8 de septiembre de 2014 11:55 AM
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El costo de la sojización plena : ¿Cuánto cuestan la malezas difíciles?

•Luego de casi dos décadas abocadas a incentivar el monocultivo, la naturaleza pasa factura. Y las malezas resistentes complican el esquema, junto con factores políticos y externos. Un informe de la red que coordina Aapresid determina el impacto de las malas hierbas en los márgenes de la empresa agropecuaria

Mientras la campaña gruesa intenta arrancar con pésimas perspectivas para el maíz (10% menos en el centro y norte, 25 % menos en zona núcleo), producto del encarecimiento del cultivo, el vicepresidente de Carsfe y miembro de la Sociedad Rural de Gálvez, Martín Favre, trazó un desalentador panorama para la actividad agrícola en el ciclo 2014/15.

 

“La agricultura está sufriendo un efecto tenaza”, indicó el dirigente. Por un lado mencionó la caída de los precios internacionales “al juntarse dos buenas cosechas”, la de los hemisferios norte y sur. Por otro, un incremento de los costos, que el referente desdobló en: “los que suben por efecto de la inflación y otro, creciente, que nadie tiene en cuenta, que es el del control de malezas resistentes”. Esta última variable -detalló- implicó que desde la campaña 2009 se haya multiplicado por cuatro el desembolso por hectárea. “De u$s27/ha creció a u$s93, cuatro veces más; y por lo que estamos viendo va a seguir incrementándose”.

 

En materia de arrendamientos, Favre calculó que “los valores se mantienen”, aunque aclaró: “se han dejado los campos de menor aptitud, porque son los más caros en función del potencial productivo, hay muchos que no hay quien los quiera trabajar”. Sin embargo consideró que “los campos nunca dejan de sembrarse”, por lo que los dueños no tendrán más alternativa que resignar pretensiones.

 

También indicó que son escasos los lotes en los que se sembrará maíz de primera “y los de segunda habrá bastante menos que el año pasado”. No sólo por el costo, sino porque “el productor está financieramente muy complicado y el maíz demanda mucho dinero, en semillas y fertilizantes, para implantarlo”.

 

Teniendo en cuenta estos factores, admitió que “se va a tener que dar forzosamente una baja de los arrendamientos, que es el único lugar donde se puede recortar”. Y que “va a haber mucha mayor área con soja”. Por lo tanto alertó: “si no se toman medidas a tiempo, como sacar las retenciones a trigo y maíz, puede ser que las últimas dos campañas de este gobierno -2014/15 y 2015/16- terminen siendo la sojización plena”.

 

 

Ecos de “La Misión”

En los últimos diez años, el incremento en el número y distribución de malezas de difícil control -tolerantes y resistentes a herbicidas- en Argentina, ha sido significativo, provocando importantes pérdidas de rentabilidad en la producción agrícola. El tema fue ampliamente abordado en el último Congreso de Aapresid “La Misión”. Además de generar disminución de rendimientos y mayores costos para su control, estas malas hierbas obligan a realizar cambios en los sistemas, por ejemplo, llevando a abandonar determinados cultivos para sortear la presencia de malezas particulares. Asimismo, originan costos externos por las malezas que se propagan afuera de los límites del lote.

 

Por eso, la REM (Red de Conocimiento en Malezas Resistentes) elaboró un informe donde se determina cómo los nuevos y mayores costos en que se debe incurrir para producir en un contexto de malezas difíciles, impactan en el Margen Bruto de la empresa agropecuaria de seis regiones del país.

 

De acuerdo a lo relevado, se pudo determinar que el manejo de las malezas difíciles implicó un aumento en el uso de herbicidas y en algunos casos de las dosis aplicadas, lo cual derivó en un incremento de costos significativo que varió entre U$S121 y U$S18, alcanzando los máximos en el NEA, NOA, Norte y Sur de Córdoba. Esto concuerda con lo que se viene observando en el mercado de herbicidas a nivel nacional: en 2013 se ha gastado un 27% más en “herbicidas no glifosato” que en 2012, superando los 667 millones de dólares. Por su parte, en glifosato se gastaron 907 millones de U$S, un 3% más que el año anterior. “Hay situaciones en las que resulta inviable económicamente realizar un determinado cultivo”, señaló el Ing. Agr. Marín Marzetti, gerente de la REM.

 

Por otra parte, los números muestran que un manejo “reactivo” (una vez que aparece el problema) hace peligrar el negocio agrícola cuando la problemática se incrementa marcadamente. En sentido contrario, el manejo “proactivo” (antes de tener el problema) tiene costos iniciales más elevados pero sensiblemente menores en el mediano y largo plazo. En este último caso, se incluyen prácticas como la limpieza de máquinas al ingresar al lote, control de los primeros manchones, monitoreo permanente y de calidad, inclusión de cultivos de cobertura, rotación de cultivos, rotación de mecanismos de acción herbicida, dosis adecuada, calidad de aplicación, entre otras.

 

“Hay que tomar conciencia de que se debe trabajar intensamente en generar y adoptar prácticas de Manejo Integrado de Malezas y Plagas en general, para lograr una mayor sustentabilidad de los sistema de producción actuales”, concluyó el gerente de REM.

 

 

Malezas globales

Pero el problema no es local, por eso el tema fue ampliamente abordado en el último Congreso de Aapresid “La Misión”. Allí, Campolitoral conversó con referentes internacionales que plantearon la preocupación que existe en EEUU respecto a este tema. Brian Perry de BASF, explicó que se trata de un problema creciente, y que si en tu campo todavía no tenés resistencia a los herbicidas, “la tendrás pronto”.

 

Allí, entre las peores malezas se encuentran los Amaranthus, que incluyen al tuberculatus y al palmeri, este último también presente en la Argentina. Perry afirmó que los cambios que se producen con los biotipos de malezas resistentes son varios y notan cambios en el patrón de germinación, citando por ejemplo que el Amaranthus resistente germina más temprano, lo que hace que esté presente cada vez más tiempo en el lote.

 

El especialista hizo foco en la rotación de modos de acción de herbicidas como estrategia para conservar esta tecnología tan valiosa. Así, se proponen estrategias de manejo que incluyen 5 modos de acción en una misma campaña, en diferentes momentos y en mezclas, lo que brinda más eficacia de control y sustentabilidad a los herbicidas.

 

A la hora de las alternativas de manejo, Francisco Skora Neto, del IAPAR de Ponta Grossa, Brasil, se refirió al uso de Cultivos de Cobertura. El especialista aclaró que esto se puede hacer durante los períodos cuando no hay cultivos de cosecha, o en simultáneo durante parte o todo el ciclo del cultivo de cosecha. Los efectos de las coberturas sobre las malezas son dos: reducir la población de malezas y hacer que éstas sea más sensibles a los herbicidas en el momento de aplicación. En cuanto a lo primero, al impedir la producción de semillas de malezas, se puede lograr una reducción en la población de 50% por año.

 

Como especies de invierno como cobertura están usando: Avenas, Centeno, Raigrás, Triticale forrajero, Vicia, Nabón forrajero, Arveja forrajera y Lupinos. Y como especies de verano: el Mijo perla, Mijo de dedo, Moha, Maíz denso, Sorgo forrajero, Crotalaria, Trigo sarraceno y Girasol denso. En cuanto a las dificultades identificadas para una mayor adopción por los agricultores se encuentran algunas socioeconómicas, algunas cognitivas (falta de percepción de ventajas) y de logística (dificultad de conseguir semillas al momento de sembrar). No obstante, los beneficios que otorga la práctica son más que interesantes y hay que trabajar en resolver estas dificultades.

 

 

Dos resistencias para estar alerta

Los dos principales problemas de malezas de nuestro país, son los Amaranthus (Yuyos Colorados) y las gramíneas resistentes, que incluyen a Echinochloa colona (Capín), Eleusine indica (Pata de ganso), Sorghum halepense (Sorgo de Alepo), Urochloa panicoides (Braquiaria), Lolium multiflorum y perenne (Raigrás), hasta el momento.

El primero de los temas fue abordado, por Aaron Hager, de la Universidad de Illinois, Estados Unidos. Hager hizo una muy completa descripción del Amaranthus palmeri, especie dioica que tiene una gran capacidad de adaptarse a distintos ambientes, ya que es proveniente del desierto del Suroeste de USA, pero está creciendo muy bien en el cinturón maicero. Su velocidad de crecimiento es muy elevada, habiéndose medido más de 5cm/día en condiciones de alta temperatura, condición que prefiere. Otra característica destacada es su gran ventana de emergencia, que alcanza los 12 a 15 picos de germinación, lo que hace indispensable el uso de muy buenos preemergentes para ir controlando varias camadas, lo que sería imposible solo con herbicidas postemergentes.

Por último, hizo especial hincapié en evitar la producción de semillas, cuestión no sencilla pero que debe ser prioridad en el manejo. Si en 4 años consecutivos no se producen semillas, el banco se reduce a menos del 1%, lo que facilita mucho su manejo en adelante.

Lo paradójico es que de seguir por este camino, en un escenario donde los cereales son inviables, el monocultivo se profundizará, agravando aún más el cuadro. Durante años, el campo le dio una mano grande a la política. Ya es hora que le devuelvan el favor.

 

 

 

Un freno a la Ramularia

La Ramularia (collo-cygni) reapareció con fuerza en el sur de la Provincia de Buenos Aires atacando al cultivo de cebada en los primeros estadíos. Los resultados del fungicida Orquesta Ultra® en ensayos a campo validan su eficacia en el control de esta enfermedad contribuyendo al rendimiento de la cebada hasta en un 13%. Es una enfermedad que atacó a la cebada durante las campañas 2001/2002 y 2002/2003, como una severa epidemia en diversos campos del país y reaparece desde la campaña 2012/2013 con una fuerte presencia en el sur de la Provincia de Buenos Aires. Durante la campaña de lanzamiento en 2013, la aplicación en ensayos a campo de Orquesta Ultra®, la triple mezcla de carboxamida, estrobilurina y triazol de BASF, bajó los niveles de la enfermedad a valores de 1% de severidad con un 99% aproximado de control, mientras que la mezcla de triazol y estrobilurina logró disminuir los niveles de la enfermedad entre un 70% y un 50% en relación con los valores de severidad del testigo. El Dr. Marcelo Carmona, fitopatólogo de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UBA, dice que “las carboxamidas son las moléculas más eficientes, pero en mezcla con estrobilurinas y/o triples mezclas con triazol; es muy importante el momento de control para asegurar el éxito”. Juan Perez Brea, gerente del cultivo de cebada de BASF, pone especial hincapié en la importancia de controlar a tiempo la enfermedad, ya que la infección se produce en los primeros estadíos del cultivo y provoca mermas importantes de rendimiento. Además sostiene que es fundamental tener en cuenta que luego de la senescencia de las hojas afectadas, la planta de cebada es asintomática y la enfermedad se hace sistémica hasta la fase generativa, que es la espigazón.

 

 

9A_RAMA NEGRA (CONYZA BONARIENSIS)_ ENERO 2006.JPG

 Pesadilla. El control de las semillas de las plagas es un tema vital para mantenerlas a raya.

 

 

El dato

Recalculando…

Vale destacar que todos los márgenes brutos calculados no incluyeron el costo de alquiler, lo que deja en claro que en determinadas zonas y situaciones de malezas no queda margen alguno para poder pagarlo. “Esto pone de manifiesto que los propietarios de los campos deberán ser partícipes de la solución si pretenden conservar el valor de su propiedad”, advirtió Marzetti.

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