16 de mayo de 2014 13:10 PM
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“ En Bruselas nos fue muy bien, los problemas están en casa ! ! ! ”

Ciro D’Antonio fue uno de los cuatro representantes que envió Frigorífico Del Sud Este a la reciente edición de Seafood 2014 que se realizó en Bruselas, entre el 6 y 8 de mayo y que tuvo a casi una veintena de empresas nacionales, muchas agrupadas en el pabellón promovido por la autoridad de aplicación bajo el signo “Mar Argentino”.

“Si hubiésemos tenido 10 personas atendiendo, todas hubiesen tenido trabajo. Recibimos muchos visitantes, tuvimos más de 100 reuniones y generamos compromisos de ventas por 2 millones de dólares”, contó el empresario.
La incertidumbre del negocio pesquero parece no estar fronteras afuera, donde se evidenció una demanda sostenida y nuevos países interesados en cerrar acuerdos de productos con valor agregado. Las incógnitas están en las calles donde late la industria pesquera marplatense.
“La calle nos está diciendo cosas que no aparecen en las estadísticas que marcan la evolución de la actividad. Veía el informe del Observatorio de la Bolsa de Comercio, destacando cifras similares de desembarques en relación al año pasado en el primer trimestre. Pero la realidad marca que falta trabajo y hay conflictos porque a la gente no le alcanza lo poco que trabaja”, reveló el empresario.

La falta de actividad en la flota costera genera problemas para acceder a la materia prima que luego es procesada. En la última década -cuenta D’Antonio- la cantidad de barcos costeros que capturan variado se redujo un 75%. Muchos se fueron al sur y otra cantidad importante pescan corvina a la pareja. Y los barcos merluceros pescan solo lo necesario para mantener la estructura.

“Creo que es momento de sentarnos todos en una misma mesa y acordar una tregua para blanquear todo lo que está mal. Antes consideraba como competencia desleal que haya una covacha funcionando con cinco trabajadores explotados. Ahora creo que es necesario contenerlos, darles herramientas para que no queden en la calle. Porque acá todo conflicto genera despidos, gente que se queda fuera del sistema laboral, excluidos para siempre”, enfatiza el empresario.

El dirigente de CAFREXPORT piensa que en esa tregua deberían aggiornarse los convenios colectivos de trabajo. Que el sindicato debería ser un gran proveedor de mano de obra eventual y temporal. En vez de convocar por la radio, el empresario debe llamar al gremio para buscar personal en una gran bolsa de trabajo. Con una garantía horaria, con aportes.

D’Antonio asegura que el langostino entrega una enorme posibilidad para generar trabajo. Tres o cuatro meses como la zafra de la anchoíta, para pelarlo y devenarlo. Hoy todo el langostino que se exporta a Perú, Argelia, Tailandia, parte del que va a China, es para reproceso y luego enviarlo a Estados Unidos. Podríamos hacerlo acá, creando 200/ 300 fuentes de trabajo, con reglas claras, sin explotación, ni conflictividad.
“¿Por qué te pensás que un empresario decide invertir en un frigorífico pesquero, a 50 kilómetros del puerto, como es Vivoratá? Porque nadie quiere tener conflictos. En este contexto actual nadie piensa incorporar más trabajadores; debemos sentarnos todos para despejar incertidumbre y trabajar en un marco de paz social”, aseguro el empresario.

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