23 de mayo de 2014 18:48 PM
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La cosechadora K no era para vender, sino “sólo para exhibir”

CompartiremailFacebookTwitterEl empresario cordobés Sergio Scravaglieri, involucrado en el caso de la cosechadora ?trucha que, en 2012, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner puso como ejemplo de la industria nacional, declaró en la Justicia que la intención de su empresa nunca había sido “vender cosechadoras, sino sólo exhibirlas”. Lo reveló ayer el sitio web Paginajudicial.com, de […]

El empresario cordobés Sergio Scravaglieri, involucrado en el caso de la cosechadora ?trucha que, en 2012, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner puso como ejemplo de la industria nacional, declaró en la Justicia que la intención de su empresa nunca había sido “vender cosechadoras, sino sólo exhibirlas”.

Lo reveló ayer el sitio web Paginajudicial.com, de Entre Ríos, que sigue la causa judicial que se sustancia en los Tribunales de Paraná por el supuesto desvío de subsidios otorgados para la producción de la polémica cosechadora.

Scravaglieri declaró el lunes último durante casi cinco horas ante la jueza de Instrucción Nº 5 de Paraná, Patricia Yedro. Durante esa indagatoria el cordobés que ejerció la vicepresidencia de la empresa Grandes Máquinas Concepción del Uruguay SA, señaló que todas las gestiones se hicieron ante la Secretaría de Comercio Interior, entonces a cargo de Guillermo Moreno.

Pero, según el sitio mencionado, Scravaglieri sorprendió a quienes lo escuchaban cuando dijo que la intención de su firma nunca había sido “vender cosechadoras, sino sólo exhibirlas”. En la misma declaración, Scravaglieri habría señalado que cuando la comitiva argentina liderada por Moreno llegó a Angola, y ante la pregunta del empresario cordobés sobre cómo regresarían con la máquina, el exfuncionario K, le dijo: “Nene, vos no entendés… nada de lo que vino vuelve a la Argentina”.

La jueza Yebro también escuchó la declaración de otro cordobés involucrado en el caso: Carlos Ariel Bohl; y las de los empresarios entrerrianos Ricardo Vicente Senor y Ricardo Javier Senor. Luego resolvió fijarles una caución de 50 mil pesos.

Como se publicó, la famosa cosechadora con la que se fotografió la Presidenta quedó varada en Angola, donde no encontró compradores privados ni estatales. Esto, a pesar de que, en su momento, el propio Scravaglieri había señalado y exhibido un documento presuntamente oficial en el que se hablaba de la intención de compra de 18 cosechadoras como la que se exhibió.

La empresa Grandes Máquinas Concepción del Uruguay SA. terminó quebrada y con graves denuncias; inclusive con un embargo solicitado por un proveedor cordobés que nunca pudo cobrar los trabajos que realizó. En efecto, el “modelo de la industria nacional” que fue trasladado a Angola en un barco, hoy está inservible en un ignoto campo en las afueras de Luanda.

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