8 de septiembre de 2014 11:58 AM
Imprimir

¿Nada más queda para el maíz, el campo y el país?

El caso paradigmático del maíz y la obstinada negación a resolver su gradual extinción. Expertos aseguran que todavía el cultivo tiene mucho para dar, aunque cada vez más eso parece una quimera.

Para el maíz, el campo y el país, se ven claros signos: estamos entre caníbales, en el país de la furia: el tiempo es dinero. Usando imágenes retro, en un juego de seducción, ella usó mi cabeza como un revólver. No es nada personal, pero es momento que el cuerpo del delito (la cúpula), no queden prófugos. Cuando pase el temblor, el campo quiere que lo traten suavemente, sin sobresaltos. Cuando eso pase, nadie quiere estar a un millón de años luz. Y si algo queda, que no sea un mundo de quimeras.

 

Según el SEA, en el centro norte santafesino se sembrará un 10 por ciento menos de maíz, que el año pasado fue un área de 52 mil hectáreas. Según la Bolsa de Rosario, la reducción en la zona núcleo será mayor: 25 por ciento. “Esto significaría el desplazamiento de casi 250.000 hectáreas hacia la soja mayormente. A pocos días de comenzar la siembra, muchos productores chicos y medianos no han adquirido los insumos requeridos para las labores iniciales”, alerta el informe semanal.

 

Tal como lo consigna nuestro informe central de hoy, el campo (y el país todo) se liga la bofetada que le asesta la naturaleza. La ambición por recaudar dinero fácil ha llevado a un esquema agrícola sustentado en un commodity (la soja), aunque cercenando los factores que la enriquecen, como la fertilización y la rotación necesaria de los cultivos.

 

La otra cara de la moneda es que todavía queda camino por recorrer dentro de esta encerrona. Según Patricio Grassini de la Universidad de Nebraska, la producción local de maíz podría sumar 8 millones de toneladas en la misma cantidad de hectáreas. La frase la disparó en la primera jornada del X Congreso Nacional de Maíz, organizado por la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Norte de Buenos aires. La brecha entre rendimientos reales y potenciales está hoy al 40%. “Todavía hay mucho por hacer en manejo agrícola”, sostiene. Claro que para lograrlo hay que invertir mucha tecnología, a un costo hoy inviable.

 

Pese a los $973 de pizarra, el cultivo todavía juega un rol clave en un mundo que demanda una mejor calidad de dieta, y de allí la esperanza.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *