6 de julio de 2009 20:20 PM
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La Poda, crucial en el resultado

La poda, que en este momento está en plena ejecución en la mayoría de los huertos del país, es crucial en la fruticultura. Es mucho lo que se juega con esta práctica.

"Es fundamental para mantener el equilibrio del árbol, garantizando la paulatina renovación de la madera. Junto con la nutrición mineral y el raleo, constituyen los pilares en el logro de una fruta apta para la exportación", señala José Antonio Yuri, director del Centro de Pomáceas de la Universidad de Talca.
No cabe duda entonces de que es un trabajo crítico porque de él depende la cantidad y calidad de la fruta a cosechar. Permite mejorar la penetración de la luz al interior de la copa, lo que estimula el color de la fruta; además, a través de ella se regula y define la altura y volumen del árbol, lo que impacta en todo el desarrollo de la planta. A más luz, menos brotes vigorosos (chupones). Dicho en términos comerciales, si una empresa no hace bien esta labor, estará en mal pie en cuanto a calidad frente a la competencia, o bien no podrá cubrir los volúmenes de venta acordados. En ambos casos existe una alta posibilidad de perder clientes y posición en el mercado.
Pero, además, la forma en que se realice impacta también las labores posteriores del árbol, como el raleo o la cosecha. Aún más, mal hecha, implica más crecimiento vegetativo -pero no más ni mejor fruta-, lo que significa que el siguiente invierno habrá que invertir más porque ese material excesivo deberá podarse fuertemente, con lo cual se cae en un círculo vicioso, difícil de frenar.
Es un trabajo que aún es realizado ciento por ciento por el hombre, por lo que es un costo importante dentro del proceso productivo.
MANZANOS ENTRE DOS SISTEMAS
En el caso de los manzanos, en los últimos 30 años en Chile se han vivido numerosos cambios en los sistemas de poda y conducción, aunque no todos han significado una evolución.
"En la década del 80 se consolida la forma piramidal, con un eje central, que consideraba un intenso raleo de ramas y severo despunte de las restantes; después, en los 90, se fue un sistema de ramas más horizontales, aunque todavía con fuertes despuntes. A comienzos de esa década se trató de masificar un sistema sudafricano de poda apitonada, que retrasó la precocidad de las plantaciones y produjo una brotación excesiva, un punto negativo para las condiciones chilenas. La actual década ha sabido convivir con el sistema Solaxe (introducido a finales de los 90) y el eje central modificado (Vertical Axis)", dice José Antonio Yuri.
Con Solaxe el árbol crece hacia arriba, pero produce hacia abajo, sin despunte de ramas; el de eje central tiene forma piramidal, con pisos determinados y despunte de ramas laterales.
En manzanos el error más común es realizar una poda muy severa. Para dar fruta, la rama requiere al menos dos años, por lo que con un despunte muy severo se retrasa la entrada en producción de las plantas y se perturba su equilibrio fisiológico, en desmedro de la fruta.
Dado que es un trabajo manual y que el costo de la mano de obra es cada vez mayor, efectuarla con las técnicas adecuadas puede incidir también en los resultados económicos.
"El costo depende del cultivar, de la edad de la planta, del sistema de conducción y del volumen. Para plantaciones más modernas, con más de 1.000 árboles por hectárea, el requerimiento de mano de obra puede variar entre 20-35 jornadas/ha para red delicious, y 30-45 jornadas/ha para gala, fuji y granny smith. Esto significa que cerca de un tercio de la mano de obra se ocupa en esta labor", añade.
Y esto se ha ido optimizando, por la introducción de innovaciones tecnológicas como los portainjertos enanizantes, en el caso de los manzanos, que permiten densificar la plantación, disminuyendo desplazamientos.
CAROZOS PEATONALES
La poda en durazneros y nectarinos tiene buen nivel en relación con otros países productores de esta especie. La conducción se ha hecho en forma de copa desde el inicio del cultivo a nivel comercial. Sin embargo, en los años 80 se popularizó la conducción piramidal, como se hace con los manzanos, lo que ayudó a conseguir cosechas más precoces.
"Hoy se privilegia el llamado "huerto peatonal"; es decir, donde las labores no requieren el uso de escaleras, debido a que las plantas son bajas. En este sistema la conducción con dos ramas en ángulo de 45 grados respecto de la vertical, con la masificación de coligües como sostén, se ha popularizado  con excelentes resultados", señala Gamalier Lemus, investigador del Centro de Frutales de Carozo de Inia.
Evitar los errores es vital, para que el proceso tenga los resultados esperados.
La poda mal realizada significa terminar con árboles excesivamente altos, de difícil acceso, con más de 3,6 metros de altura, lo que encarece los costos de operación del huerto.
 "El acceso a la parte alta es lento, caro y riesgoso. Además, provoca mayor daño a la fruta en cosecha", dice Lemus.
El exceso de vigor en la parte alta de la planta es otra falla que termina en un sobrecrecimiento de brotes (chupones), que afectan la entrada de luz en la copa. Eso impacta en la productividad y en la calidad de la fruta. Otra recomendación es eliminar el exceso de ramas madres. "Los árboles formados en copa deben tener tres a cuatro ramas de estructura", recalca.
PALTOS MÁS BAJOS TAMBIÉN
En los 80 se comenzó a podar el palto. La técnica se desarrolla a principios de los años 90 con la idea de que la luz penetre en el follaje.
Para Lemus, éste fue un proceso muy beneficioso.
"El mantener una planta pequeña, de fácil acceso para el operario fue también uno de los propósitos conseguidos en las plantas de palto sometidas a poda", señala.
PARRAS AL RIMO DEL BOOM
El cambio en las técnicas de poda ocurrió en los 90, con el boom vitivinícola que adaptó los viñedos a producciones de calidad, opina Rodrigo Barría, gerente agrícola de Viña Montes.
La viticultura en Chile ha cambiado desde las orientaciones francesas más antiguas hasta el viraje técnico de hoy, donde la estadística y la medición del vigor de las parras ajustan una producción más eficiente y equilibrada.
"El conocimiento de los períodos de formación del racimo y sus requerimientos climáticos ha cambiado los viñedos desde podas ineficientes de 300 mil yemas por hectárea a no más de 100 mil. Y desde las usuales viñas de cabezas anchas, con varios cargadores, se pasó a coronas angostas y dos cargadores o cordones de pitones con yemas equidistantes entre sí, que logran mejores disposiciones de brotes y racimos hasta la cosecha", indica Barría.
En el último tiempo el enfoque fue disminuir mano de obra, por eso los sistemas de poda mínima y canopia (follaje) abierta, que minimizan las jornadas hasta en 20%, están proliferando. 
  
La indispensable capacitación
"A pesar de que es una labor donde el factor humano es el motor central ?controlable?, las empresas tienen internalizado que no se puede mejorar mucho en la poda por el perfil mismo de los trabajadores agrícolas y porque la capacitación no da resultado y no sirve. Entonces, éstas ya consideran un margen de pérdida por mala poda, cuestión que es superable si hicieran una buena gestión de personal y capacitaran a los trabajadores", plantea Rodrigo López, gerente general de Agrocap, de Asoex.
No basta con la capacitación tradicional. "Se necesita capacitación innovadora y una moderna gestión de personal. Eso, no lo están entregando los contratistas", añade.
Para López, lo óptimo sería que las personas se formen para realizar esta tarea y que en la práctica adquieran nuevos aprendizajes; esos que no entrega la teoría o que competen sólo a la empresa donde están trabajando.

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