4 de febrero de 2009 12:06 PM
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Desató Moreno guerra bananera

Al grito de «que se metan las bananas en el...» el enérgico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, desató, por 48 horas, una impensada guerra comercial con Ecuador. Por dicho lapso los ...

Al grito de «que se metan las bananas en el…» el enérgico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, desató, por 48 horas, una impensada guerra comercial con Ecuador. Por dicho lapso los exportadores bananeros ecuatorianos vivieron en vilo por la suerte de más de 300.000 cajas embarcadas hacia el mercado argentino, que fueron detenidas en la frontera con Chile.
Fue en realidad un sainete criollo, donde la única que faltaba era la otrora famosa cantante y actriz Carmen Miranda con su característico tocado tropical. Todo surgió sobre fines de la semana pasada cuando en Cancillería hicieron una lectura parcial de las nuevas restricciones y salvaguardias impuestas por Ecuador a las importaciones (Resolución 466 del Comexi).
Quizás en Cancillería aún sensibles por las trabas lanzadas por Brasil, que luego canceló, al escuchar de restricciones comerciales que puedan afectar a las exportaciones argentinas reaccionaron en búsqueda de un vengador.
El elegido, nada más y nada menos, que Guillermo Moreno cuyo brazo justiciero pareciera no reconocer límites.
No tuvieron la feliz idea de llenarle la cabeza a Moreno, lo que parece no resultar difícil, acerca de que Ecuador decidió aplicar nuevos aranceles a las exportaciones criollas. Y como ocurre en todo el mundo, donde se teme el uso de medidas proteccionistas como herramienta de defensa ante la recesión internacional, se interpretó que nacía otra trifulca comercial.
La encolerizada reacción de Moreno no se hizo esperar y el viernes pasado ordenó trabar todas las importaciones provenientes de Ecuador.
La furia del sheriff fue más allá y llegó a bramar porque «no les compramos un carajo más a éstos».
«Pero qué se creen, ya van a ver, ¡cuando lleguen las bananas las tiramos al Riachuelo!», les dijo a los diplomáticos que recurrieron a él en auxilio.
A esa altura no sólo los bananeros ecuatorianos estaban inquietos, sino también los exportadores de atún, palmito y ananá, otros de los principales productos que la Argentina le compra a Ecuador, y todos juntos buscaron protección en el Gobierno de Rafael Correa.
Ocurre que le soslayaron un pequeño dato a Moreno: la Argentina tiene un superávit comercial con Ecuador que equivale a más de 6 veces lo que se importa de ese país. O sea, cerrarles las fronteras a los productos ecuatorianos era prácticamente irrelevante frente al daño que Ecuador podía hacerles a las exportaciones argentinas si tomaba alguna represalia.
La precipitada decisión de Moreno tuvo que ser revisada ayer tras un intercambio de disculpas entre ambas cancillerías.
La marcha atrás llevó tranquilidad a los bananeros, y sus camiones habrían sido autorizados a ingresar al país

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