10 de septiembre de 2014 17:22 PM
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La caballa no da señales de regularidad

La incertidumbre es el factor dominante entre los armadores fresqueros de altura de Mar del Plata, que tenían a la caballa como especie objetivo en el segundo semestre del año.

La estadística oficial de la Subsecretaría de Pesca marca que al 25 de agosto pasado se han declarado capturas de caballa por 1411 toneladas, muy lejos de las 3500 toneladas que se llevaban desembarcadas a la misma altura de 2013.

El mes pasado la actividad cobró una mayor velocidad habiéndose traído al puerto local 1133 toneladas del total, pero las cifras siguen estando muy alejadas de las expectativas de los armadores, que buscan en el recurso pelágico una oportunidad en esta época del año para evitar gastar el cupo de merluza y, sobre todo, consumir menos combustible en una pesca cerca del puerto.
“Los barcos no la encuentran con facilidad; está más al sur que el año pasado, a la altura del 41º30´S, a una distancia de entre 27 y 30 horas de Mar del Plata”. El panorama lo pinta un armador fresquero de altura cuyo capitán está en la búsqueda, junto a más de media docena de buques armados con la red semipelágica.
Los pescadores no saben distinguir un solo motivo que explique este retraso en la zafra. Hubo mal tiempo, las corrientes marinas deben tener una influencia directa, el agua está más fría, son algunos de los motivos que esgrimen los armadores mientras aguardan que lleguen buenas noticias de la zona de pesca.
“El precio se mantiene entre los 5 y 6 pesos por la discontinuidad de los desembarques”, subrayó otro armador que tiene un acuerdo con una conservera para proveerle caballa, aunque por ahora todo es irregularidad. “Muchos arrancaron con el stock que tenían del año pasado pero ya casi lo han consumido. Todos necesitamos que las capturas se tornen más regulares”, confesó.
“El tamaño es mediano, esperamos por los ejemplares más grandes, pero igual se puede procesar sin problemas”, acotó Carlos Rodríguez, de la conservera Centauro. La empresa se surte con la bodega del mismo grupo, el “Atrevido”.
“Empezamos la semana pasada y es muy temprano para hacer un pronóstico de lo que generará la temporada. Arrancó despacio, pero esperemos ver cómo evoluciona”, remarcó el empresario.
Rodríguez advirtió un panorama más crítico en torno a la anchoíta que a la caballa. “Directamente no hay desembarques y mucha gente temporaria que depende del salado todavía no ha sido convocada para hacer un solo cajón”.
En ese sentido, desde el Sindicato Obrero de la Industria del Pescado siguen con atención la evolución de la temporada, teniendo en cuenta que la mayoría de los trabajadores ligados al salado de anchoíta lo hace en el sistema informal.

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