17 de mayo de 2014 17:36 PM
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Forrajes conservados

Los silajes de invierno son una herramienta muy interesante para planteos intensivos de tambo o ganadería de carne. Resultan una integración dentro del sistema dado que en octubre-noviembre puede confeccionarse y liberar el lote.

Para el Ing. Agr. Darío Colombatto (FAUBA y Conicet) resulta vital considerar esta opción como una herramienta más en un sistema que involucra al cultivo de verano siguiente dentro del margen bruto de la empresa. Sin que sea apropiado comparar el volumen de uno con el otro. Como bien dice el técnico: “es un partido que no se está jugando y de esta manera diversificamos la producción quitando riesgos”

Ante las vicisitudes climáticas atravesadas en los últimos años, el hecho de jugar a dos puntas confeccionando dos estaciones de silo tiene un valor que a veces supera lo meramente económico y representa el valor de poder dormir tranquilo. Por eso la comparación del precio de la materia seca pagado en un silo de invierno vs. un buen silo de verano resulta engañosa, porque este último todavía no se logró.

Ejemplos pasados pueden dar la razón, donde la sequía afectó el momento crítico de los maíces y al no formarse bien la espiga (y picarse muy bajo) se terminaron ensilando materiales con baja materia seca (MS) resultando de mala calidad.

La calidad

Las consideraciones del técnico son las siguientes:

– “Si deseamos tener un silaje proteico cebada y avena debemos buscar al estado fenológico de espiga embuchada para el momento de picado, sin esperar mucho el grano, ya que allí tendremos entre 16 y 17 % de proteína y además mucha MS, mucho volumen”.

– “Estos cultivos aportarán almidón, aunque la concentración se inferior que en maíz, pero además los cereales de invierno tienen más fibra de calidad. La cebada tiene el doble de fibra que el maíz y de más calidad por ser una graminea C3 (vs. sorgo lo mismo)”.

– “Por lo tanto, al comparar un silo de cebada con uno de maíz habría que tener en cuenta el contenido de grano en ambos, teniendo en cuenta que la fibra siempre será mejor y más digestible la del cereal invernal”.

– “La digestibilidad de un raigrás puede llegar a 60 %, cuando la digestibilidad de la fibra del maíz o del sorgo rara vez supera el 50 %, siempre se encuentra cerca del 44 – 45 %. Los que salva a los materiales de verano es la digestibilidad del grano, que termina mejorando el total”.

– “En un silo sin grano (ej. raigrás) la energía saldrá de la fermentación de la fibra y si esta es altamente digestible será mayor. El animal producirá más leche y mejorará la grasa en animales de engorde al mejorar la insalivación”.

Inoculación

En los silajes de invierno es muy importante la inoculación del material a ensilar, más que para los de verano. Colombatto explica que “sobre todo para el raigrás, que al no tener grano para aportar como sustrato a la fermentación, las bacterias producirán el ácido láctico solo con los azúcares solubles de la planta, y para no malgastarlos, el uso de inoculantes dirigidos y específicos son una gran solución”.

Estos inoculantes no promueven solo la producción ácido láctico sino también de ácido acético en pequeñas cantidades, este actúa como protector y antimicótico una vez abierto el silo, permitiendo que el material pueda permanecer más tiempo en contacto con el oxígeno sin perder rápidamente su calidad. “Es aconsejable utilizar aquellos inoculantes con cepas probadas y no elegirlos por el precio” resalta Colombatto.

Ing. Agr. Jeremías Drobot

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