3 de septiembre de 2014 14:56 PM
Imprimir

Amaranto: ¿una maleza o cultivo de alta rentabilidad?

CompartiremailFacebookTwitterAnte la intención de siembra, la controversia que generan los vegetales cuando compiten por los recursos del suelo muchas veces lleva a denominar como malezas plantas que pueden tener altos valores nutricionales. Actualmente la soja se ubica como cultivo estrella de los commodities a nivel precio y por crecimiento en su uso masivo como grano, […]

Ante la intención de siembra, la controversia que generan los vegetales cuando compiten por los recursos del suelo muchas veces lleva a denominar como malezas plantas que pueden tener altos valores nutricionales. Actualmente la soja se ubica como cultivo estrella de los commodities a nivel precio y por crecimiento en su uso masivo como grano, o a través de sus subproductos. En territorios fuera de zona núcleo, como en Cuyo o noroeste argentino, el amaranto (“Amaranthus”) llega a considerarse un problema por su resistencia a la aplicación de agroquímicos y herbicidas varios.

En la Argentina son varias las instituciones que están en la búsqueda de mejorar el cultivo, clasificar y producir semillas perfeccionadas y nuevas variedades. Incluso hay casos de investigación privada que buscan localizar genes de resistencia a la sequía para utilizarlo en otros cultivos GMO (genéticamente modificados).

En el comercio internacional carece de tener una posición arancelaria propia, motivo por el cual la información de mercados internacionales es prácticamente nula pero se registran operaciones FOB Argentina alrededor de los u$s 2.000 por tonelada.

Teniendo en cuenta la caída del valor internacional del maíz, y que este desplazó en gran medida el cultivo, también podría ser muy interesante reivindicar la producción del amaranto como sustituto. La tolerancia a la sequía y al exceso de agua le dan capacidades interesantes para competir mientras que si bien la resistencia al frío es muy alta, no tolera regiones con heladas. México, Guatemala, Ecuador, Perú, Bolivia y la Argentina son quienes lideran la producción en América, y se estima que actualmente ronda entre 2.000 y 3.000 hectáreas la producción anual de cada uno de los países.

Muy lejos se encuentran los líderes en producción a nivel mundial, que se estima son China e India. Se destacan Estados Unidos, Japón y Alemania, donde el consumo pasó de ser solamente para la demanda de moda “naturista” para incluirse en el consumo masivo a través de harinas generales o integrales, copos, barras de cereal, tortillas y granos integrales, entre otros. También se suman a todos los nombrados Kenya y Thailandia, que presentan programas oficiales a nivel nacional o sectorial para desarrollar este cultivo.

Actualmente se producen en la Argentina entre 2.000 y 3.000 hectáreas, en la zona andina de San Luis y Mendoza junto con el NOA, encontrándose trabajos de desarrollo de variedades a través del INTA, universidades y entidades privadas. Los rindes que se obtienen son muy variados, pero se estima que el rendimiento normal sería entre 1.200 k/h y 2.500k/h, no obstante hay casos que acorde al manejo registran rindes superiores a los 4.000 KG/ha.

Dependiendo la zona, la fecha de siembra varía: por ejemplo en Perú sobre la zona costera se puede sembrar todo el año con menores rindes en cultivo de invierno, mientras que en la Argentina o Chile se sugiere hacerlo de septiembre a noviembre, dependiendo de la región. Durante el desarrollo vegetativo es cuando las bajas temperaturas y heladas más afectan a los rindes.

Las calidades nutricionales son extensas, ya que presentan ventajas en todos los productos que se provee respecto de lo conocido como “tradicional”. Por ejemplo, las hojas como verdura tienen mayor materia seca, energía, proteína, grasa, carbohidratos, hierro, y vitamina C que la espinaca. Cuando se compara la composición nutricional y proporciones de los granos, también supera al maíz y al arroz en varios puntos, mientras que los tallos se usan para cobertura del suelo.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *