29 de mayo de 2014 00:37 AM
Imprimir

Chiarpesca: brutal agresión de patovicas a trabajadores

Lo que asomaba como un conflicto laboral más en el cada vez más tenso mapa social de la industria pesquera marplatense, culminó en una virulenta agresión a trabajadores por parte de un grupo de personas no identificadas en el interior e inmediaciones del frigorífico Chiarpesca, en Ayolas y Bermejo.

Los hechos más graves se produjeron en la noche del martes cuando un grupo violento, integrado por cinco personas, ingresó al establecimiento y desalojó a los golpes y empujones a trabajadores que estaban ocupando de manera pacífica el comedor de la planta alta en señal de protesta porque la empresa no pagaba el aumento salarial rubricado por el SOIP y CaIPA.

“Es un grupo de patovicas que siempre participa como mano de obra violenta al servicio de la patronal”, denunció ayer por la mañana Aurora Guardia, integrante de la Comisión Directiva del SOIP.

Una vez ocupando el frigorífico, según relatan los trabajadores, los patovicas esgrimieron armas de fuego y efectuaron varios disparos hacia el grupo que estaba en la calle. La respuesta fue una lluvia de piedras que impactaron y rompieron parte de los vidrios del frente.

Según vecinos, a los pocos minutos llegó una comitiva de efectivos de la Comisaría Tercera, quienes al ver al grupo armado, retrocedió por Ayolas y liberó la zona para un nuevo ataque desde el interior de la planta. Gas lacrimógeno, gas pimienta, balas y piedras.

Mientras un grupo de dirigentes se guarecía detrás de los paredones, para quedar fuera de la línea de tiro, otros intentaban ubicar al fiscal Mariano Moyano para que se hiciera presente en el lugar.

Gastón Guerrero es el delegado de Chiarpesca. El peón recibió una pedrada en la cabeza, arrojada desde la terraza, que le provocó una herida cortante y lo desvaneció. Minutos de desesperación vivieron sus compañeros cuando el Delegado comenzó a tener convulsiones que obligaron a trasladarlo de manera urgente a la sala de salud de Guanahani.

En medio de la batahola, porque los obreros respondían con piedras el ataque de los patovicas, los trabajadores advierten que 7 compañeros quedaron encerrados dentro de la planta, sin poder salir, junto con los custodios de la empresa. Sandra Sánchez tiene 38 años y es envasadora, al igual que María Julia Cortondo, que tiene 48. Son dos de las cinco mujeres que pasaron la noche en el comedor de la empresa. Una noche que no se olvidarán mientras vivan.

En Chiarpesca trabajan unos 40 obreros, efectivos bajo el Convenio PyME. En su mayoría son envasadoras y peones. La empresa es conducida por un empresario oriental al que todos conocen por el nombre “Federico”, pero nadie por el apellido.

“El chino es un hombre considerado y estábamos por ponernos de acuerdo”, dice Sánchez. “El problema es el capataz, Antonio Ríos. Fue él quien nos mandó a agredir con estos tipos”, completa su compañera, del otro lado de la misma reja, en el hall de entrada donde en la noche del martes casi ocurre una tragedia.

En la línea del techo, como en los portones de ingreso y egreso de mercadería, se advierten cámaras de seguridad. “Andan todas”, cuenta Sánchez. Si el fiscal pide las grabaciones comprobará cómo fueron los hechos. Y lo cerca que se estuvo de desencadenar un hecho trágico.

Al mediodía el Fiscal Moyano seguía sin aparecer por Chiarpesca. Los patovicas seguían ocupando el frigorífico. Muchos dudaban de que después de tantas horas mantuvieran sus armas. Solo algunos efectivos de civil deambulaban por la zona para comprobar que todo estuviese bajo control. Los trabajadores y dirigentes del SOIP seguían alimentando un fuego tímido sobre Ayolas mientras seguían perplejos por los hechos que los tuvieron como protagonistas.

En la Comisaría Tercera se recibieron dos testimonios para darle cuerpo a una instrucción penal preparatoria, denunciando el proceder de los responsables de Chiarpesca. Y también la declaración testimonial de una vecina, a quien la piedra que le pegó al Delegado, le lastimó el brazo.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *