21 de septiembre de 2014 04:04 AM
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En materia de fitosanitarios levanta vuelo una política de Estado

•El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación realizó la tercera jornada de aplicación de fitosanitarios en el predio de INTA Oliveros. La eficaz sinergia público privada contrastó con la notoria ausencia de funcionarios provinciales.

En el medio de un escenario altamente conflictivo entre el sector productivo y el Gobierno Nacional, el tema fitosanitarios asoma como un ejemplo virtuoso de sinergia. Aunque todavía siga vigente el debate de fondo sobre un esquema agrícola sustentado en el monocultivo sojero, bien vale darle la derecha a quienes supieron ponerse a de acuerdo, porque lo cortés no quita lo valiente.

 

Con más de 300 personas presentes, el objetivo de la actividad consistió en mostrar las diferentes operaciones que involucra la aplicación de productos fitosanitarios, realizada por equipos aéreos y terrestres, siguiendo las pautas establecidas por las buenas prácticas de aplicación desarrolladas por el MAGYP pensado para áreas periurbanas.

 

Para el Ing. Agr. Rubén Ma-ssaro, uno de los anfitriones del evento, la utilización de los plaguicidas debería hacerse con la premisa de maximizar sus beneficios y minimizar sus desventajas. Esto incluye no sólo la decisión de su aplicación en los cultivos, sino también la forma o método técnico con que se realiza la práctica: la técnica de pulverización.

 

“Vale la pena destacar que un reciente documento del ministerio de Agricultura de la Nación sugiere zonas de amortiguamiento o buffer para pulverizaciones en cultivos extensivos en áreas periurbanas de 100 metros para equipos terrestres y 200 para equipos aéreos”, remarcó Massaro. Sin embargo no se establecen precisiones sobre aspectos relacionados con la aplicación de los plaguicidas, tales como la técnica de pulverización, volatilidad del plaguicida y las variables meteorológicas (salvo viento) que definen muchos de los riesgos de deriva y contaminación. “Definir el tamaño de la gota, el tipo de boquilla, el tipo de pulverización, las condiciones meteorológicas y las nuevas alternativas, son factores a tener en cuenta”.

 

Massaro destacó el trabajo desarrollado desde INTA con las comunas del sur provincial, “ayudándolos a organizar este tema, porque quienes legislan a veces no lo conocen. Nosotros les proponemos las cosas practicables que mejoran la relación de la gente de la ciudad con el campo”. Y ya surgió la idea de hacer un trabajo conjunto con las comunas de la provincia para plantear una posición técnica.

 

“Considero que a los productos volátiles hay que restringirlos, reemplazándolos por otros productos y alejarlos de las áreas críticas. Usar técnicas donde las gotas no sean arrastradas. Usar pastillas antideriva y trabajar en investigación, hay muy poco trabajo en esta materia”, sugiere. A futuro, se vienen cultivos tolerantes a Dicamba y “el producto deberá llegar debajo de la planta y las empresas exigirán técnicas acordes con esto”, advierte.

 

Para el Ing. Augusto Piazza, la clave está en la ética de las personas. “Según la FAO, se debe tomar en cuenta la inocuidad alimentaria, el medio ambiente y la seguridad alimentaria, y la mejor forma de lograrlo es hacer las cosas bien y dar garantía de ello”, sostiene. Piazza reconoce a las Buenas Prácticas Agrícolas como el camino: “hacerlo y demostrarlo de esta manera implica un nivel de responsabilidades, la capacitación, cómo se dirige la publicidad, la información sobre la seguridad, el conocimiento sobre el producto, la elección del producto para el control de alguna adversidad, la dosificación, el almacenamiento, las aplicaciones terrestres y aéreas, la post aplicación, un plan de emergencia, elementos de protección persona, y un control periódico de la salud de la población que mucho no se hace y debería hacerse”.

 

Finalmente, para cumplir con la ley, nada mejor que establecer buenos controles. “Falta de concientización en toda la cadena productiva sobre cómo se tiene que trabajar”, destacó.

 

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Sin eufemismos. Para el secretario de Agricultura Gabriel Delgado, este es un tema de interés público. “El sector genera los dólares que todo el país precisa”, sostuvo.

 

Trabajo de campo

Por su parte, Federico Landgraf, director Ejecutivo de CASAFE, remarcó que como representante de las entidades privadas, el evento demostró una “interacción exitosa público privada y me parece importante recalcar esto. Todos pudieron ver las aplicaciones en vivo y en directo, y eso permite que esta modalidad de taller demuestre la operatoria”. Landgraf apuntó al trabajo de equipo: “Atrás del apoyo del INTA local en el armado del evento hubo muchas reuniones entre las entidades privadas y los organismos públicos demostrando que cuando nos ponemos de acuerdo en un objetivo logramos excelentes resultados. Esperamos hacer muchas más demostraciones como ésta”, dijo.

 

Otro de los organizadores fue el Ing. Luis Carrancio, quien destacó que en conjunto con el Ministerio de la Producción, la Facultad de Ciencias Agrarias y el Colegio de Ingenieros Agrónomos vienen trabajando en pueblos del sur de Santa Fe, tratando de resolver los conflictos. “Haciendo capacitaciones, asesorando sobre normativas con la ordenanza de Arequito como ejemplo y mediación de partes en conflicto. Existe una percepción del conflicto muy diferente entre productores, ambientalistas, médicos rurales y la gente de los pueblos o ciudades, cada uno desde su punto de vista. Pero trabajando aspectos técnicos proponemos esa ordenanza que armoniza la producción con la salud, partiendo de la base que la salud es lo más importante”.

 

Carrancio también desliza sugerencias para lograrlo: “implementar un sistema que no sea tan insumo – dependiente, en algunos lugares la agricultura orgánica es la única viable (en lotes rodeados por casas, la falta de planificación urbana y falta de ordenamiento territorial, con barrios privados y Fondos de vivienda han rodeado lotes de producción). Aplicar si realmente hace falta; se debe aplicar lo menos tóxico que se pueda; generar bordes forestales que hagan de barrera y que cree un cinturón más armónico. Esto debe tansformarse en normativa local y controlado por las autoridades en carácter obligatorio. En Arequito se implementó y de 50 denuncias se pasó a ninguna. El monitoreo dio que no hubo intoxicaciones por agroquímicos gracias al control de los ingenieros agrónomos”, sostuvo.

 

 

Información tóxica

Para la Dra. Silvia Martínez, del Centro de Toxicología, Asesoramiento y Servicio (TAS) de Rosario, hay mucha falta de información, o incluso información malintencionada. “La información se ve empañada por la información tóxica, sobre la toxicidad crónica de los productos”, dijo en un juego de palabras. “Hay una difusión sobre estos productos, sobre supuestas malformaciones y toda una cuestión amarillista de figuras que se ponen en internet, con la que se bombardea a la gente que no tiene acceso a información científica. Hace muchos años venimos peleando contra eso. Veo malintención, apelando a aspectos emocionales que confunden. La información científica a nivel internacional expone más de 50 bases de datos de lo que hoy se sabe sobre el tema. Es en base a estudios experimentales sobre lo que se debe actuar, todo lo demás son presunciones, y eso en la ciencia no existe. El tema se maneja de forma irresponsable. En Santa Fe todas las estadísticas se tratan de casos de intoxicación ocupacional por mal manejo. Manejando bien un producto no debería intoxicarse nadie. Tenemos patologías leves y a veces graves o letales por intentos de suicidio”, le contó a Campolitoral. “Para analizar si un plaguicida provoca cáncer o malformaciones hay que hacer un trabajo en animales con una serie de etapas científicas que llevan mucho tiempo”, aclaró.

 

 

La voz oficial

Gabriel Delgado, secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Gabriel Delgado, resaltó la importancia de generar conciencia sobre la necesidad de realizar un uso óptimo y cuidadoso de los fitosanitarios, teniendo siempre como principal objetivo salvaguardar la salud de las comunidades. Y señaló: “La inocuidad total no existe, es por esto que debemos hacer llegar a todos, ciudadanía y productores, cómo deben ser las buenas prácticas con fitosanitarios”.

 

Sobre el rol que deben tener todos los actores, Delgado dijo: “El Estado somos todos y en este sentido debemos mantener un diálogo permanente entre lo público y lo privado para poder seguir avanzando en políticas que mejoren la calidad de vida de los argentinos, y para conseguirlo, la articulación entre la institucionalidad pública y privada resulta indispensable para lograr objetivos a corto, mediano y largo plazo”.

 

En esta misma línea, Delgado acercó un mensaje del ministro que destacó la importancia de los jóvenes, quienes tienen una mayor conciencia de la preservación del ambiente, para promover el cambio hacia un mejor uso de los productos fitosanitarios.

 

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Convocatoria. Más de 300 asistentes coronaron el éxito de una jornada de intensa capacitación.

 

 

 

Contradicciones

Consultado por Campolitoral sobre cómo implementar un sistema BPA basado en rotaciones con precios inviables (para trigo y maíz), Delgado destacó que es un tema que hay que poner en agenda. “El tema de los alquileres muestra que hay algunos cultivos que tienen menor repago que otros…todas estas cuestiones…la cuestión del uso del suelo no sólo tiene que ver con los precios, pero el tema de los alquileres resulta clave, porque en el costo de oportunidad – tierra lo importante es tener la visión global a mediano plazo. Respetar las rotaciones, porque la fertilidad física y química del suelo hace que este paquete tecnológico sea sustentable en el tiempo, y para nosotros la rotación con gramíneas resulta muy importante”, dijo, esquivando el tema de los ROES y el cierre a las exportaciones.

Francisco Anglesio, presidente del INTA, resaltó que “cuando los temas complejos se abordan con conocimiento es mucho más sencillo llegar a buenos resultados”.

La eventual aplicación de estos insumos en forma inapropiada y desaprensiva lleva a posibles riesgos para la salud ya sea en forma accidental o por un manejo inadecuado de dichos productos. Por esto, “las Buenas Prácticas Fitosanitarias incluyen un conjunto armónico de técnicas aplicables al uso de fitosanitarios, tendientes a asegurar que el producto pueda expresar su máxima capacidad, disminuyendo al máximo cualquiera de las diferentes formas de deriva, evitando así los posibles riesgos emergentes a la salud y al ambiente”.

 

 

En vivo y en directo

  • Durante la jornada, las máquinas terrestres y aéreas fueron reguladas según las condiciones reales de viento, temperatura y humedad para pulverizar de manera apropiada. Los especialistas explicaron a los presentes cómo regular tamaño de gota a partir de la correcta utilización de pastillas y medir la deriva resultante a partir de la utilización de tarjetas hidrosensibles. En la práctica, los equipos realizaron pasadas que simularon una aplicación de rutina, en forma perpendicular a la dirección del viento, en la que se cubrieron 200 m. de largo. Para determinar los alcances de la deriva, se instalaron estaciones colectoras con tarjetas hidrosensibles en posición horizontal a partir de las cuales se analizaron los alcances de la deriva. Así, los asistentes pudieron seguir paso a paso todo el proceso de utilización de los fitosanitarios. Desde que el aplicador recibe la orden de trabajo del productor junto a la receta extendida por el profesional, pasando por la preparación del caldo, la carga en la tolva del equipo, la regulación del equipo, la técnica del triple lavado de los envases usados, el perforado y la posterior recolección de los mismos para su transformación en productos útiles y seguros
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