22 de septiembre de 2014 07:03 AM
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En Chile los nogales desplazan a la uva de mesa en la Región Metropolitana

La superficie total dedicada a la fruticultura creció 1,9%, en los últimos tres años. En este mapa ganan terreno los olivos y cerezos, mientras que caen los paltos y ciruelos. El nuevo catastro frutícola que publicará este miércoles también da cuenta de movimientos en la agroindustria.

El boom que vive la producción de nueces es transversal a distintas regiones del país y ya no es novedad para los productores. Que la superficie plantada con este frutal en la Región Metropolitana supere a la uva de mesa como la principal especie es un dato nuevo que posiciona a estos nuts como una industria creciente, que va más allá de ser el fruto de moda.

Mientras en 2010 las hectáreas de nogales plantadas en esta región sumaban 7.896,8, al cierre del año pasado la superficie había crecido más de 38%, a 10.948,9 hectáreas (ver infografía), superando las 8.771,1 hectáreas de vid de mesa, que disminuyeron 6,1% en tres años, de acuerdo con los resultados del último catastro frutícola realizado por el Centro de Información de Recursos Naturales (Ciren), por encargo y con financiamiento de ODEPA, que será presentado oficialmente este miércoles.

La relevancia que han cobrado las nueces no solo se refleja en el aumento de la superficie plantada, sino que también en la industria, donde el procesamiento de fruta seca pasó a ser, en apenas tres años, el segundo más importante de la fruta que se destina a la agroindustria, con más de 57 mil toneladas procesadas el año pasado, frente a las 30 mil que se registraron en 2010.

La producción de olivas también está entre los sectores que crecen -que son solo seis de un total de 20 especies frutales mayores- mientras que los paltos, uva de mesa y ciruelos muestran caídas en la superficie, movimientos que responden no solo a factores de rentabilidad, sino que también a la falta de agua en algunos sectores y, principalmente, a la escasez de mano de obra en los últimos años, en una zona que compite con la construcción y el comercio debido a su cercanía con la ciudad.

A nivel general, sin embargo, el catastro Odepa-Ciren da cuenta de un alza de 1,9% en la superficie destinada a la fruticultura, pasando de 48.063,9 hectáreas en 2010 a un total de 48.824,5 hectáreas el año pasado. A juicio del subsecretario de Agricultura, Claudio Ternicier, el aumento es positivo, “porque constata un incremento de la actividad frutícola de la región, lo cual deriva en un aumento de las exportaciones y del empleo, entre otros aspectos”.

“Los datos del catastro no solo tienen como objetivo su uso por el sector privado, los agricultores y la industria, sino que también han sido de enorme utilidad para la orientación de las políticas públicas”, plantea Claudia Carbonell, directora de Odepa, refiriéndose a que son datos clave incluso para la planificación de proyectos de fomento y las estrategias de apertura de mercado por parte del Gobierno.

 

 

Cómo se explican los movimientos

El principal elemento que ha definido los cambios que han realizado los productores de la Región Metropolitana es la escasez de mano de obra, que los ha llevado a buscar especies que puedan mecanizarse y, al mismo tiempo, ser rentables. Esos requisitos los cumplen básicamente los nogales y también los olivos, los frutales que tienen los mayores incrementos en la Región Metropolitana y que en el primer caso representan al 70,8% de la superficie total plantada en el país.

El productor de esta zona y director de Fedefruta Cristián Allendes plantea que en el caso de las disminuciones que muestra la superficie de vid de mesa, además de la edad de los huertos, “obedece a que la gente está buscando recambios que utilicen cero o muy poca mano de obra, algo que en el caso de los nogales también ha coincidido con una alta rentabilidad”.

Sin embargo, los nogales crecieron en tres mil hectáreas, mientras que la uva de mesa bajó 567 hectáreas, por lo que ese factor no explica todo el cambio. Allendes cree que en otras especies, como los carozos, se ha dado un fenómeno similar al de la vid, lo que termina de conformar el cuadro.

En el caso de los paltos, que caen en cerca de 1.200 há entre 2010 y 2013, el ex presidente de Fedefruta estima que se debe a que los productores han enfrentado sucesivas heladas y también un recambio varietal. “La palta chilena o la Negra de La Cruz dejaron de ser rentables y todos esos paltos estaban en la Región Metropolitana, por lo que se han desplazado”, asegura Allendes.

Otro cambio que revela el catastro es en los sistemas de riego, donde pasa a dominar el por goteo, con el 64% de la superficie de frutales mayores, frente al 54% que representaba en 2010. Este aspecto es uno de los que explicaría el aumento de productividad que exhiben varios frutales, además de la renovación de variedades, lo que se refleja en especies como los cerezos, donde el rendimiento pasó de 6,4 a 8 toneladas por hectárea en tres años, y en la uva de mesa, donde variedades como la Thompson habrían dado paso a otras más productivas, como la Red Globe.

Otro de los rubros que crece es el de las olivas. Mientras la superficie se duplicó en tres años, alcanzando las 2.992,4 há, la capacidad de procesamiento pasó de 5.863 ton en 2010 a 15.846,5 ton en 2013. “Los olivos han permitido incorporar tierras que no eran agrícolas, porque requiere la mitad de agua que las uvas, nogales o durazneros. Son mecanizables y necesitan muy poca mano de obra”, explica Allendes.

Guillermo González, gerente de ChileAlimentos, plantea que estos cambios “están de acuerdo con los movimientos y las inversiones que se están haciendo en el sector”.

González cree que es llamativo el aumento de capacidad que muestra el catastro del Ciren-Odepa en el procesamiento de fruta seca, que pasa de 30.568 ton en 2010 a 57.581,6 toneladas en tres años.

“La Región Metropolitana refleja muy bien lo que está pasando con los nuts en el país, porque las nueces son el cultivo de moda y han tenido un crecimiento importante, por lo que el procesamiento debe ir a la par con la superficie para poder procesar esa materia prima”, comenta.

Los datos también muestran un leve ajuste en el volumen de fruta que se destina a la exportación, que bajó de 58% hace tres años a 57,4% en 2013, y a la agroindustria como el área que más crece, pasando de recibir el 16,7% de la fruta en 2010 al 20% el año pasado.

Esa información, sumada a datos como el fuerte aumento en la capacidad de cámaras de frío, que se sextuplicó en el período y superó los tres millones de metros cúbicos, dan señales de que la Región Metropolitana también avanza en la apuesta por agregar valor.

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