11 de septiembre de 2014 19:47 PM
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Harina bovina de EEUU podría beneficiar a la avicultura latinoamericana

Posibilidad latente a partir de la declaratoria de la OIE de riesgo insignificante por 'vaca locas', enfermedad que causó la moratoria vigente

En mayo de 2013, la Organización Mundial de Salud Animal (OIE) incluyó a los Estados Unidos de América entre los países con “riesgo insignificante” de contagio con sus productos vacunos para la encefalopatía espongiforme bovina, más conocida como la “enfermedad de las vacas locas”, la cual afectó en gran medida la actividad pecuaria norteamericana y provocó en 2003 enormes pérdidas en ese vigoroso sector económico.

 

Una de las consecuencias de este brote fue el cierre de mercados internacionales para productos cárnicos norteamericanos elaborados con ganado bovino, entre ellos las harinas de esta proteína que son utilizadas en la fabricación de alimentos concentrados para animales. Latinoamérica no fue la excepción y desde hace 11 años sus mercados están clausurados para estos bienes por temor a la expansión del “mal de las vacas locas” en el resto del continente.

 

“Con la nueva declaratoria de la OIE se esperaría que los gobiernos de América Latina reconcideren la moratoria, pero sabemos que será un proceso largo a menos que los industriales de estos países presionen para levantarla. Es muy fácil aplicar un veto, pero es muy complicado revertirlo”, comentó a Industria Avícola Germán Dávalos, director para América Latina de la entidad gremial estadounidense National Renderers Association (NRA), que agrupa  a los productores de harinas hechas a partir de subproductos de animales terrestres como reses, cerdos, pollos y corderos.

 

El año pasado, en Estados Unidos se produjeron cuatro millones de toneladas de este tipo harinas, siendo el 59 por ciento de esta cantidad las elaboradas con subproductos vacunos y porcinos. “Ni media de estas toneladas pudieron exportarse a América Latina, donde existe una creciente demanda de estas harinas animales para la producción de concentrados destinados al sector avícola, acuícola y de mascotas”, añadió el representante gremial, lamentando que la vigente prohibición “evita que los industriales latinoamericanos aprovechen el bajo costo de este producto, que varias veces en el año alcanza cotizaciones tan favorables que incluso llegan a ser menores que las de la pasta de soya”.

 

Agregó que a la fecha, una tonelada métrica de harina bovina costaría -colocada en cualquier puerto del Pácifico latinoamericano- cerca de US$500, precio muy inferior a los US$1,700 de una tonelada de harina de pescado. Por último, Germán Dávalos señaló que “se trata de una proteína de alta calidad, con niveles de aminoácidos del 65 por ciento, similares o superiores a los de la harina de pescado, con la ventaja de contar con 15 por ciento de fosfatos y calcio, elementos necesarios para la buena nutrición de todo tipo de animales”.

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