12 de septiembre de 2014 13:43 PM
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La caída del precio de la soja hace pensar a los agricultores

La imparable caída de la cotización de la oleaginosa plantea un escenario inédito en décadas, como la posible baja del área sojera y la recuperación de hectáreas para la ganadería

La caída del precio de la soja era esperable. El stock mundial ya se sabía que sería récord. China no podría absorber permanentemente las grandes producciones del Mercosur y EEUU. Récord de producción de Argentina y Brasil el año pasado, récord de área en la siembra de EEUU de este año.

Pero una cosa era esperar un ajuste y otra más difícil anticipar una caída tan drástica como la que se ha dado en el último trimestre y que en grandes números ha llevado el precio US$ 160 por debajo del año pasado.

Se viene un alud de soja en EEUU con rendimiento récord, área récord y clima ideal. Y eso sumado a la producción previa del Mercosur y a una producción que puede volver a ser récord en el próximo otoño están llevando a que la caída de la soja siga sin encontrar un piso.

La producción de EEUU será algo sin precedentes. Un cultivo que nunca había sobrepasado los 90 millones de toneladas se ubicará en las cercanías de los 106 millones. Un salto impresionante por ejemplo desde los 89,5 millones producidos un año atrás.

La cosecha de maíz también será récord, con 363 millones de toneladas. Esto le da presión bajista también al otro cultivo importante de verano. El maíz en EEUU ha caído por debajo de US$ 140 para la posición de mayo, de referencia para la cosecha uruguaya. 

Los agricultores se encuentran ante un dilema arduo. Por un lado, se resisten a creer que la baja de la soja haya tenido tal magnitud. Esperaban pasar de los US$ 500 por tonelada del año pasado a US$  450, no a los US$ 360 actuales. Mantienen la esperanza de que regrese a algo así como US$ 420. Pero sembrar con una expectativa de precios de 15% o más el precio presente, con dos grandes cosechas por ir a los silos (EEUU y Mercosur) puede ser algo sumamente arriesgado.

Porque además Brasil seguirá creciendo y también se espera que tenga una cosecha récord. Mientras el Departamento de Agricultura (USDA, por su sigla en inglés) espera una cosecha de 91 millones de toneladas, algunas consultoras privadas ubican la cosecha brasileña en 95 millones, frente a 87 millones de la zafra pasada y volúmenes mucho menores en los años previos. Los demás países de la región no cambiarán mayormente los volúmenes producidos en la zafra pasada por más que el precio baje.

En otras palabras, cuando falta un mes para que la soja deba empezar a ser sembrada, muchos agricultores uruguayos se preguntan si efectivamente vale la pena arriesgarse a realizar el cultivo. Seguramente no es el caso de los agricultores profesionales de muchos años ubicados en las cercanías del puerto de Nueva Palmira, ni el caso de los propietarios de tierra que hacen su propia agricultura. Pero una gran proporción de la agricultura uruguaya es realizada por arrendatarios  por un lado y por propietarios de tierras que están muy alejados de los puertos. Para alguien que deba pagar un flete largo, al precio FOB que hoy son US$ 360, debe descontar unos US$ 60, con lo cual el margen solo se hace posible cosechando unos 3.000 kilos por hectárea, bastante más que el promedio de Uruguay.

 

 

¿El regreso de las praderas?
Si en un mes no ocurre un vuelco alcista en la soja, habrá campos agrícolas que serán dejados de lado. Y cuando se plantea un escenario de suba de precios para los granos, más allá del recuerdo de los buenos precios pasados, cabe preguntarse: ¿qué podría causarlo? Solo la llegada de una helada temprana la semana próxima sobre EEUU. Algo poco probable y que  tendría un efecto limitado. Muchos agricultores que arrendaban campos ubicados en zonas ganaderas desistirán y posiblemente unos cuantos miles de hectáreas retornen a la ganadería.

Esto puede significar un cambio importante en la lógica ganadera. En efecto, tras 10 años consecutivos de área agrícola, y especialmente sojera en alza, todo hace pensar que en 2014  y 2015 la agricultura retrocederá y la ganadería recuperará terreno. La soja muy posiblemente le ceda el lugar a praderas o a los verdeos que están ya sembrados para proteger al suelo de la erosión.

De modo que sin que estuviera previsto unos tres meses atrás, va quedando cada vez más tangible la posibilidad de que la invernada demande unos cuantos animales más para engordar en tal vez unas 100 mil hectáreas de campos que fueron sojeros hasta este otoño. Una oportunidad también para hacer más fluida la salida de una oferta importante de vacas que han quedado envejecidas en el rodeo luego de varios años de retención de vientres.

En particular en las zonas arroceras del este, donde se hizo un intento por acoplar la soja que tuvo resultados dispares, es muy posible que haya productores que consideren menos riesgoso volver a una apuesta a verdeos o praderas donde engordar ganado vacuno o corderos.

En otros casos habrá propietarios de tierras que arrendaban a la agricultura a precios muy atractivos que pueden no encontrar agricultores que tomen el riesgo.  En esos casos pueden retomar la producción ganadera o finalmente arrendar o buscar arreglos como las capitalizaciones, donde se repartan las ganancias de kilos con una contraparte que pone el ganado.

En cualquier caso, para un momento de oferta abundante de terneros y vacas, el repliegue de la soja puede ser un factor de firmeza de precios. En cualquiera de los dos casos, la cría puede recibir un inédito envión desde la agricultura. El Uruguay agrícola ganadero de estos 10 años puede estar dejando paso a un Uruguay ganadero agrícola.

Ello en un vaivén que ahora debería generar una mayor área de pasturas sembradas y una expansión ganadera que debe continuar hasta que la soja recupere los precios que desde 2007 hasta comienzos de este año estimularon un vertiginoso proceso de expansión que por primera vez parece revertirse.

 

 

Una mirada del USDA al rodeo uruguayo
Los pronósticos del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA, por su sigla en inglés) plantean un escenario de leve liquidación en el stock ganadero uruguayo para el próximo año. El aumento en la faena de vacas y de la exportación en pie llevaría a que el rodeo de cría disminuyera.

El análisis –no oficial– divulgado esta semana plantea una producción de 2,9 millones de terneros en 2013, que disminuye a 2,8 millones en 2014 y a 2,7 millones en 2015. Del mismo modo, la población de vacas de cría cae de 4,3 millones este año a 4,2 millones en 2015.

Para que eso suceda debe darse un salto en la faena de vacas y esa es la hipótesis que plantea el USDA, que ve una faena de 910 mil vacas en 2013, que pasa a 1,05 millones en 2014 y a 1,2 millones en 2015.

Aunque parece dudoso que se concrete tal caída en el stock de cría, debe tomarse en cuenta el contraste que ocurriría entre una oferta decreciente de terneros y un área creciente de invernada por retracción de la agricultura. Eso podría llevar a una reacción de los precios del ternero.

En nuestra opinión, el USDA sobreestima la extracción de vacas. Aunque la faena de hembras seguirá en gradual ascenso, no pensamos que tenga una magnitud  tal que provoque una reducción del rodeo de cría uruguayo

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