21 de mayo de 2014 01:15 AM
Imprimir

La leche de cabra comienza a despertar

CHILE : Menos grasa, más proteínas y aminoácidos esenciales atraen cada vez más a los consumidores a buscar el queso de cabra. Demanda insatisfecha y precios de hasta $440 por litro han motivado la creación de proyectos cada vez más tecnificados. La clave, según los emprendedores, está en la profesionalización del rubro, con métodos de mejoramiento genético y control de la producción.

Desde jabones que ayudan a controlar el acné, leche fluida que reduce el colesterol, hasta yogures aptos para intolerantes a la lactosa o alérgicos a la proteína de la vaca. Todas esas alternativas cosméticas y de consumo tiene la leche de cabra. Empujada por sus propiedades nutricionales, ya que tiene menos materia grasa que la leche bovina, más proteínas y aminoácidos esenciales, es un producto -especialmente el queso- cada vez más valorado por el consumidor y más demandado por supermercados, hospitales, restaurantes y casinos. Ello está llevando a que haya un creciente número de innovadores instalándose con nuevas producciones para dar cuenta de una demanda creciente que no alcanza a ser abastecida por la producción actual.

En realidad la principal demanda nacional es por queso, que es a donde va buena parte de la producción lechera caprina que en los últimos años crece fuerte. Si décadas atrás casi no se consumía por temor a la intoxicación, debido a la precariedad de medidas sanitarias, hoy es considerado un alimento gourmet infaltable en la alta cocina.

“Ya no solo es el consumidor familiar que recurre al supermercado, sino que es muy habitual en eventos de carácter diplomático que el menú considere una entrada de queso de cabra con ensalada, por ejemplo”, comenta Juan Burrows, médico veterinario experto en ganadería y abastecedor de Quillayes hace 24 años. El año pasado, por ejemplo, le vendió cerca de 200 mil litros para la elaboración de quesos premium.

Esta creciente demanda de queso por parte de los consumidores y de leche por la industria procesadora -unos 5 millones de litros al año, según Burrows-, ha estado bajo la mira de nuevos emprendedores que lo perciben como una oportunidad, tanto por los buenos precios que paga el mercado, que fluctúan entre $400 y $440 por litro, como porque la venta está asegurada si se cumple con los estándares de calidad e inocuidad que se exigen.

“Está dada por la gran demanda que requiere la industria, cada vez con más fuerza. Aparte de los que producen su propia leche, hay unas cinco o seis empresas que compran leche al productor a precios muy buenos. Además, están muy interesados en recibir nuevos proveedores”, asegura Burrows.

Esto está cambiando el panorama de los productores caprinos. Hasta ahora, la crianza de cabras se había concentrado en pequeños crianceros, especialmente de la IV Región, sin embargo, en el último tiempo aparecen inversionistas que apuestan por este rubro de una manera distinta.

Es el caso del ingeniero agrónomo y profesor de la Universidad de Chile Maximiliano Alonso, quien decidió junto a otros dos socios instalar una lechería caprina en San Fernando. Actualmente, están en pleno proceso de construcción de corrales, galpones y siembra de alfalfa para recibir a los animales, y dice que ya han recibido distintas peticiones de empresas para comprar la leche que producirían a partir de 2015. Según cuenta, este año partirán con 100 cabras saanen, una raza albina, pero su proyección es tener 1.000 ejemplares en cuatro años.

“Hoy el mercado de la leche de vaca no es tan interesante como la caprina. En otros países se usa para hacer jabones o se aprovecha para producir cosméticos, pero creo que estamos lejos de eso, porque la demanda interna por quesos está insatisfecha”, dice el ingeniero agrónomo, quien antes de incursionar en este negocio tuvo una lechería de vacas.

“Es un negocio poco explorado, con un producto noble, sujeto de exportación si el día de mañana se requiere hay un mercado creciente de consumo de productos caprinos en el mundo”, plantea Plinio Gecele, médico veterinario y académico de la Universidad Santo Tomás. Junto a dos amigos, en 2012, montó la lechería Capritec en Chillán, empresa que ya le rinde frutos. Si partieron con 30 animales, hoy suman 400, aunque su meta es llegar a tener entre 2 mil y 2 mil 500 cabras.

“Entramos justo en un momento en el que había escasez de leche, por lo tanto ha habido un incremento de precio y una avidez más que una necesidad por parte de las plantas lecheras”, añade Gecele.

 

 

Profesionalización del rubro

La particularidad de las empresas incipientes, que ya no solo se concentran en La Serena como región caprina por excelencia, sino también en el centro y sur del país, es que están apuntando los dardos a la profesionalización del rubro. Esto, en respuesta a una industria cada vez más exigente en términos de inocuidad y calidad de la leche.

“Existen criaderos intensivos de muchos años y mucha experiencia acumulada, pero son muy pocos. En los últimos años, han surgido nuevos emprendimientos altamente tecnificados, lo que da cuenta del dinamismo y la profesionalización del sector”, sostiene Alonso.

Gecele coincide con Alonso: “Actualmente, es muy eficiente producir cabras en Chile, si uno lo hace con profesionalización. Esa es la clave de todo. Como existe la creencia de que la cabra se cría en el cerro, ha faltado una mayor profundidad en los entendimientos técnicos de más largo aliento, como reproducción, inseminación artificial, el manejo de luz para obtener producción continua o la formulación de raciones”.

En su caso, el precio que le paga la empresa Comercial de Campo por litro de leche promedia los $440, más del doble de lo que se pagan por la leche de vaca. Tiene 180 cabras, de primero y segundo parto, que están produciendo 2,7 litros diarios.

Las ventajas que traería la profesionalización del sector es algo que Burrows presagió hace más de dos décadas, pues fue él quien instauró en Chile el concepto de mejoramiento genético, control lechero (calcular una vez al mes cuánto produce cada cabra) y registro genealógico de las cabras más productivas: tres elementos que según él, y los nuevos empresarios del rubro, son la clave del éxito hoy y de un futuro que se proyecta promisorio.

El mejoramiento genético ha sido clave para elevar el nivel productivo de los animales y la calidad de la leche. Para ello se importó semen de machos calificados desde la empresa francesa Capgènes, proceso que dura unos seis años, quienes antes de vender su semen inseminan hembras artificialmente y controlan mensualmente la producción lechera de sus hijas. Solo una vez que se prueba que el macho es capaz de transmitirles su genética se puede vender su semen. Según Burrows, quien conoció la tecnología en Francia, país líder en crianza y producción caprina, gracias a este método la calidad de los animales en Chile mejoró considerablemente: hoy habría unas cinco mil cabras finas, 0,5% de las que hay en Francia.

“Hay varios estudios que muestras que las cabras criollas producen entre 150 y 200 litros al año. Y en mi criadero estoy en un promedio de 800 litros por cabra, desde que paren hasta que se secan. Las mejores cabras están en casi 1.500 litros”, explica el médico veterinario, quien además es asesor de productores y tiene un criadero con 300 cabras saanen y alpinas, raza que él introdujo al país en 2000 y que en 2011 fue declarada pura por la Sociedad Nacional de Agricultura. Actualmente vende ejemplares en Chile y Perú a $250 mil.”Ya tengo reservada la producción de hembras de este y el próximo año”, comenta.

El experto añade que otra de las ventajas de este método es que las cabras con mejoramiento genético producen leche entre 9 y 10 meses, versus las criollas que solo están en ordeña entre cuatro y cinco meses. Los ejemplares, criados en los cerros, suelen parir entre agosto y septiembre, pero dan leche solo hasta diciembre.

Gecele plantea que uno de los desafíos del sector caprino, precisamente, es lograr una producción de leche continua, algo que según su experiencia se logra con un buen manejo de los ejemplares y un permanente mejoramiento genético: “Nos falta mucho por hacer, sin embargo veo que quienes emprendan este negocio con tecnología, con el desarrollo de técnica, con prevención sanitaria, estandarización y mantención, sin ninguna duda que les irá muy bien”.

“Es fundamental tener registros genéticos, para el día de mañana elegir los mejores machos para las hembras, e ir mejorando en otros aspectos como inserción de la ubre, ligamentos y producción de leche. Ahí es donde uno distingue una empresa más artesanal de una profesional”, puntualiza Maximiliano Alonso.

 

 

Más atractiva que la leche de vaca

Uno de los factores que ha motivado la creación de nuevos emprendimientos en el sector caprino son las ventajas que los empresarios advierten en este rubro, en contraste con el bovino que, eso sí, está más desarrollado.

Según Alonso, por ejemplo, las inversiones son menores, porque los ciclos son más cortos: “Con una vaca uno tiene que esperar más tiempo para que dé una cría (alrededor de cinco meses). Con las cabras, entonces, el retorno del capital es antes. Además, el hecho de que sean animales de alta prolificidad también permite que la masa crezca más rápido”.

También está el factor precio involucrado, ya que por el tamaño una cabra cuesta menos que una vaca. “Un tema más importante es la eficiencia productiva. Son muy eficientes en la conversión de alimento a leche. Dan menos que una vaca, pero uno requiere menos alimento. Asimismo, como las cabras comen menos, también se necesita menos bodegaje”, añade Alonso.

Otra ventaja del mundo caprino por sobre el bovino, según Juan Burrows, es que las cabras prácticamente no padecen mastitis, algo que produce más de un dolor de cabeza a los productores de leche de vaca, pues deben invertir constantemente en antibióticos para combatir esta enfermedad que es altamente contagiosa.

“En un criadero de vacas se requiere una farmacia para atacar la mastitis en cambio en mi criadero con una cajita hay para eventualidades durante el año”, asegura el médico veterinario.

 

300 mil cabras en ordeña habría en el país, según datos de Juan Burrows.

4 millones 16 mil litros de leche anuales produce el país. El 70% se vende y el resto lo usan los crianceros.

3.500 toneladas de queso de cabra sería el consumo nacional. 700 provienen de la industria y el resto son de elaboración artesanal.

4.738 agricultores tiene Indap dedicados al rubro caprino, que son propietarios de una masa ganadera de unos 292 mil animales.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *