2 de junio de 2009 15:01 PM
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Una nueva plaga amenaza al Valle

Más de 200 hectáreas de guayaba pera, en riesgo por un insecto similar al picudo de Santander.

Más de 600 hectáreas cultivadas en guayaba pera en los municipios de Roldanillo, La Unión, Toro y La Victoria, en el norte del departamento, están en riesgo ante la aparición de un insecto que está destruyendo los frutales.

Según el agrónomo Víctor Rivera Escobar, director del laboratorio Bioagro, especializado en control biológico de plagas, se trata del ‘picudo de la guayaba’, un insecto exótico en la región, pues de acuerdo con el profesional sólo se tenía conocimiento de la existencia de este depredador en el departamento de Santander, en donde ha socavado la economía de los productores de dulce de guayaba.

“Creemos que este cucarrón llegó al Valle del Cauca hace dos meses en las canastillas plásticas que son enviadas de regreso a las fincas”, manifestó Rivera Escobar, al indicar que “de llegar a tomarnos ventaja las pérdidas para los agricultores de la región serían muy grandes, toda vez que este insecto es muy dañino”.

El primero en descubrir el picudo de la guayaba fue don Sergio Granada Devia, propietario de la finca El Tesoro, localizada en la vereda Isugú, en Roldanillo, quien está muy preocupado porque el insecto ya le ha causado pérdidas que superan el 15% de la producción.

Se trata de un daño casi catastrófico, si se tiene en cuenta que el establecimiento de esta clase de cultivos es muy costoso, pues sólo después de cuatro años y medio el agricultor empieza a coger los primeros frutos. “Lo más grave es que el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, no ha hecho nada por contrarrestar el problema, a pesar de que los funcionarios, vinieron y tomaron las muestras, pero no han vuelto a decir nada”, dijo Sergio Granada.

Al respecto, un funcionario del ICA en Tuluá dijo que hasta tanto se determinen en un laboratorio las características del insecto, no se puede asegurar que se trate del mismo picudo de la guayaba que existe en Santander, pues las condiciones climáticas de las dos regiones son totalmente diferentes.

De acuerdo con Lina Lalinde, directora de la Unidad Municipal de Asistencia Agropecuaria, Umata, de Roldanillo, de propagarse esta plaga los efectos serían devastadores, toda vez que la guayaba pera es un cultivo muy arraigado en la zona plana del Municipio, especialmente en las veredas, Isugú, El Palmar, Puerto Quintero, Tierra Blanca, Morelia e Higueroncito, en donde hay un inventario de 209 hectáreas cultivadas.

El agrónomo Víctor Rivera Escobar explicó que el insecto deposita los huevos directamente en la fruta y que a la semana eclosionan en su interior.

Se estima que la larva permanece por lo menos dos meses alimentándose de las semillas de la guayaba, dejándola inservible. Luego el animal llega a la tierra y se convierte en cucarrón con un período de vida de un año aproximadamente.

# " Por las características del insecto, las pérdidas para los agricultores de la región serían muy grandes, si no se controla la plaga”. Víctor Rivera Escobar, director del laboratorio Bioagro.

# En promedio, cada 1.000 árboles producen 120 toneladas de guayaba en cada cosecha. Actualmente se paga el kilo de guayaba pera a $900.

El cultivo

En las labores de poda y mantenimiento de la guayaba pera se emplean 13 personas por cada 1.000 árboles sembrados.

Cada árbol produce en promedio 90 kilos de la fruta al año.

La vida útil de un árbol de guayaba pera es de 20 años.

El picudo de la guayaba es originario de Brasil y Venezuela

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