14 de septiembre de 2014 21:02 PM
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Por las inundaciones, habrá pérdidas millonarias en trigo, carne y leche

Los expertos afirman que es muy temprano para evaluar las pérdidas por el desborde de las aguas en gran parte de la provincia de Buenos Aires, pero descuentan que serán cientos de millones de pesos.

Tres actividades productivas directamente ligadas con la alimentación diaria de los argentinos están siendo severamente afectadas por el desborde de las aguas en gran parte de la provincia de Buenos Aires: la producción de carne, leche y trigo.

Los expertos afirman que es muy temprano para evaluar las pérdidas, pero descuentan que serán cientos de millones de pesos, consigna Clarín este domingo.

 

El ministro de Asuntos Agrarios de Buenos Aires, Alejandro “Topo” Rodríguez, se lamentó especialmente porque las aguas llegaron cuando -luego de dos años de muy bajas cosechas- se había sembrado un 20% más de trigo en territorio provincial.

 

Ahora esos cultivos corren serio peligro. Buenos Aires tiene 1,87 millones de las 4,47 millones de hectáreas implantadas con el cereal a nivel nacional. Lo que suceda las próximas semanas será determinante para la nueva cosecha, que fue proyectada en 12,5 millones de toneladas.

 

Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, los cultivos del centro bonaerense “se encuentran bajo condición de exceso hídrico. A pesar de esto, la condición aún es buena y las pérdidas por inundaciones en estas áreas no serían tan importantes. Diferente panorama se observa en los sectores de la Cuenca del Salado y en región costera del sudeste”. Esta última es la región triguera por excelencia.

 

La extensa Cuenca del Salado es, por su parte, la principal región productora de terneros del país, pues cada año nacen allí unos 5 millones de bovinos de los 12 millones del total nacional. Esta zona sufre como ninguna otra la inundación y esto podría impactar directamente en la producción de carne en los próximos meses.

No solo porque por estos días se están produciendo las pariciones en muy malas condiciones, que elevan la mortandad por arriba del 2/3% habitual. Sobre todo pensando en el 2015.

 

¿Qué sucede? Tal como explica el matutino, es habitual que los ganaderos realicen los “servicios estacionados” en los últimos tres meses de cada año o el primero del año siguiente. Esto es, sueltan el toro para que preñe a las vacas, pensando en obtener los terneros luego de los 9 meses de gestación. Si el clima sigue lluvioso y las aguas tapan las pasturas, las vacas llegarán mal alimentadas a ese momento y podrían perderse muchos embarazos. En consecuencia, habría menos terneros.

 

El especialista Marcelo Rossi remarcó a Clarín que está inundación se produjo justo cuando la relación de precios entre granos y hacienda favorecía como nunca antes a los ganaderos, que vienen de sufrir la crisis de 2009 y un achicamiento de sus rodeos cercano a 20%. En pocos años, el stock bovino había caído de 58 a 48 millones de cabezas, y desde allí se recuperó a 51 millones. Mientras avancen las aguas, retroceden las chances de que un aumento más veloz.

 

En materia lechera, las inundaciones no solo provocan un fuerte incremento de los costos de alimentación de las vacas, para mantener los niveles diarios de ordeñe. Además afectan el traslado del producto hacia las fábricas, por el pésimo estado de los caminos rurales

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