8 de septiembre de 2014 13:51 PM
Imprimir

El agro chileno y los aportes de las nuevas herramientas

Si bien a nivel internacional las investigaciones están enfocadas en desarrollar más el uso de drones, softwares y sistemas ópticos -como cámaras más avanzadas y utilización de celulares-, los avances realizados en Chile buscan llegar en forma más simple al productor y disminuir tiempos y costos.

A comienzos de octubre del año pasado, Monsanto desembolsó US$ 930 millones para comprar The Climate Corporation, una empresa que creó hace casi diez años un grupo de ingenieros informáticos en Silicon Valley. Esa firma desarrolló una plataforma que entrega información muy detallada de monitoreo climático, modelos de datos agronómicos y simulaciones del clima, generando análisis y productos para la gestión de riesgo en ese ámbito, entre los que destaca un servicio online que permite que los productores planifiquen sus cultivos, los monitoreen y reciban recomendaciones en relación al tiempo.

 

La compra se ha interpretado como un gran punto a favor para la “agrotecnología”, ya que da una muestra clara de la apuesta de una de las mayores empresas del sector por los datos, algo que la misma empresa define como “el siguiente nivel de la agricultura” y donde ya había incursionado en 2012, con la adquisición de la compañía The Precision Planting, que desarrolla herramientas y soluciones para mejorar la distribución de las semillas y controlar su profundidad, entre otros aspectos técnicos.

 

Estos dos nuevos brazos de Monsanto confirman el interés de la multinacional por transformarse en una empresa que no solo vende productos, sino que también soluciones tecnológicas orientadas a mejorar la productividad, un foco que apunta hacia dónde avanza la agricultura del futuro y que, según los expertos, en gran parte responde a las presiones que los mismos productores están ejerciendo sobre la industria por la búsqueda de nuevas soluciones para el manejo de información agrícola y control de riesgos.

 

Entre las principales novedades que surgen a nivel mundial en agricultura de precisión están, por un lado, las tecnologías para el control de plagas que están apareciendo en forma comercial -entre las cuales también se están probando algunas en Chile-, herramientas para controlar los riesgos de distinto tipo en los cultivos, softwares y maquinarias que tienden a la automatización en el manejo de los predios, avances que a juicio del director nacional del programa de agricultura de precisión del Inia, Stanley Best, van a abrir un mundo muy interesante para el sector.

 

“Si se analiza a la agricultura como industria, lo que va a pasar es equivalente a lo que ocurrió con la del automóvil, donde al comienzo las líneas de proceso eran con personas, por lo que tener un auto era carísimo, y en la medida que se automatizaron se fue abriendo el mercado y hoy ahí ves casi puros robots”, explica Best.

 

Si bien en Chile es un área que todavía está en pañales, ya que ni siquiera hay estimaciones oficiales de cuántas hectáreas trabajan actualmente con maquinaria o herramientas de agricultura de precisión -cálculos del sector indican que sería apenas en torno a una de cada cinco mil hectáreas-, existen empresas que están desarrollando soluciones en conjunto con universidades e ingenieros informáticos del país, que se han traducido en servicios ya disponibles en forma comercial y también en proyectos que se aprestan para llegar a los campos.

 

 

Desarrollo  made in Temuco

La primera acotación que hace el gerente de producción y desarrollo de la empresa Agrosat, Juan Carlos Carrillo, es que ellos no se dedican a la agricultura de precisión, sino que a la de información. La diferencia está en que se dedican a dar diagnósticos de distintos aspectos de los predios y no a vender máquinas o sensores específicos -algo que es más común en países como Argentina y Brasil- por lo que el agricultor recibe información con la que puede tomar decisiones para optimizar sus recursos y mejorar su gestión predial.

 

De hecho, esa orientación es un factor que reduce la barrera de entrada que puede significar tener que comprar maquinaria muy moderna para obtener datos de un terreno o cultivo. “Hemos ido generando cosas que no están en mercados como Argentina y Brasil. Entre ellas está un monitor de rendimiento que se puede incorporar a máquinas usadas y, con él, generar el mismo mapa que hacen otras maquinarias muy caras en el extranjero, a un valor mucho más bajo y sin hacer una gran intervención en la máquina”, asegura Juan Carlos Carrillo.

 

El alto costo que puede tener una máquina que entregue datos de precisión es también uno de los temores que tienen los agricultores para optar por este tipo de servicios, por lo que el trabajo de Agrosat en los 14 años que lleva en el mercado ha sido, tal como lo define Juan Carlos Carrillo, de evangelización: “Cuando explicas los beneficios y características de esta tecnología el agricultor se vuelve muy receptivo y está dispuesto a tomar los servicios, porque se salen del concepto de una máquina que no saben utilizar”.

 

La empresa, que tiene su centro de operaciones en Temuco, partió con este tipo de servicios en el año 2000 y hoy está presente en 14 países, incluyendo Chile, en los que trabaja con más de un millón de hectáreas en total, principalmente en cultivos extensivos, como el trigo, soya, maíz, café y bananas, tanto con agroindustrias como con productores independientes. La mayoría de sus servicios los ha desarrollado o adaptado en Chile.

 

Este año lanzaron al mercado una herramienta de estimación de rendimiento para las cosechas, Premonitor, que permite determinar -con una anticipación de uno a dos meses, dependiendo del cultivo- cuál va a ser el rendimiento de un lote y cómo va a ser el comportamiento de esos rendimientos, lo que permite planificar la cosecha. Es un servicio que ya están utilizando con clientes de otros países y ha tenido buena recepción sobre todo por parte de la agroindustria, ya que pueden planificar la recepción de granos, remolacha y caña de azúcar.

 

“Esto es algo que en este momento nadie está prestando a nivel nacional ni internacional, al menos no con la rapidez y el costo con que lo hacemos nosotros, porque hay algunas cosas en frutales, pero son muy complejas”, precisa Juan Carlos Carrillo, y añade que con esto los productores incluso pueden, por ejemplo, conseguir un trigo de mejor calidad al conocer los datos con anticipación.

 

 

Lo que viene

Una de las herramientas que está probando la empresa LB Track -aunque aún no la han lanzado en forma comercial- apunta a la aplicación variable de agroquímicos en los cultivos, especialmente enfocados en la fertilización de los suelos y en la identificación y discriminación de malezas.

 

Esto último ya lo están probando con algunos productores de la empresa de inulina Orafti, que está interesada en la aplicación de algunos herbicidas concretos, como los gramicidas, que tienen un alto costo y con una aplicación variable les puede permitir ahorros y una mejora orgánica en la achicoria.

 

“Para el control de malezas estamos apuntando a los cultivadores mecánicos, que van guiados por cámaras de video y detectan cuál es nuestra planta cultivo y desechan el resto a una mayor velocidad y con más exactitud que uno tradicional”, añade el jefe de producción del departamento de agronomía de la empresa, Peter Guhl.

 

Para generar el servicio de información a los productores, el socio de LB Track Ronald Leichtle explica que todavía no hay una masa crítica que justifique desarrollar las tecnologías en Chile, por lo que las importan, pero aclara que todas las aplicaciones informáticas las han desarrollado ellos mismos, dirigidas a teléfonos y computadores.

 

Una de las novedades que están desarrollando en Agrosat, en tanto, como parte de un proyecto conjunto con el INIA Carillanca y la Universidad de la Frontera, es un aparato móvil que permite hacer un muestreo del suelo sin tener que pasar por un laboratorio.

 

Se llama TPAS (Tecnología Portátil para Análisis de Suelo) e indica la presencia de los principales elementos químicos de la muestra, con lo que se puede realizar el diagnóstico nutricional del suelo sin tener que esperar el período que toma el análisis de las muestras y ahorrando el costo del laboratorio. Una tecnología desarrollada 100% en Temuco y que, según explican en Agrosat, tampoco existe en otros países.

 

“La universidad mantendrá la propiedad intelectual y nosotros tendremos la exclusividad para la prestación del servicio”, acota Juan Carlos Carrillo.

 

En cuanto a la importancia de desarrollar tecnología local, el investigador del Inia Stanley Best destaca que es muy importante, ya que permite integrar la información que entregan aparatos como sensores y máquinas especializadas con los productores, y generar una estructura de conectividad y convergencia de los datos, a través de un soporte que sea adecuado para los productores.

 

Sin embargo, admite que en este aspecto -pese a innovaciones como las de Agrosat y algunos proyectos en la industria frutícola y del vino- Chile está atrasado también en el avance educacional en las universidades. “Las personas que hay actualmente se han capacitado afuera, porque aquí es muy poco lo que hay todavía, y ellos recién están volviendo de estudiar”, sostiene. En ese sentido, Stanley Best se muestra expectante ante lo que define como un momento de cambio para la agricultura de precisión en el país. Paloma Díaz A.

 

 

 Curso en Argentina

Para conocer las últimas novedades en agricultura de precisión,el INTA de Argentina realizará un curso internacional gratuito el 24 y 25 de septiembre, que contempla talleres, charlas y trabajo en terreno con máquinas especializadas.

 

Entre los temas que se abordarán está el manejo de los insumos y cultivos, la gestión de las labores del campo, la trazabilidad de los procesos y productos y las innovaciones tecnológicas enfocadas en la diferenciación de calidad, además de la transmisión onlinede datos para tomar decisiones en tiempo real. Para esto habrá diez expositores internacionales y 35 especialistas argentinos. Más detalles en: www.agriculturadeprecision.or

 

 

El potencial de los drones

En cuanto a aparatos, lo más llamativo para la agricultura en el último tiempo son los drones.A estos pequeños aviones no tripulados se les pueden incorporar cámaras especializadas para medir la luz que llega del sol en diferentes bandas, con el fin de medir cómo una planta está realizando la fotosíntesis o cómo está su nivel hídrico, entre otras cosas.

 

Sin embargo, Stanley Best advierte que hay que tener cuidado, porque el éxito en los resultados va a depender del dron que se utilice, ya que algunos tienen muy poca capacidad de vuelo y, por tanto, son poco útiles para analizar un cultivo extensivo.

 

Para empresas como Agrosat, que trabaja en distintos países, el costo operativo de manipular un dron y temas como los temporales o el viento, o trabajar en zonas con mucha pendiente, los hacen poco prácticos. “Si quieres abordar una gran superficie el modelo de negocio se complica, por lo que lo veo más útil para agricultores pequeños”, plantea Juan Carlos Carrillo.

 

Por el contrario, en LB Track están formando una alianza con una empresa estadounidense fabricante de drones, que está trabajando en desarrollar algunos específicos para la agricultura, con más rendimiento en horas de vuelo y mayor capacidad de llevar sensores.

 

En el caso de esta empresa pueden ser una herramienta muy útil, ya que gran parte de sus clientes tienen huertos frutales y los drones pueden entregar imágenes más detalladas que un satélite. “Puedes hacer buenas estimaciones de vigor u otras variables, porque se necesita mucha más precisión que en cultivos extensivos, donde funcionan bien las imágenes satelitales”, explica Ronald Leichtle

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *