9 de septiembre de 2014 00:30 AM
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Cómo se ordenan los alimentos de la nevera

La disposición de los productos en el frigorífico también tiene su sentido, su orden lógico y su arte

La nevera no es la despensa, aunque todo el mundo -o casi todo el mundo- se empeñe en creerlo así. Cuando llegamos del supermercado nos empeñamos en colocarlo todo según vamos sacando las cosas de las bolsas, sin sentido, amontando productos diferentes en los espacios libres. Y error, grave error atender a patrones de comodidad o, incluso, de optimización de espacio. El frigorífico tiene su orden lógico, su sentido a la hora de meter en su interior los diferentes alimentos o productos.

 

No es como cualquier alacena perdida de la cocina, que no requiere un minuto de reflexión y en la que podemos ir poniendo las cosas según tengamos el día: en la balda de arriba la pasta, en la del medio el arroz y abajo los botes de salsa de tomate. En el caso del electrodoméstico del frío no podemos concedernos el privilegio de ejecutar así. Aunque puede parecer un asunto trivial, lo cierto es que una organización errónea de los alimentos en el refrigerador puede provocar la aparición de focos de contaminación. Sin ánimo de ser alarmistas, ni mucho menos, solo es cuestión de tener en cuenta una serie de claves para evitar sorpresas desagradables, ya que los patógenos de unos alimentos pueden pasar a otros de forma accidental.

 

Partiendo de la base de que la nevera no debe estar sobrecargada ante el riesgo de que se pueda dañar su funcionamiento por exceso de peso, la clave para obtener una victoria segura es un orden adecuado. Y, además, contar con un frigorífico adecuado a nuestras necesidades. Las posibilidades son muchas y variadas, y no solo hay que mirar su diseño a la hora de hacerse con uno o cambiar el que tenemos en casa -como los que se pueden encontrar en El Corte Inglés con una promoción del 20 % de regalo en frigoríficos hasta el 11 de septiembre-, hay que contar también con parámetros como el tamaño, la refrigeración o nuevos sistemas como el nofrost -evita la formación de escarcha en el aparato-, el biofresh -ideal para los amantes de la fruta y la verdura, así como la carne, el pescado o los productos lácteos en perfecto estado, con todas sus vitaminas, su aroma y su aspecto-, o el cinematográfico dispensador de agua y hielo. Aún así, aunque contemos con una nevera más espaciosa, volvemos a la idea inicial, la distribución no debe, ni puede, ser casual, todo lo contrario.

 

 

Así se ordena el frigorífico

– En los estantes superiores debemos colocar los lácteos y los huevos. Como no necesitan una gran cantidad frío, esta zona privilegiada es la ideal para estos alimentos.

 

– Las baldas centrales hay que reservarlas para los alimentos cocinados o aquellos listos para consumir -sí todos esos que se acompañan de la típica etiqueta de «una vez abierto, conservar en frío- como los embutidos. Los pasteles u otros dulces también pueden ocupar estos estantes.

 

– En la parte inferior deben que colocarse los productos crudos como pescados y carnes. Como son los alimentos más perecederos, deben ir justo por encima del cajón de las verduras, ya que es el punto más frío de la nevera. Además, esta colocación no viene provocada solo por sus propias necesidad de conservación. Esta colación hacia abajo impide que sus habituales goteos terminen pringando otros productos.

 

– En los cajones inferiores, como su nombre bien indica, deben ir las verduras y las frutas.

 

– Los estantes de la puerta están reservados para las bebidas, los botes de salsas o la mantequilla u otros productos de untar puesto que no necesitan temperaturas muy bajas para sobrevivir. Además suelen ser baldas muy estrechas, por lo que hay que adecuar la relación tamaño y peso.

 

Evitar que los productos toquen la pared del fondo del frigorífico, sobre todo si hay hielo acumulado. Asimismo, es más que recomendable que no se acumule la escarcha en las paredes.

 

Colocar los productos más recientes en la zona trasera de la nevera. Así recolocaremos las cosas y le daremos salida a los alimentos que llevan más tiempo y se evitará que caduquen sin ni siquiera abrir.

 

– Los alimentos deben estar separados unos de los otros, así el aire circulará correctamente.

 

– No introducir nunca alimentos calientes ni restos de latas de conserva en la nevera. Lo mejor en estos casos es guardarlos en el frigorífico en tupper o recipientes herméticos

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