26 de mayo de 2014 17:46 PM
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Argentina siempre termina dandonos una mano entre tantas malas

CompartiremailFacebookTwitterURUGUAY :  Al menos eso sucedió con el mercado de soja en las últimas semanas tanto por el clima como la incertidumbre financiera. En el trigo, por el contrario, el muy bajo saldo exportable que fue visto como una oportunidad se transformó en un problema. En las dos últimas semanas de mayo el gobierno argentino […]

URUGUAY :  Al menos eso sucedió con el mercado de soja en las últimas semanas tanto por el clima como la incertidumbre financiera. En el trigo, por el contrario, el muy bajo saldo exportable que fue visto como una oportunidad se transformó en un problema.

En las dos últimas semanas de mayo el gobierno argentino convalidó una serie de graduales empujes devaluatorios luego de más de un mes de estabilidad en el tipo de cambio. Todo esto, como siempre, con un agregados de disputas entre los hombres fuertes del Ministerio de Economía y del Banco Central.

Bajo este escenario los agricultores tienden a retener la producción esperando un dólar más alto que le genere más pesos a la hora de vender. No solamente fue por especulación que la oferta cayó. Las lluvias continuas atrasaron la cosecha además de dejar los caminos intransitables. La menor oferta llevó a menos mercadería en los puertos y eso mejoró las primas regionales frente a Chicago. De esa manera los productores uruguayos lograron mejores precios.
Otro elemento que jugó relativamente a favor de Uruguay fue el bajo nivel de proteína y contenido de aceite de la soja cosechada en algunas zonas importantes de Argentina. Se consolidó una tendencia que tiene varios factores que la explican, desde el manejo, la genética y el clima. Lo cierto es que los problemas de calidad en Argentina hicieron que los agricultores miraron con mejores ojos la producción uruguaya que logró niveles dentro de la tendencia. De esta manera se compensó en algo la ventaja que tienen los argentinos en los puertos respecto a lo que sucede en Nueva Palmira (y que en una parte importante es explicada por las trabas que vienen desde el otro lado del río).
En el trigo lo que parecía una oportunidad se transformó en un problema. El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner no quiso correr el riesgo de 2013 y para la última campaña autorizó un volumen limitado de exportaciones. Se dio luz verde a embarques por 1,5 millones de toneladas cuando el mercado considera que el volumen podría haber sido mayor entre 500.000 y 1 millón de toneladas. La baja oferta argentina dio nuevamente argumentos a los molinos brasileños para pedirle al gobierno que vuelva a exonerar el Arancel Externo Común a las importaciones de trigo de fuera del Mercosur.

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