1 de septiembre de 2014 18:18 PM
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Chile con un panorama complejo en el maíz

Baja en los valores internacionales golpea las expectativas de precios. Sin embargo, disminución en la contratación de superficie semillera podría aumentar la dedicada al producto en grano.

Faltan tres semanas. Luego de Fiestas Patrias los productores de maíz se lanzarán a los potreros. Si todo anda normal, sembrarán poco más de 100 mil hectáreas en todo Chile. Este año, sin embargo, los ánimos no son los mejores. Los precios internacionales muestran una baja cercana al 30% respecto a igual fecha de 2013.

“La situación está complicada. En todo caso, yo voy a sembrar las mismas 100 hectáreas de maíz que en años anteriores, pues tengo un campo en que no hay otras opciones productivas”, admite Juan José Gómez, agricultor de Curicó.

Este ánimo marca un fuerte contraste con un par de años seguidos con buenos resultados en este grano, de la mano del llamado “superciclo de los commodities”. Eso sí que el tamaño de la caída todavía se ignora.

“El agro está tan globalizado que un evento puntual en un mercado, como una lluvia o helada en Norteamérica, puede cambiar las perspectivas”, afirma José Fabres, productor de Chimbarongo.

 

Producción récord en ee.uu.

El fantasma de una producción récord de Estados Unidos recorre el mundo del maíz. Las últimas proyecciones del Usda, el Departamento de Agricultura de ese país, señalan que los agricultores gringos producirán 360 millones de toneladas del grano en la presente temporada. Un récord histórico para el país del norte.

Las razones están en que en las fechas clave, luego de la siembra, se han dado condiciones ideales para el desarrollo de la planta: lluvias que han sido constantes, lo suficiente para asegurar el crecimiento, pero no para generar inundaciones. Además, la primavera y el verano han sido una de las más heladas en los últimos dos siglos, lo que ha evitado las mermas que se produjeron en años anteriores por golpes de calor.

Los precios de la Bolsa de Chicago respondieron a la baja ante los datos del USDA.

“El mercado no solo asume que habrá mayor oferta, sino que esta será inusualmente alta. Aunque la demanda mundial sigue alta, hay dudas sobre si Estados Unidos tendrá la logística para poder manejar los volúmenes que vienen. Los inversionistas se cubren frente a la posibilidad de que haya liquidaciones de último minuto”, afirma Ricardo Baccarin, de la corredora de granos Panagrícola, de Buenos Aires.

 

Fudamentos del mercado

Según Iván Nazif, gerente general de Cotrisa, pequeños desajustes en los escenarios de producción o consumo en los principales países proveedores de ese mercado tienen un impacto amplificado en los precios.

Esa situación se debe a que las exportaciones mundiales, que equivalen a 115,9 millones de toneladas, siguen siendo una proporción baja, el 11,8% para ser precisos, de la producción mundial.

La autoridad cree que el actual escenario de precios obedece también a tendencias estructurales.

“La evolución de los precios responde a los fundamentos del mercado. El consumo del maíz se mantiene por varios años consecutivos por debajo de la producción. El escenario actual no es de grandes cambios ni en un sentido (tendencia al alza) ni en otro (a la baja) por lo cual es esperable que la tendencia, aunque sea a la baja, no registre episodios de alta volatilidad”, afirma Nazif.

 

La apuesta por el precio

A pesar de la baja de precios que se espera para la cosecha chilena, los productores de maíz no creen que la superficie maicera caiga.

Por el contrario, es muy probable que suban las hectáreas. La explicación de la paradoja está en la esperada caída en la demanda de las empresas semilleras, que motivadas por la fuerte producción del hemisferio norte, no están haciendo muchos contratos este año.

“El año pasado tuve 500 hectáreas de maíz semillero, esta temporada van a ser solo unas 200 hectáreas, el resto se va a ir a grano. Me consta que algunas semilleras están contratando la mitad que el año pasado. Muchos productores van a tomar decisiones como la mía”, afirma José Fabres.

Debido a la similitud en la forma de producción, ese traspaso en el uso de la tierra es un paso natural, poniendo presión a la oferta de grano chilena.

En todo caso, hay que tener en cuenta que Chile solo autoabastece la mitad de sus necesidades de maíz grano. El país, y sus productores, solo son tomadores del precio que se da en el exterior.

 

Argentina frenaría su oferta 

Todo indica que la gran oferta de Estados Unidos se amortiguará con una caída en la producción argentina.

El analista Ricardo Baccarin estima que la superficie trasandina puede caer en cerca de 15 por ciento debido al aumento de costos a nivel local, producto del alza de los insumos importados y las altas tasas de interés bancarias.

Además hay que tener en cuenta que los productores chilenos se benefician del alza del dólar.

El tipo de cambio se ha elevado 4% desde marzo y se espere que ronde los 600 pesos a fines de año, lo que eleva el costo alternativo de importación.

Frente a ese escenario, las opciones más comentadas en el mercado chileno son que el precio a productor se movería en torno a los 120 y 130 pesos el kilo en plena cosecha de 2015.

 Eso sí, en el maíz siempre hay que estar atento a las sorpresas.  Eduardo Moraga V.

 


Las proyecciones del USDA apuntan a que Estados Unidos producirá  360 millones toneladas de maíz en la próxima cosecha del hemisferio norte.   

 
“Me gustaría que el precio interno del maíz guarde relación con lo que sucede en los mercados internacionales. Acá los valores los marcan los grandes consumidores”. 
JUAN JOSÉ GÓMEZ,
maicero de  curició

 
“La demada por el maíz semillero ha bajado mucho esta temporada por lo que se ve a muchos productores tomando la  decisión de pasarse al maíz de grano”.
ALEJANDRO LIRA,
maicero de pelequén

 

 Real efecto de biocombustibles

Para Iván Nazif, uno de los puntos más interesantes de la coyuntura maicera es que cuestiona las explicaciones que se daban a los aumentos de precios de los alimentos en 2008 y en 2009.

En esos años, muchos analistas responsabilizaban el uso del maíz para la producción de biocombustibles como un factor que explicaba el aumento explosivo de los precios.

“Actualmente, se observa que el petróleo se ha hecho más caro, en términos relativos que el maíz, por lo cual según los planteamientos de esos años, sería razonable esperar que hubiera aumentado la demanda por maíz para la elaboración de biocombustibles, puesto que se habrían tornado más rentables. Sin embargo, esto no ha ocurrido. Tampoco se dio la crisis en los stocks que fue tan anunciada en esos años de la crisis subprime”.

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