norte, SAN, gremio que reúne a los agricultores de la IV Región. La primera mujer.

Dos años antes, había sido elegida como directora de Fedefruta. Otra vez, la primera mujer.

-Acepté ser presidenta de la Sociedad Agrícola del Norte porque me interesa educar y producir cambios en las personas. Eso me viene de mi formación como educadora familiar en la Universidad Católica. Ese cargo me da la oportunidad para lograr un acercamiento entre empresarios y trabajadores agrícolas. Tomo ese desafío y vamos a hacer algo grande, afirma Figari.

Cambio de rumbo gremial

Es cosa de revisar el listado de los dirigentes de gremios agrícolas. En ellos hay pocas mujeres. Sin embargo, si se mira hacia atrás, se ve que la situación era aún peor. La actividad empresarial agrícola siempre ha sido un lugar eminentemente masculino.

Un director de la Sociedad Agrícola del Norte que prefiere el anonimato, plantea que “el mundo agrícola necesita pensar diferente, enfrenta desafíos de modernización enormes, pero arrastra el sesgo del terrateniente, de una visión política conservadora. Por eso, la llegada de María Inés marca un cambio histórico”.

El Norte Chico tiene vocación de pionero en el agro nacional. Abrió el negocio de las exportaciones de fruta fresca y en la actualidad provee casi un tercio de las hortalizas que se consumen en Santiago. Hoy los nortinos quieren remecer la actividad gremial.

-La gente se ha dado cuenta de que frente a la escasez de mano de obra debemos que tener otra actitud y otro discurso. La otra opción es perder nuestro trabajo. Ya tenemos ejemplos claros: en la VI Región se han producido pérdidas muy, muy considerables, porque fue imposible conseguir trabajadores. Estoy convencida de que en las relaciones laborales agrícolas falta más corazón que plata. Necesitamos conversar, dialogar. Hay que ponerle cariño. Lo he comprobado en mi actividad profesional, pues formé un grupo humano que me ha seguido en los buenos y en los malos tiempos.

-Sin embargo, algunos empresarios asumen que el diálogo con los trabajadores es abrir las compuertas a una avalancha de peticiones, principalmente monetarias.

-Cuando eres transparente y explicas la situación interna de la empresa, los trabajadores son los primeros en solidarizar con uno. Ellos son muy conscientes de cómo pueden aportar al resultado final. Usar como pretexto para no conversar que van a llegar a pedirte cosas, no me parece.

María Inés Figari recalca que los trabajadores agrícolas principalmente están ávidos de capacitación.

-Hacemos encuestas entre nuestros trabajadores y se repite siempre que la educación es lo más importante para ellos. Los preparamos en las principales necesidades que tenemos durante el año agrícola, pero también reforzamos demandas familiares. Muchos no tuvieron una mayor educación formal y lo ven como un aspecto negativo de su vida. Por eso su principal anhelo es que sus hijos estudien. Una de nuestras actividades de capacitación más demandadas es la de computación, porque los papás quieren ayudar a hacer las tareas a sus hijos. Además, les mejora la autoestima. Para muchos trabajadores es el primer diploma de su vida. He visto hombres mayores llorar cuando lo reciben.

Figari también propone trabajar con los mandos medios, para alinearlos en una cultura de respeto.

-En la empresa agrícola tenemos que avanzar juntos, poniendo como objetivo al ser humano, no al trabajador. Es el ser humano al que se necesita rescatar y reencantar con la vida rural.

Muñeca política

Una de las condiciones que exigió Figari al momento de aceptar la propuesta del directorio de la Sociedad Agrícola del Norte para ser su nueva presidenta, fue permanecer como directora de Fedefruta.

La dirigenta argumenta que, por ser Chile un país centralizado, es conveniente tener un pie presente en las decisiones que se toman en la capital. Figari recuerda que el año pasado logró que los directorios tanto de Fedefruta como de la Sociedad Nacional de Agricultura sesionaran en La Serena para conocer de primera mano las necesidades del Norte Chico.

En poco tiempo como dirigente demostró tener una muñeca política importante.

“Es hábil no solo para convencer a quienes la rodean, sino para pasar a una segunda etapa, un poco más compleja, que es hacerlos trabajar de la forma que ella propone”, afirma un dirigente nortino.

A Figari no le es ajena la situación política del país. Cree que es propicia para su programa al frente de la SAN: “En este momento contamos con un gobierno que nos tendrá que dar todas las facilidades en nuestro esfuerzo por tener buenas relaciones laborales”.

Autocrítica frente a sequía

La dirigenta nortina piensa que, junto con las relaciones laborales, hay otro tema clave para el Norte Chico: la sequía. Un evento climático que ha dejado a muchos agricultores endeudados para capear los problemas. Aunque se espera que este invierno marque el inicio de un ciclo de mayores precipitaciones, a Figari le preocupa que el efecto financiero se alargue.

-Las empresas agrícolas en esta región están tremendamente endeudadas. Cualquier paso en falso nos afecta en forma importante. Ese endeudamiento se debe a que hubo que reconvertir parras viejas a parras nuevas. Los créditos están dados de tal forma que no son convenientes para la actividad agrícola. Un crédito corriente para una plantación son seis años. Al tercer año recién se empieza a producir. ¿Cómo puedo pagar todo con solo tres años de producción?

-De acuerdo, ¿pero no hay autocrítica entre los agricultores? En los últimos años se extendió mucho la superficie agrícola en el Norte Chico, sin considerar que hay ciclos de sequía.

-Llevo 47 años en el Limarí y cuando llegué había una sequía tremenda. Sin embargo, en ese tiempo eran cuatro los fundos plantados. Cuando se abrieron las exportaciones vino el boom de las plantaciones. El problema más grave fue que no tuvimos la fuerza para demostrar que tenía que haber un equilibrio entre el agua con que se contaba y la cantidad de tierra que teníamos. No es que todos estos cerros sean plantables. El agua no nos alcanza. La mirada de quienes vinieron desde afuera es que era cosa de traer un tubo, poner un pozo y sacar el agua. A lo mejor técnicamente en ese momento se podía, pero cuando llegó la sequía la restricción fue pavorosa. Esta sequía ha permitido equilibrar lo que se puede hacer y lo que no.

-Por ejemplo, se plantaron muchas hectáreas de paltos en el norte.

-A mí siempre me preguntaban por qué no los poníamos. El palto es un cultivo difícil para esta zona, necesita permanentemente un consumo de agua importante, mucho más que la uva. La palta tuvo un muy buen valor por bastante tiempo. Sin embargo, se veía que no iba a ser un cultivo que iba a permanecer como la uva.

Reforma Tributaria
“De todas maneras no le hace mal a Chile una revisión en sus impuestos. Partamos de ahí. No nos hemos cerrado nunca a que se revisen los impuestos. Sin embargo, hay que ser cautelosos, hasta este momento hemos tenido poca información para dar juicios muy precisos”.

Agricultura versus minería
“En realidad, hemos convivido siempre, pero las reglas del juego comienzan a cambiar. Ahora son grandes inversiones, pueden mover cerros enteros, pues tienen los medios económicos y financieros. La legislación de minería es muy antigua y tenemos que normar lo que ahora estamos viviendo. El agua es el producto que nos mueve a ambos, y la minería le puede hacer un daño grande a la agricultura”.

Baja de empleo por sequía
“Hasta hace un par de años estábamos full empleo. Hoy debido a la sequía se hace necesario programas pro empleo en zonas rurales del Norte Chico. Si no hay agua no se puede producir y una empresa agrícola no puede tener su equipo completo sin trabajar. Hay muchas hectáreas de parrón que están agonizando”.

Productores pueden exportar directamente
“Exportando uno mismo se puede rentabilizar el negocio. Nosotros tenemos que pagar comisión al recibidor en el extranjero y comisión a la exportadora. Eso sí da temor salir de Monte Patria a China, por ejemplo, por eso los gremios tenemos que educarlos en cómo se trabaja en esta área, quiénes pueden apoyarlos. Ese conocimiento hace que la gente diga “ah, no es tan difícil”. Y se logran diferencias brutales de precios”.

 Retraso en colocación de membranas

-Usted ha señalado que es importante obtener lecciones de la actual sequía. ¿Cómo calificaría la capacidad de respuesta del Estado frente a la emergencia?

-Todo sale vía proyectos, programas. No existe la facilidad para ellos de apoyar las causas en el momento preciso. Lo vimos con las membranas -revestimientos plásticos que cubren la base de los canales para disminuir las pérdidas en conducción, N. de R.- Las pedimos en junio y julio, las necesitaríamos antes de septiembre, pero llegaron en octubre. Y no fue porque alguien se quedó dormido, sino porque la situación legal de estas entregas de platas va en ese ritmo.

-Sin embargo, lo concreto es que muchas de esas membranas están guardadas en los campos y no se han instalado.

-Quiero ser bien clara, con la falta de agua no se le podía pedir a los agricultores un esfuerzo de dejar de regar para instalar las membranas. Las cosechas ya venían.

Las membranas están guardadas en los fundos para ver cuánto apoyo conseguimos para instalarlas. No es porque alguien se esté haciendo el pillo, me consta que finalmente los agricultores somos los más interesados.

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