21 de septiembre de 2014 10:33 AM
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Mesa “público – privada” trabaja en la región para reactivar la ganadería

CHILE : Se conformó en Ñuble esta semana, con participación del Sag, Indap, pequeños y medianos ganaderos

Esta semana se constituyó en Chillán, en la sede de la Asociación de Agricultores de Ñuble, la Mesa público – privada de trazabilidad animal y ganadería de la Región del Bío Bío, con participación del Servicio Agrícola y Ganadero, del Indap, del INIA y de pequeños y medianos ganaderos de Ñuble y la Provincia del Bío Bío.

La mesa se conformó luego de reuniones de los ganaderos de Aprocarne Ñuble con el director regional, Jaime Peña, y el director nacional, Angel Sartori, del SAG. Los productores, luego de la mala experiencia de la administración anterior, propusieron a las autoridades un trabajo mancomunado, para recuperar este sector, que por responsabilidades compartidas entre el sector público y privado, tuvo tropiezos que ponen en peligró la actividad.

El sector público coincidía con esta visión y estaba propiciando lo mismo, ya que la idea del Gobierno, según explicaron las autoridades, era trabajar de común acuerdo para definir políticas públicas que permitan recuperar el tiempo perdido.

Por lo pronto, en la primera sesión de la mesa que se conformó esta semana se recogió la opinión de todos los sectores acerca de las normativas que se están aplicando, todas relativamente nuevas, como las disposiciones de trazabilidad, que implican un nuevo sistema electrónico de marcaje individual de los animales, o los nuevos formularios de traslado animal, que apuntan en el mismo sentido.

Mirando hacia afuera

Trazabilidad es un concepto que ha cobrado fuerza con la apertura de Chile a las exportaciones, y consiste en que se hace un seguimiento a los productos, en este caso pecuarios, desde el nacimiento de los animales, pasando por todo su historial sanitario y el faenamiento. La trazabilidad va incluso más allá, hasta que el producto llega al consumidor. Así, en caso de detectarse alguna peste o defecto del producto, sea de inmediato identificable la procedencia, para activar los controles necesarios.

Una inspección de la Unión Europea dejó en evidencia el año pasado que los sistemas que se estaban implantando para trazabilidad tienen una serie de falencias, por lo que debieron suspenderse las exportaciones a ese mercado en forma transitoria. Ahora lo que se está buscando es superar estos escollos, con participación público-privada.

Los productores comprenden que la situación es grave, como lo expresó Carlos Smith, de la directiva de Aprocarne Ñuble, que señala que la masa ganadera destinada a la producción de carne, en el país habría caído a unas 2.500.000 cabezas, y que de continuar esta tendencia la ganadería estaría destinada a desaparecer.

El problema se traduce en que Chile está exportando poco y en que los medianos y pequeños ganaderos, salvo excepciones, no están participando en el proceso exportador. Por otro lado el país está pasando la línea de importar más del 50% de la carne que consume, con lo que se está perdiendo una oportunidad productiva silvoagropecuaria para este país, que en algún momento se autoabastecía del producto.

También hay otro tema preocupante en esta importación creciente de carne, y es que Chile tiene una ley de tipificación de carnes rojas que es exigida a los productores nacionales y que se aplica en el momento de la faena que clasifica la calidad del animal según su edad. Para el país es imposible hacer esta misma fiscalización en las faenadoras que los países sudamericanos que envían carne, y por el momento, solo se confía en la buena fe de los países que nos exportan, lo que implicaría competencia desleal.

Todos estos temas se están abarcando en la Mesa Nacional y en la Mesa Regional de Carne Bovina, y se nota un propicio ambiente para avanzar en la solución de estos problemas y replantear la carne como un rubro prioritario, además de aprovechar el estatus sanitario superior que tiene el país, libre de fiebre aftosa sin vacunación.

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