6 de septiembre de 2014 11:06 AM
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Inundaciones: un castigo que no afloja ni da respiro

El sur de la provincia y la cuenca del Salado sufren el exceso de agua con pérdidas en ganadería y lotes de trigo.

Con un pronóstico que prevé nuevas precipitaciones para este fin de semana y una primavera “llovedora”, los productores del sudeste costero bonaerense no tienen buenas noticias ante un panorama que comenzó a complicarse la semana última con lluvias, en algunos casos superaron los 200 milímetros, según el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, y que anegó campos, causó pérdidas en cultivos y mortandad de vacunos.

 

El mayor problema ocurrió en los partidos de Lobería, Coronel Dorrego, Tres Arroyos, Ayacucho, Pila, San Cayetano, Rauch y Necochea, entre otros. “Estas lluvias obedecen a la corriente cálida que viene del Brasil y levanta la temperatura del océano Atlántico”, dijo a la nacion el experto en climatología de la Bolsa de Cereales local, Eduardo Sierra.

 

Según el especialista, “sigue habiendo peligro de tormentas sobre la costa, de manera de que va a ser un año problemático para la cosecha fina, y podemos tener una inundación en la provincia de Buenos Aires parecida a la de 2012” y agregó que aunque no sea seguro, si viniera un fenómeno Niño (que implica precipitaciones superiores a las normales) en octubre o noviembre, “ya sería un problema muy serio, porque se puede repetir una situación como la que había en 1998, cuando estaba todo inundado”.

 

Apuntó que ese calentamiento del Atlántico fue el que también causó las lluvias de febrero, marzo abril y mayo.

 

Según el climatólogo, el promedio anual de lluvias en las zonas costeras varía de Norte a Sur. Así, en San Clemente del Tuyú son mil milímetros, en tanto que en Bahía Blanca son 500 y en Tres Arroyos que está más o menos en el medio, es de 800 milímetros. “Y si sumamos las lluvias que cayeron desde enero, se está sobrepasando esos promedios”, concluyó.

 

Para peor, según Gabriel Foco, de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca, se esperan lluvias para este fin de semana y una primavera que si bien tendrá registros normales, estos son abundantes. A todo esto se le suma “el hecho de que los suelos están saturados, con mucha humedad (por las precipitaciones de otoño) y eso terminó convirtiéndose en los anegamientos que se están viendo ahora”.

 

El especialista dijo que la situación también está complicada en el sudoeste bonaerense y los partidos más afectados son los de Coronel Dorrego, Coronel Suárez y Coronel Pringles.

 

“En Coronel Dorrego, según nuestras estimaciones, se esperaban sembrar 66.000 hectáreas de trigo para la campaña 2014/15. De esa superficie una gran parte seguramente se perderá, aunque aún no sabemos cuánto, porque todavía faltan las lluvias del fin de semana para hacer un relevamiento final”, señaló.

 

“Lo mismo pasa en Coronel Pringles, donde se esperaban 70.000 hectáreas sembradas. En este caso el porcentaje de pérdida será menor según los informes que hemos recibido”, agregó.

 

“Por último, en Coronel Suárez, con casi 93.000 hectáreas sembradas en esta campaña, hay anegamientos, pero no son tan graves”, señaló Foco.

 

 

Preocupación

“Acá la situación se complicó porque no se puede cumplir con los compromisos contraídos. No se puede sacar los cereales del campo, ni cargar hacienda, porque la red de caminos está llena de agua” dijo el presidente de la Sociedad Rural de Tres Arroyos, Eduardo Simonetti.

 

Agregó que el distrito tiene 570.000 hectáreas y unos 2000 productores y que según la Chacra Experimental de Barrow, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la afectación (mayormente de trigo y en menor medida de cebada) alcanza unas 30.000 hectáreas que representan 470 millones de pesos. “Son los lotes que tapó el agua y los que no se pudieron sembrar”, graficó.

 

Respecto de la ganadería, Simonetti señaló que si bien no están hechos los cálculos de las pérdidas, la situación también es preocupante, porque se ha perdido una gran cantidad de hectáreas destinadas a la actividad (ver recuadro). Añadió que los productores pidieron a la Provincia la declaración de emergencia y desastre agropecuarios “pero esto no soluciona ningún problema, al contrario, uno pasa a ser sujeto de crédito”, se lamentó el ruralista.

 

Por su parte, el presidente de la Sociedad Rural de Lobería, Rafael Luis Bove, dijo que en el partido llovieron la semana pasada 190 milímetros, acumulando 1020 milímetros y con ello ya superaron la media anual de unos 900 milímetros. “La zona costera de este distrito, que es la más baja, está recibiendo además el agua que escurre de las superficies más altas lo que provoca anegamientos en una gran superficie sembrada y en pasturas. Estamos solicitando la emergencia para el partido para los más afectados”, dijo Bove.

 

Para el dirigente es un poco prematuro estimar las pérdidas “porque todavía hay que calcular cuántas hectáreas están anegadas para evaluar los daños”, pero dijo que hay lugares donde la superficie sigue cubierta, no hay caminos para poder sacar los cereales y hay bolsas con cosecha que están dentro del agua.

 

En este partido de 470.000 hectáreas hace 15 días que terminó la etapa de siembra de fina. En la campaña 13/14 se sembraron 130.000 hectáreas, 60% de cebada y el resto, con trigo. En esta campaña la intención era de 140.000 hectáreas, pero al final disminuyó en un 20% volviendo a ser menor la proporción de trigo.

 

Son muchas las hectáreas que se van a perder por cultivos que están anegados, principalmente en cebada; los trigos aguantan un poco más, pero el que quedó cubierto con agua se va a perder. La respuesta del gobierno de la provincia a la emergencia agropecuaria todavía se hace esperar.

 

Por su parte, el presidente de la Sociedad Rural de Ayacucho, Salvador Zeberio, dijo que de las 670.000 hectáreas que tiene el distrito, el 70% está afectada por el agua. Este partido tiene una media histórica de lluvia de entre 800 y 1000 milímetros anuales. “Ahora estamos superando los 1200 milímetros en siete meses”, señaló. Según Zeberio, en Ayacucho el principal problema está en la ganadería, que está afectada en más de un 80%.

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