11 de septiembre de 2014 16:53 PM
Imprimir

Rizobacter: La fertilización con microgránulos aumenta

CompartiremailFacebookTwitterLa fertilización localizada con microgránulos se presenta como una aliada para un modelo de producción que apunta a prácticas más eficaces y sustentables. Se trata de un nuevo concepto que apunta a maximizar la eficiencia en la absorción de nutrientes por parte de la planta, aspecto crucial en suelos con fertilidad disminuida o con bajas […]

La fertilización localizada con microgránulos se presenta como una aliada para un modelo de producción que apunta a prácticas más eficaces y sustentables. Se trata de un nuevo concepto que apunta a maximizar la eficiencia en la absorción de nutrientes por parte de la planta, aspecto crucial en suelos con fertilidad disminuida o con bajas dosis de fósforo aplicadas.

El fertilizante con tecnología de microgranulación se coloca en contacto con la semilla. No provoca daños durante la emergencia (no es fitotoxico). Por la alta solubilidad de su formulación y su eficiencia en el aprovechamiento, se aplican en dosis muy bajas, entre 20 y 35 kilos por hectárea. Está compuesto por una mezcla química (de partículas de no más de un milímetro de Zinc, Fósforo, Nitrógeno, Azufre) que por su rápida disgregación lo hacen inmediatamente asimilable desde el momento de la emergencia, aspectos que permiten alcanzar un equilibrio mineral eficaz para la absorción de nutrientes, aún en situaciones de suelos fríos o sequías momentáneas.

La baja movilidad del fósforo, y la baja eficiencia por la retención en el suelo, son dos aspectos que limitan la eficacia de los fertilizantes tradicionales (entre el 15 y 30 por ciento) Aquí la aplicación del microgránulo marca una diferencia. Su colocación en la misma línea de siembra, junto con la semilla, mejora el aprovechamiento y logra una eficiencia muy alta por cada unidad de elemento aplicada, entre el 95 y el 100 por ciento.

Por ejemplo, en un plateo productivo, se puede comparar la eficiencia de una aplicación localizada de 20 kg de microgránulos con contenido de fósforo por hectárea con una aplicación convencional de aproximadamente 120 kilos por hectárea de DAP (fosfato diamónico).

 
Tecnología que crece:
La fertilización con microgránulos localizada y balanceada se suma a las herramientas tecnológicas disponibles que apuntan a mejorar el perfil logístico, económico y productivo. Las bajas dosis (un promedio de 20 kg por ha), pueden facilitar la implementación de la práctica (evitar almacenamientos en galpones y facilitar los traslados) y mejorar, de esta manera, los parámetros ambientales.

Se trata una tecnología que está creciendo en el mundo y se ha convertido en una tendencia aceptada y adoptada por los productores para los diversos planteos productivos.

En la Argentina se está construyendo la primera planta de producción de América Latina a través de una alianza entre el grupo francés De Sangosse y Rizobacter Argentina. Allí se desarrollará el fertilizante microgranulado Microstar PZ que ya se está comercializando con éxito en el país.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *