20 de septiembre de 2014 01:34 AM
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Chickengate: Antibióticos, el alimento del pollo que Ud. saborea

Un informe asegura que los mayores productores estadounidenses están proporcionando antibióticos a sus animales de forma habitual, lejos de la revisión de los reguladores alimentarios. En USA, 2 millones de personas contraen cada año infecciones resistentes a los antibióticos. El 80% de los antibióticos vendidos en USA son adquiridos por la industria alimentaria.

¿Ud. come pollo porque cree que es una carne más magra que la de vaca o cerdo? Asegúrese que su proveedor de pollo tenga estándares de producción diferentes a los de USA, donde 5 de las principales empresas avícolas administran a sus pollos antibióticos mucho más penetrantes de lo que las autoridades suponen. Tal comportamiento representa un riesgo potencial para la salud humana.

 

De acuerdo con la información obtenida, las empresas Tyson Foods, Pilgrim’s Pride, Perdue Farms, George’s y Koch Foods utilizan de manera rutinaria una variedad de antibióticos, no sólo cuando hay brotes de enfermedades sino durante gran parte de la vida de las aves. 

 

El principal problema es que las dosis de los medicamentos son muy bajas, pero bastan para propiciar el desarrollo de superbacterias, bacterias que son resistentes a los medicamentos convencionales que se usan en las personas.

 

¿Y por qué usan este tipo de medicamentos? Porque está comprobado que ayudan a que las aves adquieran más volumen sin necesidad de comer más alimento.

 

“Algunos de los productores avícolas más importantes del país están alimentado a sus pollos de forma rutinaria con una gran variedad de antibióticos, no solamente cuando tienen alguna enfermedad, sino como una práctica generalizada a lo largo de toda la vida de las aves”, advirtió un informe reproducido por la agencia británica de noticias Reuters.

 

El uso prolongado de dichos antibióticos en animales que serán posteriormente consumidos por el hombre puede provocar que algunas bacterias generen resistencia a los mismos y, por lo tanto, dejen de ser útiles. Esto ha sido considerado por algunos médicos como la próxima gran epidemia que afrontará el ser humano, tal como aseguró en julio el director del CDC (Centers for Disease Control and Prevention Director), Thomas Frieden

 

El 80% de los antibióticos vendidos en USA son adquiridos por la industria alimentaria, en principio con fines terapéuticos pero, también, como sugiere la investigación realizada por Reuters, para acelerar el crecimiento de los animales, como es el caso de la bacitracina, la tilosina o la vyrginiamicina. Estos descubrimientos pueden resultar preocupantes también para Europa en caso de que el acuerdo de libre comercio con USA salga adelante, lo que permitiría la importación de alimentos que no cumplen la normativa comunitaria. 

 

Tal como puso de manifiesto el primer informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre resistencia a los antibióticos, España se encuentra a la cabeza de los países europeos donde esta amenaza es mayor, aunque la resistencia se produce como producto del abuso de los medicamentos y de su prescripción, cuando en USA es resultado del uso generalizado de antibióticos en la comida. 

 

Dicho documento aseguró que se trata de “un problema tan serio que amenaza los logros de la medicina moderna”. 

 

Los nombres de compañías como Tyson, Piligrim’s, Perdue, George’s o Koch aparecen en la investigación como proveedores en dosis bajas (pero probablemente innecesarias) de antibiótico en la dieta habitual de sus animales. 

 

El uso de estos medicamentos durante prolongados períodos de tiempo pueden ya estar provocando un gasto millonario en tratamientos de salud. 

 

Desde los años ’70 se sabe que, cuando los antibióticos se administran en pequeñas dosis, las bacterias pueden desarrollar resistencia a los mismos. Ahora este proceso se ha generalizado, y Donald Kennedy, antiguo inspector de la FDA (Food and Drugs Administration), ha calificado la frecuencia con la que las aves consumen antibióticos como “sorprendente”.

 

El principal problema que pone al descubierto la investigación es que, debido a que el uso de los antibióticos es legal, la FDA (Food and Drugs Administration) no se entromete en las razones por las que estos se utilizan, ni en las dosis ni en la longitud de los tratamientos, que se ha disparado desde que comenzasen a utilizarse de manera regular en los años ’40.
 
La información confidencial sobre dichos tratamientos se encuentra fuera del conocimiento del gobierno americano, y esta ha sido revelada por primera vez en el artículo de Reuters a partir del análisis de 320 de los conocidos como feed tickets (fichas de alimentación) generados durante los últimos 2 años por 6 compañías avícolas. 

 

Estas fichas especifican los nombres y dosis de los principios activos de cada medicamento consumido, así como la dieta de los animales.

 

Entre las prácticas llevadas a cabo por 2 de las firmas analizadas, George’s y Koch Foods, se encuentra proporcionar antibióticos empleados para tratamientos humanos a sus pollos. Como recuerdan los autores del artículo, Brian Grow y P.J. Huffstutter, se trata de otra práctica legal particularmente peligrosa, puesto que puede provocar que, al mismo tiempo que elimina las bacterias más débiles, promocione las superbacterias

 

Alrededor del 10% de las fichas revisadas por Reuters listan antibióticos considerados como “médicamente importantes” para los humanos, aunque los autores recuerdan que el CDC ha señalado recientemente que no sólo estos provocan el refuerzo de las súperbacterias resistentes a los antibióticos, como ha ocurrido ya con la E. Coli o la Klebesiella.

 

El origen de la utilización de estas medicinas se remonta a los años que siguieron a la Gran Depresión, cuando se descubrió que la penicilina o la estreptomicina (primer medicamento del grupo de los aminoglucósidos) ayudaban a controlar las epidemias. No sólo eso, sino que además permitían que el tracto digestivo de las aves se mantuviese en plena forma, algo que permitía reducir los costes en su alimentación. 

 

El lobby estadounidense avicultor ha reaccionado rápido y Tom Super, portavoz del National Chicken Council, ha asegurado que estas prácticas son “buenas y prudentes”. 

 

Por su parte, Pilgrim’s Pride ha anunciado acciones legales contra Reuters si el medio no les proporciona acceso a las fichas de alimentación utilizadas en su investigación.

 

Sin embargo, ninguna de las compañías analizadas por Reuters niega que utilicen antibióticos con el objetivo de mantener saludables a sus pollos. Se trata de una práctica lógica y generalizada de forma internacional que, no obstante, está limitándose en todas las sociedades occidentales. 

 

La Comisión Europea adoptó el 10/09 nuevas propuestas destinadas tanto a frenar la resistencia a los antibióticos en la UE como para mejorar la salud y el bienestar de los animales, que serán revisadas próximamente por el Parlamento y el Consejo europeos.

 

Tal como declaró Tonio Borg, comisario europeo de Salud, estas medidas deben repercutir en la salud pública, puesto que “contribuyen a luchar contra la creciente amenaza de la ‘farmacorresistencia’ para que los antibióticos de uso humano y veterinario sigan siendo eficaces”. 

 

En 2013, Borg alertó sobre el grave peligro que puede causar esta resistencia a los antibióticos, a la que calificó de “grave amenaza” y consideró una prioridad para los países comunitarios. 

 

 

Orgánico

Es evidente que lo que conviene es avanzar hacia los productos orgánicos, pero que sean verificadamente orgánicos. En USA las granjas agrícolas orgánicas y los productos orgánicos deben cumplir con las siguientes pautas (verificado por un organismo independiente aprobado por el USDA):
 
> Abstenerse de la aplicación de materiales prohibidos (incluyendo fertilizantes sintéticos, pesticidas y lodos de depuradora) durante tres años antes de la certificación y luego continuar de esta manera durante la vigencia de la licencia orgánica.

 

> Prohibir el uso de organismos genéticamente modificados y técnicas de irradiación.

> Emplear técnicas positivas de desarrollo del suelo, conservación, gestión del estiércol y las prácticas de rotación de los cultivos.

 

> Proporcionar al ganado el acceso al aire libre y a campos abiertos.

 

> Evitar el uso de antibióticos y hormonas en los animales. 

 

> Mantener a los animales alimentados con 100% piensos ecológicos.

 

> Evitar la contaminación durante el procesamiento de los productos ecológicos.

 

> Mantener un registro de todas las operaciones. 
 
Si un producto contiene el sello “USDA Organic” (orgánico certificado por el USDA) al frente del paquete, significa que el 95% al 100% de sus ingredientes son orgánicos. Productos con 70% a 95% de ingredientes orgánicos todavía pueden anunciar “ingredientes orgánicos” en el frente del paquete y los productos con menos del 70% de ingredientes orgánicos pueden identificarlos en el panel lateral. Los alimentos orgánicos prohíben el uso de hidrogenación y de grasas transgénicas.

 

Nathaly Salas-Guaithero, autora de la columna “La Gurú hispana de la vida sana”, escribió en el Miami Diario que es bueno conocer lo que realmente contienen los alimentos que compran los consumidores. Ella invitó a aprender lo que dicen las etiquetas en las góndolas estadounidenses, una cuestión muy interesante considerando que los estándares de ese mercado tienen aplicación casi global, aunque eso no sucede con las etiquetas. 

 
 
> Antibiotic-Free (Libre de antibióticos)
Según ella, es la frase en las etiquetas de los alimentos de origen animal, al cual no se le administró ningún tipo de antibióticos durante su vida: “no se le administraron antibióticos”, “criados sin antibióticos” o “libre de antibióticos”.

 
 
> Cage-Free (En espacios abiertos o fuera de las jaulas)
“Libres de jaulas” significa que las aves son criadas fuera de ‘jaulas’. Pero, puede ser ambiguo, porque aquí no se explica si las aves fueron criadas al aire libre en campo abierto, o si sólo tuvieron acceso al exterior por ciertas horas, o si fueron criadas en interiores en condiciones de hacinamiento

 
 
> Free-Range (de corral) 
El uso de los términos “de corral” o “con libertad de movimiento” sólo son usados por el USDA (Departamento de Agricultura de USA por sus siglas en inglés) para la producción de huevos y aves de corral. La etiqueta se puede utilizar siempre y cuando los productores hayan permitido el acceso de las aves al aire libre, y éstas hayan sido capaces de disfrutar de sus ambientes naturales. Esto no significa necesariamente que los animales no hayan sido tratados con crueldad, que estén libres de antibióticos, o que los animales hayan pasado la mayor parte de su tiempo al aire libre. Estas etiquetas son emitidas por el USDA, pero no son verificadas por inspectores independientes.
 

 
> GMO-Free, non-GMO o No GMOs (Libres de transgénicos – Organismos Genéticamente Modificados)
Los productos pueden ser etiquetados como “libres de transgénicos” si se producen sin ser manipulados genéticamente a través del uso de los OGM (organismos genéticamente modificados). La ingeniería genética es el proceso de transferencia de rasgos o genes específicos de un organismo a una planta o a un animal diferente.

 
 
> Grass-Fed (alimentados con pasto)
Esto significa que el animal fue alimentado con pasto en lugar de granos. Además, la dieta de estos animales no debió ser complementada con cereales, subproductos animales, hormonas sintéticas o antibióticos, con la finalidad de promover el crecimiento del animal y prevenir enfermedades; a pesar de que se les haya dado antibióticos en algún momento para tratarles una enfermedad. La etiqueta de “alimentados con pasto” no significa necesariamente que el animal comió pasto durante la totalidad de su vida. Algunas vacas alimentadas con pasto son “grain-finished” (dieta terminada con granos), lo que significa que estos animales comieron granos de un corral de engorde antes de ser sacrificadas.
 

 
> Saludable (healthy)
Los alimentos etiquetados como “saludables” deben ser bajos en grasas y en grasas saturadas, y deben contener cantidades limitadas de colesterol y sodio. Ciertos alimentos también contienen al menos un 10% de vitaminas A o C, hierro, calcio, proteína o fibra. Hoy día esta palabra es colocada inescrupulosamente en cualquier producto”, explicó la autora.
 

 
> Natural 
Las pautas del USDA indican que la carne “natural” y los productos avícolas sólo pueden ser sometidos a un procesamiento mínimo y no pueden contener colorantes artificiales, sabores artificiales, conservantes u otros ingredientes artificiales. Sin embargo, los alimentos “naturales” no son necesariamente sostenibles, orgánicos, criados por la mano del hombre o libres de hormonas y antibióticos. En pocas palabras, no todo lo que diga “natural” es realmente saludable.

 
 
> Pasture-Raised (criado en pasturas)
La etiqueta de “criado en pasturas” indica que el animal fue criado en un terreno abierto y que comía pasto y alimentos que se encuentran en un pastizal, en lugar de ser engordado con granos en un corral o en un establo. Es una técnica de agricultura tradicional que permite que los animales sean criados de una manera confiable.

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