17 de mayo de 2014 00:14 AM
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El potencial de la pequeña agricultura en la región

Según la FAO, el 70 por ciento de los alimentos provienen de fincas familiares.

En el foro de Crop life, realizado en esta ciudad, se instó a dar más aliento a la pequeña y mediana agricultura, y dentro de ella a la empresa familiar, para que accedan a la tecnología y capacitación en buenas prácticas que les permita mejorar su productividad y, consiguientemente, su rentabilidad.

Se recordó durante el encuentro que, según el último reporte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), el 70 por ciento de los alimentos que se consumen provienen de fincas familiares. Además, el 97 por ciento de los agricultores en el mundo están en países en vías de desarrollo.

En ese sentido, José Perdomo, presidente ejecutivo de Croplife Latin América, enfatizó que hay que acercar las herramientas al agricultor para mejorar la productividad. Se refirió a la tecnología, como por ejemplo los fertilizantes que mejoran las cosechas y los agroquímicos que las protegen de las plagas.

“Pero también es cierto que hay que mejorar el financiamiento para que los pequeños agricultores puedan invertir en esa tecnología”, dijo por su parte Roberto Giesemann, presidente saliente de la Junta Directiva de Croplife Latin America.

Realidad heterogénea

Jim French, gerente del Programa de Agronegocios y Comercialización del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) citó tres grandes desafíos para la agricultura de América latina: alimentar a un mundo que demanda más alimentos; producir más pero sosteniblemente y sacar de la pobreza rural a la pequeña y mediana agricultura.

Explicó que la pequeña y mediana agricultura en América latina se caracteriza por tener una realidad muy heterogénea, con las mayores limitaciones y menores rendimientos respecto de la agricultura comercial, pero con gran potencial: “Es la actividad económica con mayor potencial para aumentar la oferta de alimentos y mejorar las condiciones de vida de la población rural más vulnerable. En ese sentido, señaló que para aprovechar su potencial “hay que mejorar sus rendimientos y su conexión con el mercado”.

En su presentación, French mostró en pantalla que en la Argentina hay 251.100 explotaciones de agricultura familiar, representando un 75,3 por ciento del total, y que la superficie media de las explotaciones de agricultura familiar en la Argentina es de 142 hectáreas, lo que representa un 20,3 por ciento de la media total, que es de 593 hectáreas.

Comparado con otros países, indicó que en Brasil hay 4.367.900 explotaciones familiares, con el 84,4 por ciento del total; 737.900 en Colombia (87%); 739.900 en Ecuador (88%); 254.000 en Chile (95%); 264.800 en Paraguay (91,4%), y 32,600 en Uruguay (57,2%), por citar algunos ejemplos.

Jorge Parizzia, presidente de Ca- safe, dijo que si bien el modelo agroproductivo en la Argentina se enfoca más hacia los grandes productores “también hay un grupo de empresas familiares que hoy se dedican a la floricultura y horticultura que no hay que minimizar por el aporte que le hacen al país”.

Según el ejecutivo, todo depende de los parámetros que se tomen: “Lo social, lo cultural, lo que involucran, la inclusión; entonces podemos decir que la pequeña y mediana empresa agropecuaria en la Argentina es muy relevante, porque toma mucho recurso humano”.

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