14 de mayo de 2014 16:33 PM
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Molinos Río de la Plata se va de Romang

Molinos Río de la Plata, una empresa del grupo Perez Companc, anunció que a fines de septiembre próximo cerrará del complejo arrocero instalado en la localidad de Romang, departamento San Javier, 265 kilómetros al nordeste de esta capital, donde procesa el conocido arroz Gallo.

Según trascendió, la decisión se enmarca en una resolución de la firma que unificará las cuatro plantas en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), para lo cual efectuará una importante inversión en la ampliación de su capacidad de producción de pastas, arroz y vino, y una mejora de su línea de producción de aceites comestibles.

“El problema es que en la costa (este santafesina) está faltando materia prima. La última cosecha ha sido un desastre, más allá de algunos informes señalando lo contrario. En promedio, se cosecharon 4 mil kilos por hectárea. Esa producción es muy baja. En el caso de Molinos, no consigue una oferta suficiente porque los productores chicos (200/300 hectáreas) están todos mal”, explicó a El Litoral un empresario del sector.

Ante una consulta, la fuente agregó: “Este molino trabajaba bien hace 25 años porque tenía equipos nuevos. Hoy está obsoleto. Tiene una carga de personal muy grande y en el resto de los rubros que constituyen sus costos, los números no cierran. Molinos tiene otras plantas más modernas y por eso se va de Romang”, añadió.

Alto impacto

La medida de cierre, de alto impacto para una población de 9 mil habitantes, que ahora tratará de desarrollarse casi exclusivamente con la explotación del turismo costero (sus costas están bañadas por el río San Javier, afluente del Paraná), ya se conocía desde hace dos años. Por entonces, Molinos decidió cerrar su planta arrocera en Romang y trasladar los procesos de envasado y molienda a la vecina provincia de Entre Ríos, dejando únicamente el acopio en Santa Fe. Si recién ahora se concreta es por la gestión permanente de autoridades provinciales y comunales, aunque desde aquel momento quedó claro que el molino “se vende o se cierra”.

Voceros de la empresa, que actualmente ocupa a 40 obreros (una decena ya aceptó el retiro voluntario), señalaron que la medida se adoptó ante el encarecimiento de los insumos y los gastos corrientes, en un mercado interno acotado por la inflación.

La decisión fue comunicada al personal de la planta el jueves pasado. “Sólo nos dijeron dos cosas: que la planta sigue en venta y que está abierta esa posibilidad de encontrar algún interesado en ella. Además, que si queremos irnos, el dinero (de la indemnización) está a disposición”, aseguró un vocero de los trabajadores.

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