28 de mayo de 2014 15:44 PM
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La soja y los altos impuestos arrinconaron al cultivo del girasol

CompartiremailFacebookTwitterEl girasol se ha convertido en la Cenicienta de la agricultura argentina. Pero hay un problema: desde hace tiempo que no aparece el príncipe que quiera salvarla. Los sucesivos burócratas que han pasado por el Ministerio de Economía lo han emparentado tanto con su hermanastra, la soja, que mantienen sobre el cultivo una presión tributaria […]

El girasol se ha convertido en la Cenicienta de la agricultura argentina. Pero hay un problema: desde hace tiempo que no aparece el príncipe que quiera salvarla. Los sucesivos burócratas que han pasado por el Ministerio de Economía lo han emparentado tanto con su hermanastra, la soja, que mantienen sobre el cultivo una presión tributaria difícil de sobrellevar. Así lo condenan a un segundísimo plano. A trapear el piso de la cocina.

En su reunión anual, la Asociación Argentina del Girasol (Asagir) recordó ayer el triste papel que les toca protagonizar frente a una soja que rompe todos los récords. El cultivo tuvo un pasado cercano que era mucho más venturoso. Pero de una siembra que andaba por 3 millones de hectáreas y que aportaba entre 5 y 6 millones de toneladas cada año se cayó a menos de la mitad. Según datos oficiales, en la campaña 2013/14, se sembraron 1,3 millones de hectáreas y se obtuvieron 2 millones de toneladas del grano.

“Hemos concluido una de las peores campañas de los últimos 40 años”, sentenció Luis Arias, productor pampeano y presidente de Asagir. Para él está muy claro el motivo de esta decadencia: “Si bien tenemos debilidades propias, la elevada carga tributaria y el 32% de derechos de exportación son una pesada mochila”. Es así: sin tanta espalda, el girasol tributa apenas 3 puntos menos de retenciones que la soja. Pero como ambos granos se muelen para obtener harina y aceite, nunca hubo modo de convencer a las autoridades de que eran cosas distintas.

Para empezar, el girasol aporta solo 1% de las retenciones que se recaudan, frente a casi 85% de la soja. Por eso Asagir volvió a proponer una medida de mínimo costo fiscal: reducir 15 puntos el tributo a la exportación, para incrementar el retorno de los productores y mejorar la competitividad del cultivo. “En este escenario se podría aumentar el área para que todos los eslabones de la cadena de valor se beneficien”, detalló Arias.

Argentina fue líder mundial en el negocio del girasol: en el año 2000 controlaba 55% del mercado de aceite de girasol, pero ahora descendió al 15%.

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