20 de septiembre de 2014 12:00 PM
Imprimir

Enfermedades foliares en trigo

Entender cómo funciona el sistema cultivo‐enfermedad, puede ayudar a tomar mejores decisiones de control.

Considerando la magnitud de las pérdidas de rinde que ocasionan, las principales enfermedades foliares que afectan al cultivo de trigo en la región pampeana argentina son: 

Roya de la hoja (Puccinia triticina Eriks.)

 

Mancha amarilla de la hoja [Pyrenophora tritici‐ repentis (Died.) Drechs. (anamorfo: Drechslera‐ tritici‐repentis) (Died.) Shoemaker]

 

Septoriosis de la hoja [Mycosphaerella graminícola (Fuckel) Schröter in Cohn (anamorfo Septoria tritici Roberge in Desmaz.)]. 

 

Hoy en día, la gran mayoría de las decisiones de control de enfermedades en el cultivo de trigo se toman mediante el uso de umbrales de acción, definido como nivel de enfermedad (incidencia: proporción de hojas enfermas‐ o severidad: proporción de área foliar enferma) que justifica económicamente su control. Estos umbrales se construyen a partir de información empírica (ensayos) que evalúan cual es la pérdida de rinde que originan diferentes niveles de enfermedades y, como tal, son muy dependientes de las condiciones (cultivar, manejo, ambiente) en las cuales se obtienen, limitando su extrapolabilidad a otras situaciones (Gaunt, 1995). 

 

El impacto de una enfermedad sobre el rinde de un cultivo dependerá, además del nivel de enfermedad del :

 

Momento del ciclo del cultivo en que se alcance tal nivel

La posición vertical del canopeo en que aparezca la enfermedad

Del estado y cobertura foliar del cultivo 

Del potencial de rinde del mismo 

Del comportamiento sanitario de la variedad sembrada

 

Por otra parte, la toma de la decisión de control dependerá mucho de poder predecir cómo será la evolución en el tiempo de una determinada enfermedad en el cultivo. Por ello, si bien estas herramientas (umbrales de acción) son muy prácticas y útiles, a la hora de tomar decisiones a campo es necesario complementarlas con el conocimiento del sistema en su conjunto. Para el caso en cuestión, manejo de enfermedades en el cultivo de trigo, puede decirse que el sistema está compuesto por el cultivo, los patógenos y la modulación de su interacción por el ambiente. Es el objetivo de este breve articulo describir y analizar las características de estos componentes del sistema que pueden ser útiles conocer a la hora de tomar decisiones de control de enfermedades foliares en el cultivo de trigo.

 

 

El CULTIVO

 

Generación de rinde

 

Desde un punto de vista eco‐fisiológico puede decirse que, en ausencia de limitaciones hídricas o nutricionales, el rinde de un cultivo depende fuertemente de la cantidad de radiación solar que éste sea capaz de capturar. Tal captura de radiación será máxima cuanto mayor sea la cobertura foliar hasta un máximo, en plena cobertura (cultivo “cerrado”), en el que se intercepta la casi totalidad de la radiación que incide sobre el cultivo. 

 

A su vez, para que tal radiación sea convertida en biomasa con la mayor eficiencia posible, debe ser capturada por área foliar verde y sana. Las enfermedades foliares del cultivo de trigo pueden entonces afectar el rinde del cultivo a través de su efecto en las variables eco‐fisiológicas mencionadas. Por un lado, pueden reducir el nivel de cobertura foliar por un incremento de la abscisión (caída) de hojas (muy común en soja y girasol) y/o por la mortandad de macollos (o disminución de su generación) (Bancal y otros 2007; Serrago y otros 2009; Carretero y otros 2010). Es de importancia conocer que este efecto, será menor en aquellos cultivos con mayor cobertura foliar, y principalmente en aquellos cultivos que tengan un nivel de cobertura superior al que permita interceptar la totalidad de la radiación incidente (plena cobertura), tal como lo demuestran Carretero et al. (2010) y lo sugieren otros trabajos (Cornish y otros 1990; Paveley y otros 2001). 

 

Por otro lado, las enfermedades foliares causan lesiones en las hojas que interceptan radiación solar, la cual no puede ser utilizada para producir biomasa por el cultivo. Además, disminuyen la funcionalidad de el área foliar circundante a la lesión. Otro aspecto del cultivo importante es que no todas las hojas tienen la misma importancia en términos de captura de radiación. La mayor proporción de la radiación que incide sobre el mismo es capturada, como es lógico, por las hojas superiores siendo esto más marcado cuanto más “cerrado” se encuentre el mismo. Por ello, este es otro de los puntos al que se le debe prestar atención a la hora de tomar decisiones de control de enfermedades foliares. 

 

Así, de acuerdo con algunos trabajos (Robert y otros 2004; Bancal y otros 2007; Carretero y otros 2010) las enfermedades foliares del trigo provocan una mayor reducción en la captura de radiación cuando afectan las hojas superiores. En este sentido, Carretero et al. (2010) observaron que los patógenos que en general provienen del rastrojo (ejemplo: Drechslera tritici‐repentis causante de la mancha amarilla y Septoria tritici causante de la septoriosis de la hoja) redujeron el área verde de las hojas basales del canopeo con un efecto leve sobre la hoja bandera. Contrariamente, la roya de la hoja (Puccinia triticina, patógeno de esporas livianas dispersadas por el viento) causan importantes reducciones del área verde de las hojas superiores. 

 

 

Momentos del ciclo de cultivo

La importancia en la generación de rinde del cultivo de trigo varía a lo largo de su ciclo, es decir, no todas las etapas tienen la misma importancia en términos de generación de rendimiento. Así, durante el período que va desde 20 días previos a 10 días posteriores a floración (aproximadamente) en el que existe una activo crecimiento de la espiga (previo a floración) y el cuaje de los granos (luego de floración) se define de manera importante el número de granos, componente principal del rendimiento (Fischer, 1985; Miralles y Slafer, 1999). El impacto de las demás etapas del ciclo del cultivo en la generación de rinde es relativamente menor. Sin embargo, lo que suceda con el crecimiento del cultivo en la etapa de llenado de granos puede originar cambios en el rinde en determinadas situaciones de manejo y/o ambientales. 

 

Si bien, en el cultivo de trigo, el peso de los granos está menos asociado al rinde (es poco variable), cualquier reducción en el mismo causará una merma directa de producción dado que no existen posibilidades de compensación

 

 

LOS PATÓGENOS

 

De manera general, para que la infección por parte de un patógeno se produzca se deben dar tres condiciones: 

 

i) que las esporas del patógeno alcancen las hojas

 

ii) que el cultivo sea susceptible a dicho patógeno 

 

iii) que se den las condiciones ambientales que permitan la germinación de las esporas y el ingreso del patógeno al tejido foliar. 

 

En este sentido, las infecciones iniciales de mancha amarilla y septoriosis de la hoja se originan generalmente en las hojas inferiores con esporas provenientes principalmente del rastrojo infectado en la superficie del suelo (o bien por presencia del patógeno en la semilla sembrada). Sin embargo, también pueden ocurrir infecciones con esporas provenientes desde otros lotes por acción del viento. Luego, si se dan las condiciones de lluvia, mojado foliar, alta humedad relativa y/o viento necesarias se irán colonizando las hojas superiores a partir de la producción de inoculo secundario en las lesiones iniciales de las hojas basales (Verreet y Klink, 2002; Duveiller y otros 2005). Por su parte, las esporas de Puccinia triticina (roya de la hoja) son livianas y transportadas por el viento grandes distancias (miles de kilómetros) pudiendo depositarse las mismas sobre las hojas superiores del cultivo (Eversmeyer y otros 1973; Eversmeyer y Kramer, 1992). 

 

En relación a las condiciones ambientales, Puccinia triticina (roya de la hoja), requiere de períodos de rocío de solo tres horas con temperaturas de alrededor de 20ºC o de 12 horas con temperaturas de 10ºC (Roelfs y otros 1992). Contrariamente, para que ocurran los procesos que hacen a la infección de Septoria tritici se requieren entre 48 y 96 horas de alta humead relativa (>98%) o mojado foliar, siendo la temperatura óptima de 20 a 25ºC (Eyal y otros 1987; Verreet y Klink, 2002). Por ello, los procesos de infección de Septoria tiritici ocurren mayormente en días nublados y lluviosos con temperaturas templadas. En cuanto a mancha amarilla, un mínimo de 6 horas de mojado foliar es requerido para producirse la infección en variedades de trigo susceptibles aunque las condiciones óptimas para la infección son 24 horas de mojado con 20ºC de temperatura (Francl, 1998). 

 

La roya de la hoja tiene bajos requerimientos y esporas livianas pudiendo infectar sin mayores condicionantes hojas en cualquier posición vertical del canopeo.

 

El patógeno causante de la mancha amarilla tiene esporas más pesadas y mayores requerimientos ambientales lo cual hace que el proceso infectivo sea más dependiente de las condiciones del ambiente que para el caso de la roya de la hoja y que generalmente comience infectando hojas basales (hojas con menor participación en la captura de radiación que las hojas superiores). 

 

La septoriosis de la hoja tiene requerimientos aún mayores para su infección que roya de la hoja y mancha amarilla (48 a 96 horas de mojado foliar). 

 

Tasa de desarrollo de la enfermedad en el cultivo y condiciones ambientales

 

Para el caso de las enfermedades en cuestión, del tipo policíclicas (más de un ciclo de vida por cada ciclo del cultivo), en las que el avance es altamente dependiente del inóculo secundario (producidos sobre lesiones previas en el mismo cultivo) puede decirse de manera simplificada que la tasa de desarrollo depende, entre otros aspectos, de

 

i) la longitud del período de latencia (tiempo entre infección y producción de nuevas esporas)

 

ii) la cantidad de esporas producidas por punto de infección 

 

iii) de la capacidad de dispersión de tales esporas

 

Para el caso de roya de la hoja el período entre la infección y la producción de esporas puede demorar tan solo 7‐10 días con temperaturas óptimas. A su vez, en cada pústula (fructificación del hongo) se pueden producir en promedio unas 3000 esporas diarias con capacidad de infectar nuevo tejido foliar, durante unas 3 semanas o más si la hoja continúa viva (Roelfs y otros 1992). Además, tal como se mencionó previamente tiene esporas muy pequeñas y livianas que pueden ser transportadas por el viento muy fácilmente a grandes distancias y que además requiere de escasas horas de mojados para infectar tejido foliar. Estas características son las que permiten un rápido progreso (“explosivo”) de la roya de la hoja en el cultivo como suele observarse generalmente en lotes de producción de trigo. 

 

Por el contrario, el tiempo transcurrido entre la infección y la aparición de los primeros síntomas (lesiones) para septoriosis de la hoja varía entre 14 a 21 días (Eyal y otros 1987;5 Shaw, 1999). Además, la generación de esporas sobre las lesiones es altamente dependiente de las condiciones ambientales, de la variedad de trigo y del aislamiento (“cepa”) de Septoria de que se trate con lo cual puede extenderse hasta 40 días luego de la infección (Shaw, 1999). Las esporas producidas en estas lesiones serán las que producirán nuevos ciclos infectivos en el cultivo y son las que permitirán el avance de la enfermedad. A su vez, para que estas sean dispersadas requieren de salpicaduras (gotas) de lluvia, lo cual condiciona de manera importante tal avance, más aún si las esporas deben alcanzar hojas superiores en cultivos encañados y con un canopeo cerrado (Lovell y otros 1997; Shaw, 1999). 

 

Por su parte, para que una lesión de mancha amarilla produzca nuevas esporas deben transcurrir alrededor de 8 días (a 16 ºC) desde el momento de infección (Francl, 1998). La liberación y diseminación de estas esporas desde sus fructificaciones es favorecida por días secos y viento. En relación a su tamaño, las esporas de mancha amarilla son mayores que, por ejemplo, las esporas de roya de la hoja por lo que pueden ser trasladadas por el viento solo a cortas distancias. Sin embargo, algunos trabajos citan dispersiones de hasta 10 km de distancia y, aunque consideran que la mayor parte del inoculo proviene del mismo lote (inoculo endógeno), sugieren que la dispersión inter‐lote puede ser importante en zonas con importante producción de trigo (Francl, 1997). 

 

Nuevamente, conocer aspectos del sistema que hacen a la tasa de progreso de la enfermedad en el cultivo y las condiciones del ambiente que la favorecen nos ayudan a tomar mejores decisiones de manejo de la enfermedad dado que, nos permiten predecir con algún grado de certeza si existe riesgo de que ocurra alguna de estas enfermedades o bien predecir cómo será la evolución una vez observados los primeros síntomas: si continuará, si se detendrá o cual podría ser su velocidad de avance. Así, por ejemplo, es frecuente observar infecciones importantes de mancha amarilla o septoriosis de la hoja en etapas tempranas del cultivo que luego, al encañar las plantas y generar nuevas hojas en posiciones superiores, pierden relevancia si no se dan condiciones de

 

i) viento y/o lluvia, que ayude a las esporas a alcanzar las hojas superiores

 

ii) tiempo de mojado foliar suficiente y temperatura adecuada que permitan a la espora germinar e ingresar a la hoja a tiempo, antes de desecarse

Datos obtenidos de www.agroconsultasonline.com.ar

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *