24 de septiembre de 2014 16:03 PM
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El “rey de la soja” se queja de la alta inflación en Argentina y la brecha del dólar

Gustavo Grobocopatel aseguró que el Gobierno tiene "varias luces amarillas y varios frentes que resolver" y dijo que la herida con el campo "nunca suturó"

Conocido como “el rey de la soja” y uno de los gran ganadores del modelo cuando el “yuyo” cotizaba por encima de los u$s500, cuestionó los números actuales de la economía e hizo su análisis sobre el fin de ciclo. 

 

En diálogo con AM 950 en el programa Del Arco Político, el empresario se quejó de la inflación y también advirtió sobre la caída del empleo y la falta de inversión.

 

Estoy preocupado por la inflación, la falta de inversión, porque no se generan empleos de calidad, legítimos, en el sector privado, básicamente… En este momento tenemos un período de desequilibrio externo debido a la gran importación de combustibles. Me parece que hay varias luces amarillas y varios frentes que resolver”, señaló Grobocopatel.

 

Sobre el dólar y la brecha cambiaria pidió no tener más estas cuestiones que generan incertidumbre porque es malo para todos”. 

 

Sobre el futuro de la Argentina de cara a 2015, se mostró preocupado por la pérdida de empleo. “Creo que debemos tratar que se mantengan los empleos y después generar todos los cambios estructurales que hay que hacer. Pero la pérdida de empleo genera una situación muy complicada para la gente”, señaló.

 

Durante la entrevista le preguntaron si se consideraba un “empresario buitre“, a lo que respondió que la calificación que hace la Presidenta “es algo injusto, innecesario y me parece que tener que llamar buitre o especulador a la gente que trabaja es mínimamente injusto”.

 

Hacia el final, Grobocopatel afirmó que la herida entre el Gobierno y el campo “nunca suturó” y explicó: “No hay diálogo, inclusive antes de la 125 el diálogo no era bueno, si no, no hubiese ocurrido la 125 tampoco. Me parece que hay algo estructural vinculado con los prejuicios, con la falta de conocimiento, que hace que no haya habido nunca diálogo.

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