21 de septiembre de 2014 10:19 AM
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Los apicultores, en guardia contra el avispón

ESPAÑA : La Junta insta a los agentes forestales de Zamora a eliminar los focos que puedan aparecer del insecto procedente de Asia, ya instalado en Orense, que ataca las colmenas y devora abejas.

El sector de los apicultores de Zamora no esconde su preocupación por la posible entrada del avispón asiático (Vespa velutina) y sus letales efectos sobre los colmenares. Su llegada, tras constar ya en Orense, es una desgracia anunciada. La propia Consejería de Fomento y Medio Ambiente que preside el consejero Antonio Silván es consciente de los nocivos impactos de este temible insecto, y ha remitido un díptico a los agentes medioambientales para informarlos de los caracteres diferenciadores con el avispón europeo (Vespa crabro), ya presente y archiconocido en esta tierra, a fin de poder determinar y confirmar en campo la presencia del asiático. El folleto hace referencia, asimismo, a su ciclo biológico anual para mejor conocimiento de su trayectoria vital.

 

Desde la Sección de Espacios y Especies Protegidas de la Consejería se indica a los agentes que el avispón asiático “es una especie exótica, que debe ser eliminada en cuanto se tenga conocimiento de su presencia”, de ahí que sea “muy importante poder determinar correctamente la especie para evitar la destrucción del avispón autóctono por error”.

 

La Junta de Castilla y León está trabajando, además, “en la redacción de un protocolo de actuación para el control y erradicación de esta especie, y por ello que considere “de la mayor importancia” la detección y localización de este voraz y poderoso insecto.

 

De momento, la Consejería de Medio Ambiente estima que, “a falta de establecer unas pautas de actuación precisas, serán los agentes quienes remitan al Servicio las localizaciones (nombre de la población) y ubicaciones (coordenadas) de los puntos de cita de supuesto avispón asiático (que pudiera ser europeo), de los que puedan tener conocimiento, bien como información facilitada por este Servicio, bien facilitada por la gente del lugar, apicultores, presidentes de Juntas Vecinales” u otras personas.

 

Insta, además, “a la destrucción de nidos cuando se tenga conocimiento de tal actuación, así como la remisión de muestras de ejemplares cuando ello fuera posible”. Con la localización de las citas “se irá estableciendo un mapa provincial de zonas con posible presencia, que facilitará cualquier actuación posterior a integrar en el futuro protocolo de actuación”.

 

Zamora, con casi cuatrocientas explotaciones apícolas, que viene a suponer casi el 15% de la comunidad, cuenta con un sector apícola más que consolidado y es uno de los aprovechamientos a los que se aferran decenas de personas del medio rural, bien a título principal o como complemento a otra actividad.

 

El presidente de la Asociación Profesional de Agentes Forestales, Lorenzo Ferrero, expresó ayer que se trata de “una plaga que depreda la abeja melífera que aprovechamos y puede ser un desastre”. Ferrero añade que “se trata de una especie alóctona que ha encontrado las condiciones apropiadas en España y puede producir un desequilibro ecológico”. Destaca la importancia del sector apícola para que se tomen “medidas radicales “para impedir su asentamiento.

 

El profesional de la apicultura Román Cid, ponente en diferentes foros sobre el mundo de las abejas, afirma que “en Orense hay detectados dos focos y la presencia del avispón asiático supone otro palo para el sector, que se añade a la varroa, a los insecticidas, los plaguicidas y los herbicidas, más a otro implacable predador que ya hace estragos en Italia, conocido como el escarabajo de las colmenas, que vivía nada menos que en Sudáfrica y que, más tarde o más temprano, también llegará”. Apunta como vías de penetración del avispón “los ríos y los ferrocarriles”.

 

Hace hincapié en que la especie se ceba “principalmente en los enjambres pequeños y débiles, donde primeramente matan las abejas para luego conseguir las crías, que es el verdadero tesoro porque son proteínas puras”.

 

El apicultor zamorano Bonifacio Ramos, de La Tuda, subraya la preocupación existente en el sector “porque en Francia está preparando una escabechina grande y diezma la población de abejas”. Según expresa, “siete avispones son capaces de destruir una colmena normal”. Al igual que Román Cid, es partidario “de cambiar el modelo de apicultura y apostar por colmenas más potentes que puedan defenderse”. Remarca que “avanza a un ritmo del orden de cien kilómetros al año” y augura que al cabo “de una década ya estará presente en toda la península”. “Es un enemigo fastidiado para las abejas y con peligro añadido para el ser humano, especialmente para los alérgicos” añade. Repara, además, en la querencia de este predador “por los núcleos de población”, e indica que “se siente atraído por las carroñas siendo visto, allí donde está, en los mercados”.

 

Román Cid manifiesta que el avispón asiático “es fácil de distinguir porque tiene las patas amarillas”. Respecto al europeo, precisa que “lleva muchos años instalado en España y las abejas ya toman actitudes para bloquear su entrada, atacándolo y matándolo”.

 

El presidente de la Asociación de Apicultores Libres Sanabria-Carballeda, José Antonio González, afirma que no tiene conocimiento de que esté presente, pero supondría “un enemigo más” a añadir al largo listado que tiene el apicultor. Advierte de la introducción de especies sin mayor cuidado, y se remite al avispón europeo, visible en buena parte de la comarca, “que parece ser fue introducido en España con un sentido ecológico para combatir a otras especies, y ahora se ha convertido en un nuevo predador de abejas”, sin llegar a la fatalidad del asiático. El apicultor de Tábara, Pedro Vega, también expresa su preocupación por lo que se avecina y teme que, de aparecer, obligue a los apicultores “a modificar todas las entradas de las colmenas para impedir que se adentre al interior del enjambre”.

 

La Junta estudiará a posible vinculación entre el uso de pesticidas y la elevada tasa de mortandad en las abejas a través de una investigación que ha encomendado a la Universidad de Valladolid. El presupuesto es de 28.000 euros, según acuerdo alcanzado ayer en el Consejo de Gobierno y recogida por Efe. La comunidad figura entre las cuatro principales regiones en cuanto al número de colmenas y producción, con 372.586 unidades y 3.636 toneladas anuales de miel.

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