4 de septiembre de 2014 13:12 PM
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Apostar a commodities : La inversión en pesos azucareros triplicó a la inflación real

CompartiremailFacebookTwitter La ventaja de la caña de azúcar con respecto al maíz o a la soja es que sembrás una vez y listo: la cepa reproductora ya queda, sólo hace falta mantenerla y ayudarla a que crezca. De hecho, es el único cultivo distribuido globalmente que lo sembrás una vez y lo ordeñás por cinco cosechas […]

 La ventaja de la caña de azúcar con respecto al maíz o a la soja es que sembrás una vez y listo: la cepa reproductora ya queda, sólo hace falta mantenerla y ayudarla a que crezca. De hecho, es el único cultivo distribuido globalmente que lo sembrás una vez y lo ordeñás por cinco cosechas (zafras).

La otra es que el dinero invertido se transforma en pesos azucareros, ya que sigue la evolución del precio del kilo de azúcar en la góndola del supermercado, que aumenta al compás de la inflación?, advierte Alejandro Eckhardt, director del fideicomiso CondoAzúcar.
Se trata de una inversión con alta rentabilidad, ya que la demanda de azúcar crece para su uso en la producción de bioetanol, además del consumo interno.
El peso azucarero determina su valor conforme a la evolución de los precios de tres ítems: azúcar ingenio, dólar billete, y gasoil agrícola; cada uno de ellos, con incidencias relativas en la cotización a razón del 70%, 15% y 15%, respectivamente. Mientras más aumentan cada uno de estos ítems, más alto se cotiza el $Az, como se denomina al peso azucarero.
A su vez, en el mix de productos que se obtienen de la caña de azúcar, y debido al déficit en el autoabastecimiento de combustibles fósiles que padece Argentina, se determinó que hasta el 41,6% del jugo concentrado de caña se destine a la producción de alcoholes (biocombustibles), a los fines de intentar cubrir la nueva tasa de corte del 10% que determinó la Secretaría de Energía de la Nación, en arreglo con lo dispuesto por la Ley de Biocombustibles; hasta el año pasado era solo del 5%, y por Ley, puede estirarse hasta 17%.
Esto determinó que el porcentaje referido (41,6%) de lo que produce la caña se venda al valor de un producto con demanda permanentemente insatisfecha (biocombustibles), y que el saldo que se destina a la producción de azúcar no genere suficiente producto local como para abastecer la demanda interna, forzando así la necesidad de importar azúcar. Esto, a su vez, fuerza a los precios de mercado interno a parangonarse con los internacionales; de hecho, el nuevo piso lo fija el valor que se paga por la mercadería importada (más cara, a medida que aumenta el dólar).
?Como no se vislumbra que Argentina pueda autoabastecerse de combustible fósil al menos durante los próximos diez años, esta relación de biocombustible, con permanente demanda insatisfecha, más azúcar de consumo interno con piso de precios internacionales, vino para quedarse y asegurar así importantes rentabilidades para el negocio cañero?, sostiene Eckhardt.
Tanto es así que hace poco más de un año el azúcar en la góndola del supermercado se pagaba entre $ 3,75 (la común) y $ 4,60 (la refinada premium), y hoy los mismos productos oscilan entre $ 8,50 y $ 11,77, para entender que las apuestas en este sector se hayan disparado en sus rendimientos, teniendo aún un buen recorrido por delante. Entre otras cosas, es por eso que hace catorce meses la cuotaparte de un fideicomiso azucarero se comercializaba en $ 19.900 y el valor de mercado hoy se duplicó.
La ventaja del fideicomiso es que ganan volumen para negociar con los ingenios y con los proveedores de insumos y agroquímicos.
El producido de la primera zafra, como se denomina la cosecha, se destina a amortizar el costo del cañaveral, capitalizando así la base productiva y carga además (al igual que las tres zafras siguientes) con la previsión de gastos que permitirá llegar hasta la zafra sucesiva.
De esta manera, el fiduciante nunca tiene que volver a pagar hipotéticos gastos futuros, esos cargos son cubiertos con parte de los beneficios generados por la misma explotación. Al fin de la segunda zafra, el inversor habrá recuperado casi toda su inversión. La quinta cosecha es la que deja mayor ganancia, porque como no habrá sexta zafra en el Fideicomiso, no se realizarán deducciones en concepto de previsiones.

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