22 de septiembre de 2014 17:06 PM
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El creciente atractivo de la exportación de arándanos a granel

CHILE : Exportadores aseguran que el retorno en dinero es similar al sistema tradicional, pero permite simplificar operaciones de packing y mejorar la programación de los envíos. Sin embargo, se debe poner atención a la capacidad e instalaciones de los recibidores y enviar fruta de buena calidad.

Hasta hace pocos años, las exportaciones a granel en Chile se asociaban principalmente a los vinos, el aceite de oliva u otros productos elaborados, como la miel. En frutas, si bien las de mayor tamaño, como las manzanas, pasaron del granel al envasado, las más delicadas, como los berries siempre fueron embaladas. Sin embargo, en las últimas temporadas el envío de arándanos a granel comenzó a ganar espacios.

 

Si bien la forma principal de exportar estos berries sigue siendo la tradicional, en envases pequeños que se conocen como clam-shells, el cambio ha surgido en respuesta a las demandas de algunos importadores por seleccionar ellos mismos las distintas calidades y designarlas de acuerdo con los estándares que exigen sus compradores finales.

 

La fórmula del bulk, como la llaman los exportadores, también ha ganado terreno porque los recibidores pueden satisfacer en forma rápida los pedidos de cada semana de los supermercados, lo que evita tener que reembalar la fruta una vez que llega a destino y permite moverla más rápido.

 

Para los productores y exportadoras, en tanto, es un sistema que tiene menores costos operativos en los packings, ya que la fruta no necesita preselección y puede ir directo desde el huerto al barco. Además, como viaja en bolsas plásticas o mallas de entre 2,7 y 3,5 kilos y no en cajas pequeñas, caben más kilos en el contenedor y genera ahorros de flete.

 

Sin embargo, exportar a granel tiene sus requerimientos y cuidados. Lo más importante es tener claro que es fruta de exportación y que no se puede descuidar la calidad, ya que ese aspecto se castiga en destino.

 

Tampoco es tan sencillo como llegar y despachar los berries, sino que es necesario desarrollar un programa con el importador y saber qué capacidad exacta tiene su packing en el destino, para no atocharlo con fruta y que pueda realizar una buena gestión con los compradores finales, ya que de esos movimientos dependerá en la mayoría de los casos la liquidación de la exportadora.

 

Mientras algunas se preparan para comenzar su cuarta temporada utilizando esta fórmula, que ya ocupa una parte importante de sus envíos, otras la están ampliando y algunas recién comienzan a explorarla, especialmente como una opción para alivianar el trabajo de los packings locales en las semanas de mayor producción y como respuesta a lo que quieren los importadores, que año a año aumentan sus instalaciones para procesar la fruta en los puntos de recepción.

 

 

Disminuir costos

El gerente comercial de la empresa Bluewave Juan Pablo Hube comenzó a exportar arándanos a granel a Europa en la temporada 2010-2011, y hoy despacha toda la producción para ese continente con este sistema.

 

Para eso ha sido clave el acuerdo estratégico que desarrollaron con la empresa holandesa ASF Holland, al ser sus representantes para Sudamérica y enviarles los arándanos desde Argentina, Perú y Chile, transformándolos en el segundo mayor importador de arándanos nacionales en Europa, todos enviados a granel, para lo cual trabajan con alrededor de 15 productores-exportadores.

 

“Comenzamos a trabajar con exportaciones a granel porque vimos que con ese sistema podemos mejorar mucho las condiciones con las que llega la fruta a destino y luego ellos seleccionan qué fruta llegará a qué cliente”, explica Juan Pablo Hube, y asegura que dejar que ASF Holland afine las exigencias de cada cliente es lo que les ha permitido ser exitosos en Europa, destino que representa el 50% de sus envíos.

 

Entre las ventajas, destaca los menores costos que tienen los productores con los que trabaja, que son al mismo tiempo exportadores, ya que Bluewave actúa como una empresa que coordina las negociaciones, otorga las facilidades de packing y coordina los programas de recepción, entre otros aspectos. “El productor no tiene que invertir en construir un packing ni en los materiales que se necesitan para la exportación tradicional, por lo que además de tener un buen retorno se les hace la vida más fácil y solo tienen que enfocarse en el cultivo”, asegura Juan Pablo Hube.

 

En ese sentido, añade que hay una baja de costos porque no es necesario volver a embalar la fruta en el lugar de destino y no hay rechazos en los supermercados, ya que se eligen los arándanos según su calidad para las exigencias de cada cadena en particular.

 

Una visión similar tiene Patricio Rebolledo, de Patagonia Food, que desde hace cuatro años comenzó a exportar a granel a Inglaterra, a petición de uno de sus recibidores. “El costo por kilo es más bajo. Tenemos un menor costo en el embalaje porque no pasamos la fruta por línea, sino que cargamos directamente la fruta cosechada en el huerto, desde las cajas a una bolsa plástica de 2,7 kilos en la que viaja”, explica, y agrega que el precio que acuerda con los importadores no considera los costos de materiales ni de los servicios en destino.

 

Pese a que aún es un porcentaje menor el que destinan al granel, de unos tres o cuatro contenedores en la última temporada, advierte que este sistema requiere poner mucho ojo a lo que se cosecha y no descuidar la calidad de lo que se envía. “No hay selección sino hasta llegar a destino, por eso es clave hacer un buen trabajo de huerto y una selección de la fruta por parte de los cosechadores, para lo cual nosotros ponemos supervisores”, insiste Patricio Rebolledo, y recalca que gracias a eso los porcentajes de rechazo han sido muy bajos.

 

 

Aliviar las semanas peak

Además de la disminución de costos por no necesitar instalaciones de packing y requerir menos materiales de embalaje, otra de las ventajas de exportar arándanos a granel está en poder aliviar las operaciones en las semanas peak.

 

Así lo plantea Sebastián Domínguez, gerente comercial de arándanos de Utilitas, quien por estos días está diseñando el programa de exportaciones de la temporada 2014-2015 y prevé focalizar los envíos a granel en las semanas en las que tendrán más fruta, para que el packing pueda operar sin tanta presión.

 

“Comercialmente, yo creo que lo mejor es hacerlo en el momento en que tienes más fruta para ayudar al packing, pero hay que transar y tener a los envíos a granel como parte del programa durante toda la temporada, aunque sea algo, porque los recibidores necesitan abastecerse constantemente”, explica Domínguez, ya que los importadores que piden arándanos a granel ya tienen funcionando las instalaciones para recibirlos y necesitan mantenerlas operando.

 

Aunque no sabe cuánto es el volumen exacto que enviarán la próxima temporada, Sebastián Domínguez reconoce que las exportaciones a granel están aumentando año a año, principalmente porque cada vez son más los importadores que están entrando en este sistema y construyendo los packings para procesar la fruta en destino, especialmente en los mercados más exigentes, como Estados Unidos e Inglaterra.

 

En este último caso, por ejemplo, la exportación a granel es cómoda porque tienen una reglamentación en la que exigen etiquetar la fruta con su duración mientras está en las estanterías del supermercado, algo que cuando parte desde Chile muchas veces no se puede asegurar. Además, es un país -al igual que Estados Unidos- donde hay cadenas de supermercados muy exigentes en cuanto a calidad, por lo que los importadores con este sistema se aseguran de cumplir con el estándar que solicitan.

 

Patricio Rebolledo plantea que ambos sistemas, la exportación tradicional y a granel, no son excluyentes y deben verse como un complemento para aprovechar al máximo los distintos períodos de la temporada. “En nuestro caso los envíos a granel se concentrar en dos períodos, el peak de la producción, que es en las semanas 2 y 3, y algunos contenedores hacia el final de la temporada”, detalla.

 

Por el contrario, Juan Pablo Hube, de Bluewave, cree que despachar toda la fruta que va a Europa a granel es una apuesta por asegurar la calidad, y esperan implementarlo próximamente también desde Perú: “Europa es un mercado mucho más exigente en calidad que otros y utiliza una gran cantidad de embalajes distintos, por lo que este sistema favorece el aspecto, la presentación y sabor de los arándanos”.

 

 

Acotar el riesgo

A pesar de las ventajas que ofrece la fórmula del bulk, Sebastián Domínguez asegura que, en su caso, por el momento no destinaría más del 20% de los arándanos a este sistema, considerando a sus clientes. “Enviar más sería más arriesgado, ya que no sé si tengan las instalaciones para recibir más volumen”, sostiene, aunque la cifra representa un aumento importante respecto del 8% que exportó a granel en la temporada pasada, por lo que reconoce que es una tendencia que crece con fuerza.

 

Ese es uno de los aspectos vitales que se deben considerar a la hora de cerrar este negocio con los importadores, conocer sus instalaciones y saber exactamente qué capacidad de procesamiento tienen, ya que una parte del éxito pasa a depender de la gestión que hagan con la fruta una vez que está en destino.

“Dependo de que el recibidor no tenga muchas mermas en su packing, de la buena gestión que haga con los materiales y de que sea eficiente”, recalca Domínguez.

 

En el caso de Bluewave están tranquilos, porque tienen con ASF Holland una relación comercial de casi diez años en la que nunca han tenido problemas. “Es una empresa que se dedica principalmente al área de los berries y en arándanos funcionan todo el año, no solo con fruta de Chile, sino que también de Marruecos, España, Croacia y países del Este, además de Holanda, Polonia y Argentina, por lo que operan de corrido”, comenta Juan Pablo Hube.

 

Otro de los aspectos con los que hay que tener cuidado es con el manejo de la fruta en cuanto a temperatura, porque al enviarla en bolsas plásticas y mantener los arándanos expuestos a temperaturas altas se pueden generar problemas de condensación.

 

“Si va en bolsas plásticas, lo fundamental para que todo resulte bien es que la fruta esté a una temperatura de entre 0°C y 0,5°C, porque de lo contrario se pueden producir problemas de condición”, explica Patricio Rebolledo, de Patagonia Food.

 

Al hacer los cálculos finales, Juan Pablo Hube cuenta que algunos de los productores-exportadores con los que trabaja se niegan a volver a exportar sus arándanos en la forma tradicional, por la simplificación que les ha significado el granel.

 

Algo que otros exportadores reconocen como cierto, pero que, advierten, va a depender mucho de cómo lo entienda cada productor. “El granel va a ser interesante en la medida en que acá se embale bien y que envíen fruta con calidad de exportación, sin tomarlo como si fuera una cosecha cualquiera”, advierte Sebastián Domínguez.

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