12 de mayo de 2014 14:46 PM
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El rendimiento promedio sojero es de 33,5 quintales

Bandera a cuadros para la soja de primera. En el último tramo la recolección de los ciclos largos mejoró parcialmente los rindes del este de Córdoba y el sur de Santa Fe.

La soja de segunda deparó muy gratas sorpresas, superando a la de primera en muchas regiones y arrojando un promedio de 29 quintales, 6 más que el promedio de los últimos 6 años. A dos semanas de comenzar la campaña triguera, las mayores intenciones de siembra están firmes en la región núcleo. Sin embargo, no se llegarían a cubrir 750 mil ha con el cereal, según la Bolsa de Comercio de Rosario.
En la mayor parte de la región núcleo, finalizó la cosecha de soja de primera. En la última semana aparecieron mejores resultados, subiendo levemente el promedio regional hasta tocar 33,5 qq/ha. Son destacables los resultados del este cordobés con 2 a 5 qq/ha por encima de la media zonal. Si bien hay áreas donde el cabezal sojero ya reposa nuevamente en los galpones, en otras, como en el noroeste bonaerense, las lluvias y lloviznas de fin de abril y las de los primeros días de mayo interrumpieron la recolección. La falta de piso mantiene al 15% de la soja del norte de Buenos Aires en pie.
Destacadísimo el resultado de la soja de segunda, tras rendir un promedio de 29 qq/ha en la región.
El maíz de primera sigue relegado en las labores de cosecha, esperando a los costados del camino el retorno de las máquinas. Se avanzó escasamente en la semana, pero donde se terminó con la soja se vuelca despaciosamente a la actividad de trilla del cereal. La cosecha comprende un 80% del área total cultivada. Para el maíz sembrado en septiembre, el promedio de rinde está en torno a los 74 qq/ha.
Los cultivos alternativos al trigo no tendrán protagonismo particular en la nueva campaña invernal. El crecimiento del hectareaje triguero variaría entre un 15 y 20% respecto del ciclo 2013/14. Se cierra el camino para la colza y el poroto, pero, por sobre todo, cae con fuerza la intencionalidad de siembra sobre la cebada, que está en retirada de la región. El principal argumento detrás del aumento en el área de trigo es la óptima oferta hídrica del perfil edáfico. Pero, se vuelve a hablar de legumbres, específicamente de la arveja. En algunas zonas, hay un altísimo interés por ella, pero hay problemas para hacerse de semillas.
Cerrado el ciclo de los cultivos de verano, las malezas siguen preocupando. En varias zonas comenzaron las aplicaciones de herbicidas. La reina del barbecho otoñal es la rama negra, siendo fundamental el control oportuno. La ausencia de heladas tempranas mantiene en pie a las gramíneas de verano y a la soja guacha. También hay inquietud por la presencia de capiquí, ortiga y yuyo colorado.

UN SALTO
Las exportaciones del complejo sojero pegarán un salto en el 2014 gracias a una cosecha de la oleaginosa que llegará al récord de 55 millones de toneladas, dijo el jueves el presidente de la cámara agro exportadora Ciara-Cec. Los embarques de porotos de soja subirán un 57 por ciento a 11 millones de toneladas, los del aceite derivado un 31 por ciento a 5,9 millones de toneladas y los de harina un 15 por ciento a 27,5 millones, según datos de Ciara-Cec.
“Tenemos un año con una perspectiva mejor que la del año pasado. Y procesaremos cerca de 40 millones de toneladas. La capacidad ociosa (de la industria) este año va a ser entonces cercana al 33 por ciento (desde el 40 por ciento del 2013)”, dijo Alberto Rodríguez, presidente de la cámara, en una entrevista con Reuters.
“La capacidad ociosa (de Argentina) ha venido creciendo al mismo ritmo que la importación de porotos de China (para procesar). Un nivel aceptable (de capacidad ociosa) sería entre el 10 y el 15 por ciento. A niveles de capacidad del 30 por ciento, claramente tenemos pérdidas”, explicó Rodríguez. “Nuestra industria aceitera era la más competitiva del mundo. Hoy, con nuestros costos totales, somos los segundos más caros. El más caro es Europa”, añadió.
El sector también está preocupado por la falta de una norma que permita importar soja de forma temporaria para procesar (principalmente del vecino Paraguay) y la deuda por el impuesto al consumo (IVA) que el Estado argentino tiene en la actualidad con las empresas agroindustriales. Al 31 de marzo existe una deuda cercana a los 45 millones de dólares por el IVA, que los exportadores pagan al comprar los granos en el mercado local y luego les debe ser reintegrado al exportar la mercadería.

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