11 de septiembre de 2014 00:01 AM
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Citricultores de Concordia aseguran que por “deficiencias del Senasa” para impedir el ingreso de HLB, se destruyeron miles de plantaciones

CompartiremailFacebookTwitterA raíz de las medidas sanitarias preventivas para evitar el avance del insecto vector que ingresó a nuestro país desde Brasil, se destruyeron plantaciones de 16 viveristas de Concordia que quedaron en la ruina y judicializados en el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay. Los productores dicen que las plantas estaban sanas y el Senasa […]

A raíz de las medidas sanitarias preventivas para evitar el avance del insecto vector que ingresó a nuestro país desde Brasil, se destruyeron plantaciones de 16 viveristas de Concordia que quedaron en la ruina y judicializados en el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay.

Los productores dicen que las plantas estaban sanas y el Senasa nunca pudo probar lo contrario. Desde hace un año solicitan una audiencia con el gobernador Sergio Urribarri, pero no fueron atendidos. “A mí me llevaron la vida”, dijo un productor afectado y denunció: “Esta es una movida del gobierno provincial para beneficiar a dos o tres citricultores de Concordia y Villa del Rosario. El gobierno quiso hacer una cooperativa, pero esto solo servirá para que ellos se lleven la plata”.

 

 

De ANÁLISIS DIGITAL

El 7 de agosto, el productor citrícola de Concordia, Omar Alfredo Trupiano, viverista con más de 30 años en la actividad, se mostró sorprendido al ver semejante despliegue policial y de gendarmería en sus instalaciones. Contabilizó cerca de 120 efectivos de la Brigada de Abigeato de la provincia de Entre Ríos y sesenta de Gendarmería Nacional. Llegaron con una orden de allanamiento firmada por el doctor Pablo Andrés Seró, titular del Juzgado Federal de Concepción del Uruguay, y con la misión de destruir con maquinarias viales de Vialidad Provincial y de la Municipalidad de Concordia, cerca de 80 mil plantas de citrus por un valor de 5 millones de pesos con el argumento de prevenir la proliferación del insecto vector HLB.

El HLB es de origen asiático cuyo nombre significa en chino “enfermedad del dragón amarillo presente en 40 países de Asia, África, Oceanía y América. Hasta 2004 no se había presentado en el continente americano, año en que apareció en Brasil, mientras que en 2005 se descubrió en Florida, en Estados Unidos. En noviembre de 2010, se detectó la presencia del vector no contaminado en la localidad de Metán, en Salta.

La plaga afecta a todos los cítricos y sus híbridos; no existe variedad de copa o portainjerto resistente y ataca a plantas de todas las edades. Tras la reciente detección en Brasil, el Programa Nacional de Prevención del HLB, llevado a cabo por el Senasa, realizó un programa de monitoreo intensivo. Pero los productores citrícolas de Concordia denunciaron que se destruyeron sus plantas sin tener la fehaciente constatación del resultado positivo sobre presencia del HLB, y por ese error los está llevando ahora a la ruina.

“En un día me destruyeron todas las plantas y quedé totalmente desolado. El intendente de Concordia Gustavo Bordet, puso una máquina de la Municipalidad para destruir mis plantas mientras yo miraba impotente sin poder hacer nada. Al intendente no le importó nada las fuentes laborales perdidas, como tampoco el futuro de la citricultura de Concordia”, explicó Trupiano al programa Fuera de Juego (Canal 4 Gualeguychú).

El productor también destacó que hubo tres máquinas de Vialidad que ingresaron a su chacra a destruir árboles que ya estaban vendidos a productores citrícolas de Chajari, Villa del Rosario y Corrientes, “no les importó nada, se perdieron decenas de puestos de trabajo”.

Otros de los viveristas de la misma ciudad, Primo Rigoni, denunció que le destruyeron 84 mil plantas en un día por el mismo motivo, y esta “improvisación” con la que se está manejando el Senasa, “está afectando a 1.900 citricultores de la zona de Concordia y 16 viveristas”.

En este sentido, Trupiano dijo: “Esta es una movida del gobierno provincial para beneficiar a dos o tres citricultores de Concordia y Villa del Rosario. El gobierno quiso hacer una cooperativa, pero esto solo servirá para que ellos se lleven la plata”.

En tanto, Rigoni remarcó que “una cooperativa debe ser integrada por no menos de diez productores y estaban dando dinero para la plantación de 30 a 40 mil plantas y yo solo tenía 80 mil, era algo que no iba a funcionar”. “A mí me rompieron todo y no me dieron apoyo de nada, en cambio a los productores que salieron a defender sus fuentes de trabajo fueron judicializados, yo también tuve que ir a la Justicia porque es totalmente anticonstitucional lo que están haciendo”, añadió.
Tanto en los casos de destrucción de plantas en las chacras de Rigoni y Trupiano, el Senasa nunca pudo probar científicamente que las plantas estuvieran infectadas con HLB, según manifestaron los productores, que iniciaron una demanda civil al organismo sanitario nacional.

“Al otro día que me destruyeron 80 mil planta, fueron representantes del Consejo Federal de Inversiones de la provincia, a ofrecerme créditos a tasas accesibles, pero para poder acceder me pedían garantías en las que no podía dárselas, porque me quedé sin trabajo, me quitaron todo”, agregó Trupiano.

Los productores realizaron una nota a principio del 2013 con más de 3.000 firmas para que el gobernador los reciba en una audiencia “pero hasta ahora no nos atendió”, dijo Rigoni.

“Esos viveros que fueron destruidos, iban a generar muchos puestos de trabajo en la zona, porque iba a trabajar el productor que trasplanta los plantines, luego el jornalero que iba a realizar la cosecha y el empaque de la fruta y el transportista, pero al destruir las plantaciones, ahora toda esa gente se quedó sin trabajo”, explicó Trupiano.

En tanto, alertaron que los citricultores de Chajarí están padeciendo lo mismo, que quieren cortar todas las plantas de meses a tres años de antigüedad, al igual que la localidad de San Pedro en Buenos Aires y Corrientes.

“El Senasa tiene una deficiencia total, porque primero de todo tiene que cuidar las fronteras para que no ingrese la plaga a la Argentina, luego debe controlar el vivero del Inta, que nos provee de plantines, pero hicieron todo lo contrario, primero controlaron las chacras y cuando encontraron una planta infectada en Corriente, destruyeron vivieros allí, luego saltaron a Chajarí y por último a Concordia”, explicó Trupiano.

El viverista, dijo que las plantas supuestamente infectadas, cuando fueron a realizar los análisis en los laboratorios para detectar la presencia del insecto vector, los resultados “dieron negativos” y luego las plantas fueron cortadas y destruidas por el Senasa.

“Para tapar el error del Senasa y su deficiencia en el control de las fronteras, dijeron vamos a destruir todas las plantas, pero en el camino se encontraron con un grupo de citricultores y de viveristas que fueron a la Justicia”, dijo Trupiano y añadió: “A mí me llevaron la vida y toda mi familia está muy mal porque rompieron todo y nos quedamos sin nada. Nos cortaban las plantas y me la tiraban sobre el pecho para que yo me pusiera violento y me labraran un acta, y el señor Gustavo Bordet y el gobernador Sergio Urribarri paseándose por las calles de la ciudad como si nada”.

Los productores involucrados en una causa en la Justicia Federal de Concepción del Uruguay, volvieron a denunciar que esto “es una movida para beneficiar a tres o cuatro grandes actores de la citricultura que están en la Federación Citrícola de Entre Ríos entidad que denunció a los citricultores que quisieron defender las plantas que estaban sanas.

“El señor gobernador y el intendente de Concordia que dicen siempre vamos a reflotar la citricultora ahí está como nos están ayudando, haciendo leña nuestras plantaciones. Solo fueron los intendentes de Mocoretá, de la provincia de Corrientes y de Villa del Rosario los que nos dieron su respaldo y ayuda”, concretó Rigoni

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