28 de septiembre de 2014 10:35 AM
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Argentina pagadiós

El creciente porcentaje de empleo del Estado contra el sector privado configura una trampa insustentable en una economía extractiva y con poco agregado de valor.

Esta semana se conoció que en la Argentina, el Estado asoma como el mayor concentrador de la fuerza laboral: incorpora un empleado cada 5 cinco minutos. La incorporación en el trimestre a planta permanente fue de 40.715 personas, lo que equivale a 13.571 por mes, 452 por día, 19 por hora, 1 cada poco más de 3 minutos.

Si el ejercicio se hace sobre unos 59 días hábiles (luego de deducidos los sábados, domingos y feriados), surge que fueron 690 por día, 29 por hora, 1 cada poco más de 2 minutos.

En el sector privado, por el contrario,el informe del Indec dio cuenta de que el conjunto de actividades productoras de bienes y servicios redujo la nómina de personal asalariado en 47.176 en el segundo trimestre equivalente a un ritmo de 1 cada 2 o 3 minutos. La rama que más achicó la dotación asalariada fue el agro (3%), con 10.743 puestos menos.

Increíblemente, el informe sostiene que se registraron incorporaciones en los últimos doce meses en el sector de la explotación de minas y canteras (5,8%), reforzando el perfil de la tendencia.

La estrategia es clara: el modelo que castiga el emprendedurismo y favorece el clientelismo, desprecia la iniciativa privada y favorece el asistencialismo a cambio de votos.

El problema es la sustentabilidad del esquema. El futuro del futuro requiere revertir esta tendencia para volver a desarrollar y fomentar la creación de la riqueza de la Nación basado en el premio al esfuerzo. En este planteo, terminar con la inflación y plantear mayor seguridad jurídica que atraiga inversiones debe ser el primer paso. Pelearse en un sólo día con EEUU, Alemania y los acreedores no parece el mejor camino. El momento requiere de una responsabilidad a la altura de las circunstancias, un don que nuestros gobernantes no han sabido exhibir. Si bien a esta altura es poco lo que se puede cambiar, alcanzaría con no profundizar el daño.

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