26 de septiembre de 2014 10:09 AM
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La conducción federada barrena entre la contradicción y el ridículo

La presidencia de la entidad quiso desobedecer la suspensión del Congreso pero debió acatar la decisión de la IGPJ. Tras el bochorno, decidió criticar a “la patria financiera” con quien Buzzi se sentó a firmar una convergencia empresaria llena de coincidencias. Sin retorno.
Finalmente el Consejo Directivo Central (CDC) de la FAA decidió acatar la Resolución 793 de la Inspección General de Personas Jurídicas (IGPJ) de la provincia de Santa Fe y suspendió el Congreso anual de la entidad. La noche previa, habían lanzado un comunicado criticando la medida “solitaria y arbitraria” de Ricardo Silberstein a cargo de la IGPJ, y asegurando que darían caso omiso a la suspensión.
 
Buzzi y sus acólitos redoblaron la apuesta y un apremiado Ricardo Dagotto -síndico de la entidad- pergeñó un artilugio legal que duró apenas unas horas: Ratificar la realización del Congreso este mismo 25 y 26 de septiembre, en virtud de que la IGPJ les daba un plazo de una semana para responder a la medida. Una interpretación que por lo forzada es digna del Juez Thomas Griesa. 
 
Pero aquella idea -que por la noche pareció brillante al CDC, al punto de incinerarse con el comunicado trasnochado- con la salida del sol adquirió un contraste más opaco. Desde las 8 de la mañana la dirigencia de “Unidad Federada” el frente opositor a Buzzi que denunció las irregularidades en el padrón, se plantó en el Patio de la Madera de Rosario con bombos y cánticos.
 
Una hora más tarde, el CDC únicamente con los integrantes de la lista oficialista Azul y Blanca -pero sin Buzzi que recién apareció al mediodía- capituló frente a la evidencia de los hechos y el derecho y acató a regañadientes la orden de suspender el Congreso, aunque el papelón no terminó ahí.
 
Es comprensible que la presidencia de la FAA después de manejar a piacere la entidad durante 14 años consecutivos, no otorgue autoridad a nada que no sea su propio antojo e interés. Por tanto y como se había movilizado el “aparato” para un Congreso que debió suspenderse el día anterior y que no se realizó finalmente, hubo que hacer algo con la gente. Los recursos malgastados son irrecuperables.
 
Y “qué mejor que organizar un plenario” habrá pensado algún alumbrado integrante del CDC. Sin pérdida de tiempo, la conducción de la FAA emitió un segundo comunicado (el primero anunciaba la suspensión del Congreso) informando que “Productores de todo el país analizan inminentes acciones de protesta”.
 
Acto seguido los adictos a Buzzi indicaron en tono de “denuncia” que “Mientras la patria financiera está más vigente que nunca, se cobra a los laburantes impuesto a las ganancias y se nos deja a los chacareros sin acceso al crédito”. Otro mamarracho, pero un poco peor que el anterior.
 
La “patria financiera” es la misma que integra junto con la FAA, gracias a la muñeca política de Eduardo Buzzi, la Convergencia Empresarial. De allí salió un documento de coincidencias donde el presidente de la entidad puso el gancho convergente con la Asociación de Bancos de la Argentina, e incluso los representantes de Monsanto, Cargill y hasta la Barrick Gold.
 
Dicho en otros términos Buzzi logró -en abril de este año- que esas empresas y la “patria financiera” fueran avaladas por la firma de la FAA en un documento de Convergencia que sienta las “bases para la formulación de políticas de estado”, y que ata los intereses “chacareros” a los de esas empresas y asociaciones prácticamente para la “refundación” de un país “postkirchnerista”. 
 
A esos “chacareros” se los convocó a un “plenario” para protestar contra los mismos bancos que no les dan crédito y se llenan los bolsillos de plata, luego de que el presidente de esos mismos chacareros firmara -hace apenas cinco meses- con esos mismos bancos la tan mentada Convergencia. 
 
Resulta factible que el lector a esta altura de las cosas piense que todo lo que acaba de leer se parece a un disparate mayúsculo, pero en tal caso no debería preocuparse, porque efectivamente eso es lo mismo que piensa quien lo escribe.
 
“De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso”, escribió Napoleón, uno de los estrategas políticos y militares más extraordinarios de la historia universal, tras la derrota en su campaña oriental contra Rusia en 1812. Hace rato que Buzzi viene dando pasos que lo alejan irreconciliablemente de lo sublime
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