2 de junio de 2014 13:32 PM
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¿Se venderá mas soja para pagar los vencimientos de tarjetas?

Se acerca el inicio del mes de Junio y numerosos analistas del mercado de granos empiezan a especular con las posibles ventas de soja y maíz de los productores para cancelar las deudas con las entidades financieras; fruto de la utilización de las tarjetas de crédito rurales, los préstamos a pago íntegro, los acuerdos de […]

Se acerca el inicio del mes de Junio y numerosos analistas del mercado de granos empiezan a especular con las posibles ventas de soja y maíz de los productores para cancelar las deudas con las entidades financieras; fruto de la utilización de las tarjetas de crédito rurales, los préstamos a pago íntegro, los acuerdos de sobregiro y los cheques librados con vencimiento en mayo-junio y julio de este año.

Reconocido por casi todos los funcionarios bancarios que manejan áreas de “agronegocios”, las tarjetas de crédito rural han tenido un notable crecimiento comercial en el sistema bancario argentino en los últimos dos años. Estos instrumentos de crédito fueron creados para que el productor agropecuario pueda financiar la compra de insumos, productos y servicios para el campo, cubriendo ampliamente el ciclo productivo agrícola o ganadero. Con estas tarjetas, el productor puede adquirir semillas, agroquímicos, fertilizantes, combustibles, productos veterinarios, hacienda, material genético, repuestos, maquinarias, herramientas, neumáticos, etc.

Algunas de las más importantes que operan en el sistema bancario argentino son:

AgroNación del Banco de la Nación Argentina.
Galicia Rural del Banco de Galicia.
Tarjeta Macroagro del Banco Macro S.A.
Tarjeta Santa Fe Visa Agro operada por el Nuevo Banco de Santa Fe S.A.
Procampo del Banco Provincia de Buenos Aires.
Tarjeta Santander Río Agro del Banco Santander Río.

 
Se trata de un instrumento de crédito interesante, ya que le permite al productor:

a) adecuar el pago mínimo de la tarjeta de crédito a su ciclo productivo y optar por el porcentaje y período más conveniente para abonarlo;

b) Realizar pagos parciales, sin necesidad de esperar al vencimiento;

c) Obtener plazos y tasas preferenciales en las compras a través de acuerdos especiales que celebran las entidades financieras con comercio adheridos;

d) Acceder a financiación a cosecha con las mejores tasas y, ante todo, en pesos.

Precisamente éste es uno de los factores principales que potenció el uso de las tarjetas rurales por parte de los productores en los últimos dos años: la posibilidad de financiarse en pesos. Ante la incertidumbre cambiaria que existió en este período, donde se esperó permanentemente correcciones en el tipo de cambio; los productores claramente optaron por endeudarse con el sistema bancario en pesos, evitando tomar préstamos en dólares estadounidenses. Otro de los factores que incidieron para una mayor utilización fue el beneficio de efectuar compras a tasa cero de interés, en el marco de acuerdos especiales con proveedores con plazos que oscilan -a veces- entre 180 y 330 días.

Los bancos también prefieren que los productores usen las tarjetas de crédito porque –de alguna forma- minimizan el riesgo crediticio. Cuando el productor compra con la tarjeta, la entidad bancaria intuye –casi con seguridad- que el productor compró insumos o equipos para su actividad productiva. En cambio, cuando otorgan préstamos personales a pago íntegro – a sola firma o con garantías reales-, desconocen si los fondos han sido afectados específicamente a la actividad agrícola-ganadera o se han desviado para cumplir otros compromisos. Claramente los funcionarios bancarios dicen sentirse más seguros prestando con las tarjetas de crédito rural.

Algunas tarjetas importantes operan con dos vencimientos: uno en diciembre de cada año, donde el productor -por lo general- abona solamente intereses. El segundo vencimiento – el más importante- opera en Junio de cada año y allí sí deben cancelarse intereses y el capital de la deuda. De allí el interés actual de la cadena comercial granaria en tratar de prever como pueden llegar a aumentar las ventas de soja y maíz en Junio del 2014 para hacer frente a estos compromisos y los del resto de las operaciones de crédito (sobregiros en cuenta corriente, pago íntegro, etc.)

Nos resulta sumamente difícil poder estimar la cifra de préstamos que podría cancelarse en Junio del 2014, con la información estadística que pone a disposición el Banco Central de la República Argentina. No obstante, en esta nota trataremos de brindar algún un aporte a la problemática planteada, analizando la evolución en los últimos cinco años de los saldos de los préstamos otorgados por los bancos argentinos a los productores primarios que cultivan cereales, oleaginosas y forrajeras al 31 de marzo de cada año (Cuadro N°1). Estas estadísticas brindadas por el BCRA no incluirían el financiamiento otorgado por bancos a quienes prestan servicios agrícolas, como el caso de acopios y contratistas.

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