25 de septiembre de 2014 01:36 AM
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Contra el ACV, comer pescado (no frito) por lo menos 1 vez a la semana

Una enfermedad de estos tiempos: demencia relacionada con el envejecimiento. En ese caso, algunos estudios han pronosticado que los cambios de estilo de vida, tales como una reducción en las tasas de inactividad física, consumo de tabaco y obesidad, podrían llevar a una cantidad menor de casos de la enfermedad de Alzheimer y otros estados de deterioro cognitivo en personas de edad avanzada. El efecto antioxidante de los ácidos grasos omega-3, que se encuentran en grandes cantidades en el pescado (sobre todo el azul o graso), así como en ciertas semillas, aceites y frutos secos, ha sido también asociado a una mejor salud, y en particular a una mejor salud cerebral.

Una nueva investigación, llevada a cabo por el equipo de James T. Becker, de la Escuela de Medicina en la Universidad de Pittsburgh (USA); Mario Riverol, de la Universidad de Navarra en Pamplona, (España); y Cyrus Raji, ahora en la Universidad de California, en Los Ángeles (USA), y otros cientifícos, indica que las personas bajo estudio cuya dieta incluía al menos 1 vez por semana pescado horneado, o asado a la parrilla, pero no frito, tenían volúmenes cerebrales más grandes en regiones asociadas con la memoria y la cognición

 

El cerebro es el centro de control del cuerpo. Controla los pensamientos, la memoria, el habla y los movimientos. Regula la función de muchos órganos. Cuando el cerebro está sano, funciona de forma rápida y automática. Sin embargo, cuando ocurren problemas, los resultados pueden ser devastadores.

 

Por ejemplo, inflamación en el cerebro puede conducir a problemas tales como la pérdida de la vista, debilidad y parálisis. La pérdida de células cerebrales, que ocurre cuando se sufre un derrame cerebral, puede afectar la capacidad de pensar con claridad. Los tumores cerebrales también pueden presionar algunos nervios y afectar la función cerebral. Algunas enfermedades cerebrales son genéticas; en otras, como la enfermedad de Alzheimer, se desconoce la causa..

 

Los síntomas de enfermedades cerebrales varían ampliamente dependiendo del problema específico. En algunos casos, el daño es permanente. En otros, los tratamientos como la cirugía, medicinas o fisioterapia pueden corregir el origen de la enfermedad o mejorar los síntomas.

 

A juzgar por los resultados del estudio, comer pescado horneado o asado a la parrilla una vez a la semana es bueno para el cerebro, sin que importe mucho qué cantidad de ácidos grasos omega-3 contenga este.

 

 
La gente que comió pescado horneado o a la parrilla al menos 1 vez por semana tenían volúmenes más grandes de materia gris en áreas del cerebro responsables de la memoria (4,3%) y la cognición (14%) que aquella que no comía pescado regularmente. Pero no se encontró asociación alguna entre las diferencias cerebrales y los niveles de omega-3 en sangre. 

 

Esto sugiere que los factores relacionados con el estilo de vida, en este caso comer pescado, influyen más de lo creído en los cambios estructurales en el cerebro, mientras que los factores exclusivamente biológicos de cada persona tienen una influencia menor de lo pensado.

 

En verdad, el pescado es una de las principales fuentes del ácido graso omega-3, que ha demostrado tener diversos beneficios para la salud, y es también rico en otros nutrientes importantes como selenio y vitamina D, además de ser una buena fuente de proteínas.

 

El pescado blanco (bacalao, lenguado, merluza, pescadilla…) casi no tiene grasa y menos calorías que un filete o cualquier plato de fritos como croquetas o patatas fritas. El pescado azul (anchoa, atún, salmón…) tiene más grasa que el blanco pero es “grasa buena”, rica en ácidos grasos omega 3.

 

 

> Omega-3

Un análisis de 20 estudios sobre los efectos del pescado en la salud de las personas mostró que comer pescado graso (el más rico en omega-3) una vez a la semana reduce el riesgo de muerte por enfermedad cardiaca en un 36%. Los pescados más ricos en omega-3 son el salmón, la caballa, el arenque y las sardinas.

 

Los estudios sugieren que los mayores beneficios se obtienen cuando se come pescado al menos 2 veces a la semana. Comer pescado graso no solo ayuda a mantener el corazón sano, sino también reduce el riesgo de depresión, enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades crónicas. 

 

Los hijos de mujeres que toman bajas cantidades de pescado durante el embarazo y la lactancia tienen un desarrollo cerebral más lento, debido a que el ácido graso omega-3 ejerce una función importante en el desarrollo del cerebro y en su funcionamiento.

 

 

> Vitamina D

El pescado graso es la única buena fuente natural de vitamina D: 100 gramos de salmón cocinado aportan 360 UI de vitamina D, 85 gramos de atún en lata aportan 200 UI de vitamina D y 50 gramos de sardinas en lata aportan 250 UI. La vitamina D juega un papel importante en el mantenimiento de los niveles de calcio en sangre y la salud de los huesos. La falta de vitamina D puede aumentar el riesgo de osteroporosis.

 

La exposición al sol es otra buena fuente de vitamina D. Por ejemplo, si una persona de piel clara expone todo su cuerpo al sol durante 30 minutos a medio día, su cuerpo produce 20.000 UI de vitamina D. En una persona de piel oscura, esa cantidad se reduciría a la mitad. No obstante, la exposición al sol puede ser peligrosa por la posibilidad de producirse cáncer de piel y envejecimiento prematuro de la piel.

 

En el caso del salmón, también posee la Vitamina B6, útil para combatir la diabetes, la depresión o el asma. Y es uno de los alimentos con más cantidad de Vitamina B3, indicada para reducir el colesterol, cuidar y proteger el sistema circulatorio y tratar la diabetes.
 
10 razones para comer pescado 

1. Es un alimento muy nutritivo y recomendable para todas las edades.

2. Su oferta es muy amplia, lo que da oportunidad de probar distintas especies y elegir las que más agraden.

3. Se trata de un alimento con un contenido relativamente bajo en calorías.

4. Sus proteínas contienen todos los aminoácidos esenciales necesarios para el desarrollo, crecimiento y mantenimiento corporal.

5. El tipo de grasa que abunda en los pescados azules protege el corazón y las arterias.

6. Diferentes componentes del pescado ayudan a prevenir trastornos diversos: articulares, óseos, bocio…

7. En el pescado se encuentran todos los nutrientes implicados en el crecimiento y desarrollo: proteínas, ácidos grasos omega-3, calcio, hierro, zinc, yodo, vitaminas del grupo B, vitaminas A, D y E.

8. El pescado es un alimento fácil de digerir.

9. Admite variedad de preparaciones en la cocina: plancha, horno, papillote, frito, vapor, microondas, budín, pizza, en bocadillo, en ensalada…

10. Las personas que consumen mucho pescado tienen mayor esperanza de vida.

 

El peligro

Debido a la contaminación del mar, el pescado puede presentar también contaminantes, siendo los más preocupantes el mercurio, bifenilos policlorados, dioxinas y residuos de pesticidas. Los niveles altos de mercurio pueden dañar el sistema nervioso en los adultos y alterar el desarrollo cerebral en los fetos. Los efectos de niveles más bajos de mercurio no se conocen con claridad.

Aún así, los beneficios del pescado parecen estar por encima de sus riesgos. 

En un estudio publicado en The Journal of the American Medical Association, los investigadores utilizaron datos de la Agencia de Protección Ambiental estadounidense, y calcularon que si 100.000 personas comieran salmón 2 veces al día durante 70 años, los bifenilos policlorados que contiene podrían causar 24 muertes por cáncer, pero se evitarían 7.000 muertes por enfermedad cardiaca

Por otra parte, los niveles de bifenilos policlorados en el pescado son bajos y similares a los de la carne, huevos, verduras y productos lácteos.

En cuanto al mercurio, los pescados más contaminados por él son el pez espada, el tiburón, la caballa y el blanquillo. Se recomienda que las mujeres embarazadas o que están lactando y los niños pequeños eviten estos pescados. 

Los pescados con niveles más bajos de contaminación por mercurio son el atún claro enlatado, el salmón, el abadejo y el siluro. El salmón es una de las mejores fuentes de omega-3.

Dado que los niveles de contaminantes pueden varias de una especie a otra o de un lugar de pesca a otro, es aconsejable tomar una amplia variedad de pescados diferentes para paliar los efectos de la contaminación.

También es importante tener cuidado con el pescado que pesca uno mismo: es bueno informarse sobre los niveles de contaminación en la zona de pesca elegida.

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