22 de septiembre de 2014 00:57 AM
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Usan satélites y drones para vigilar producción y el stock de granos

CompartiremailFacebookTwitterEl Gobierno ya se familiarizó con las imágenes satelitales tomadas desde avionetas y ahora directamente con drones sobre los campos para cuantificar cuánta soja quedó guardada en los silobolsa, dónde están y si hubo cambios en el almacenamiento. De la misma forma que en las casas se buscan metros cuadrados sin declarar, la tecnología también […]

El Gobierno ya se familiarizó con las imágenes satelitales tomadas desde avionetas y ahora directamente con drones sobre los campos para cuantificar cuánta soja quedó guardada en los silobolsa, dónde están y si hubo cambios en el almacenamiento.

De la misma forma que en las casas se buscan metros cuadrados sin declarar, la tecnología también se vuelca al servicio de la recaudación y, eventualmente, la liquidación de la soja “encanutada”.

En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, la Agencia de Recaudación (ARBA) toma imágenes semana a semana que permiten contar la película del stock.

Analizan las medidas de los silobolsa y miden los cambios. “De una semana a otra se puede ver cuánto vendió y se cruza con la información para ver si lo declaró”, explicaron desde el fisco bonaerense.

El fin, en ese caso, es fiscalizar, cruzar la información con los registros de venta y evitar, además, que parte de la cosecha “se fugue” por la vía del contrabando.

Pero la información de los organismos provinciales puede ser compartida con la Nación en caso de que la requiera. Y siempre está a disposición de la Justicia, que -ante una eventual aplicación de la Ley de Abastecimiento, debe intervenir y dar el visto bueno para que el Gobierno pueda avanzar-.

Por un lado las fotos permiten tener un control de los silobolsa y sus variaciones, pero también, en el momento de la cosecha, también brindan la posibilidad de medir -cuando es por satélite- la calidad de la producción, según Perfil.

Índice verde

Según explicaron en ARBA, las imágenes satelitales llegan a captar hasta dos metros debajo de la tierra.

A partir de esos datos y de la medición de la clorofila de las plantas, el organismo desarrolló un “índice verde” que mide la calidad de la cosecha que los dueños de los campos pueden controlar en la página del organismo, con los datos de la zona y el número que corresponde al campo.

Si bien estos controles se ponen en práctica y se emiten intimaciones a declarar, los productores advierten que los datos no siempre son precisos y no son pocos los que recurrieron al organismo recaudador para pedir un descargo.

Según entienden, “los relevamientos satelitales deben acompañarse por inspecciones” en el lugar para corroborar las estimaciones que se realizaron en base a las imágenes.

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