26 de mayo de 2014 02:08 AM
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Agribusiness, presente con recortes, futuro con buen pronóstico

CompartiremailFacebookTwitterTodos los indicadores dan una explosión positiva del campo siempre y cuando se le dé el aire necesario para crecer. Pero ahora rige la prudencia, racionalización, el ajuste de presupuestos. Los profesionales de las empresas de agronegocios, que incluye tanto la producción de insumos para la producción agrícola, la producción misma como las actividades ligadas […]

Todos los indicadores dan una explosión positiva del campo siempre y cuando se le dé el aire necesario para crecer. Pero ahora rige la prudencia, racionalización, el ajuste de presupuestos. Los profesionales de las empresas de agronegocios, que incluye tanto la producción de insumos para la producción agrícola, la producción misma como las actividades ligadas a procesamiento, el transporte y la distribución, no están pasando su mejor momento.

Algunas empresas hicieron ajustes en sus estructuras. “Conozco al menos cinco compañías que hicieron algunas reducciones”, dice un consultor del sector que prefiere quedar en el anonimato. En una consultora de búsquedas de personal efectivo y eventual, la división rural quedó en pausa en los últimos meses y se destinaron más esfuerzos a las búsquedas para el sector tecnológico.

“Hay una fuerte presión de costos para ser cada vez más eficientes, y la cuestión laboral y salarial pesa. Por ejemplo, desde hace un año, Nidera tiene las vacantes congeladas. La mayor productividad del sector se dio en un contexto de la mejora de condiciones climáticas. Es decir, en el campo, a misma inversión y misma cantidad de factor humano, lo que determina la productividad es el clima”, explica Mariano Tomatis, socio de PwC y líder de la práctica de Agribusiness.

Para Nicolás Merener, Ph.D en Matemática Aplicada en Columbia University, “en el mediano plazo -desde 2015-, las perspectivas son muy buenas, por lo cual las reducciones de personal parecen temporarias”. Profesor de la Escuela de Negocios y docente de un curso Agrofinanzas en la Maestría de Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), también coincide en que el sector no está contratando y “hay poco presupuesto para proyectos no esenciales”, una situación agravada por el freno del consumo general desde comienzos del año.

Hoy el sector agropecuario contribuye directamente a aproximadamente al 10% del PBI. Si además se incluyen efectos indirectos a través de industrias y servicios asociados (alimentos, biocombustibles, logística, etcétera) se llega a cerca del 30% del PBI. Más allá de las empresas agrícolas, “un sector relacionado que ha sufrido mucho es el de la maquinaria agrícola, con un 50% menos de ventas de tractores este año”, dice Merener. Agrega que el sector biocombustibles, “que fue la estrella durante varios años (ya que mucha soja se transforma en aceite de soja, y luego en biodiésel), ha sufrido mucho, principalmente por el aumento en las retenciones que le aplicó el Gobierno hacia fines de 2012”.

“Veo un proceso de deterioro en la cadena de pagos”, dice Antonio Aracre, presidente para Latinoamérica Sur y director regional de Syngenta, compañía enfocada en semillas y agroquímicos. “Quienes tienen commodities en sus manos sienten que tienen moneda dura, entonces para maximizar la venta de granos los mantienen hasta la última instancia posible. Sin que eso se traduzca en una conducta especulativa, en algún sentido lo es”, expresa.

Por otro lado, las empresas que tienen más resto salen a cazar figuritas difíciles. Gregory Duerksen, presidente de Kincannon & Reed, consultora de origen norteamericano, especializada en reclutamiento en áreas de alimentos, agronegocios y ciencias biológicas que se instaló en la Argentina en febrero último, dice que éste es el escenario para stockear talento.
De las búsquedas que se realizan, las más activas son de profesionales de finanzas y ventas. “Esto es algo que ya se ve en los últimos años y responde a la necesidad de poner foco en lo financiero, el control y lo impositivo”, dice Tomatis. Mientras Duerksen opina que no todos los expertos en finanzas conocen bien el sector como para liderar en él, el ejecutivo de PwC aclara que encontrarlos no es tan difícil. “Acá el recurso escaso es la tierra”, asegura.
Por su parte, Leonardo Sarquís, director general de la consultora Confiagro y consultor asociado en temas de RR.HH. para el sector agroindustrial, dice: “Durante estos últimos dos años se percibió que aumentaron las búsquedas tanto de empresas multinacionales grandes como de empresas locales medianas, de perfiles comerciales y de producción”. Señala que no hubo mucho movimiento en temas logísticos, de transporte y distribución, y que en los últimos meses cayó la demanda de posiciones gerenciales y de dirección.

Datos de PageGroup para el agro confirman esta visión. En lo que va del año, el 44% de la demanda fue de profesionales de finanzas. Muy por detrás, el 24% se enfocó en el sector de ventas y marketing, y el 21% en perfiles de ingeniería. Sólo el 6% de las búsquedas fue de expertos en tecnología informática (TI) y el 5%, para el área de la cadena de suministro.

Las posiciones más buscadas son de vendedor técnico o ingeniero en ventas (18%), analista senior de contabilidad y finanzas (16%), y analista senior de crédito, cobranzas y riesgos (13%). Se buscaron jefes de tesorería y del área de riesgos, ingenieros en proyectos e ingenieros en calidad (8% en cada caso), gerente de producción, gerente comercial, controller (6% en cada caso), y líder de proyecto de TI y jefe de compras (4%, respectivamente).

En todas las búsquedas encaradas por PageGroup, el 45% de los salarios está en la banda de los $ 20.000 a $ 30.000, y en el 29%, de $ 15.000 a $ 20.000. El 23% corresponde a posiciones de los $ 30.000 a $ 50.000. Seis de cada diez empresas en búsqueda son grandes empresas multinacionales.

 
El campo espera una nueva etapa productiva

La visión prudente de las contrataciones se da en un escenario que combina buenos resultados con presión fiscal. “El efecto de la devaluación fue positivo para el sector. Los ingresos son en dólares y los precios de las commodities se cotizan en dólares, y algunos de los costos de los insumos son en dólares, pero la mayoría en pesos. Las condiciones climáticas fueron buenas y se espera un nuevo récord de cosecha de granos. También alrededor de 108 millones de toneladas, cuando en 2013 fueron 105,5 millones. La contrapartida es la fuerte presión tributaria. El estado es socio de los ingresos de los productores por cobro de retenciones”, resume Tomatis, de PwC.

Un directivo de una compañía agrícola multinacional productora y exportadora que prefirió no ser identificado opinó: “No hay precio internacional que financie lo que es la falta de incentivo a la producción, y este gobierno no tomó medidas que le permitan al sector desperezarse”. “La próxima elección presidencial será en un año, y hasta entonces, mucha gente y empresas están siendo cautelosas y aprensivas para tomar decisiones con respecto a inversiones en talento y a hacer cambios a sus equipos”, indica Duerksen.

Economías regionales

En la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) hay 860.000 trabajadores registrados. Muchos son transitorios y van rotando de empleo según las actividades cíclicas agrarias.

Desde el 1° de diciembre de 2013, un peón rural gana, según resolución de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario, $ 4440,25 y el promedio de salario para el personal rural permanente es de $ 4915. El salario del peón rural aumentó 56 % entre 2012 y 2014.

Desde la organización conducida por Gerónimo Venegas señalaron que es probable que se incrementen los despidos entre estos trabajadores porque “las economías regionales están destruidas”, un problema que se suma al alto porcentaje de trabajadores informales. Sin embargo, un incentivo a la producción puede sostener al empleo..

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