3 de octubre de 2014 01:13 AM
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Neomicina, una alternativa poco divulgada en el control de colibacilosis porcina

El presente estudio muestra la efectividad de la neomicina contra la E. coli, una alternativa soluble al agua, rápida y eficaz a nivel intestinal, que produce excelentes resultados en corto tiempo.

En el año 1885 Theobold Escherich fue el primero en describir a la Eschericiacoli (E. coli) como Bacterium coli commune, sin embargo, no se le consideró patógeno en porcinos hasta varios años después.

 

Debemos recordar que la E. coli es un habitante normal en el intestino (delgado y grueso) de los animales, pero sólo algunas cepas son patógenas, y esas cepas van a diferir según sus antígenos somáticos, fimbriales y flagelares. Actualmente identificamos casos clínicos de diarreas de neonatos, en menor o mayor grado, presumiendo que este microorganismo es el causante.

Las cepas que se encuentran comúnmente en grandes cantidades en los porcinos sanos no son patógenas. Sin embargo, en ciertas condiciones, algunas cepas que sí son patógenas proliferan en mayores cantidades particularmente en animales bajo condiciones de estrés, produciendose la enfermedad. Como sucede en otras afecciones, la colibacilosis puede estar asociada a otra bacteria (infección secundaria).

La colibacilosis en los porcinos ha sido reconocida durante mucho tiempo, relacionada a una clasificación determinada por la presentación de la enfermedad en tres edades diferentes:

1. Colibacilosis neonatal o “diarrea de los lechones”.

2. Colibacilosis o diarrea pos destete” en porcinos poco después de destetados.

3. “Enfermedad de los edemas” en porcinos en crecimiento o engorde.

 

 

 

En los lechones recién nacidos, la colibacilosis ocurre normalmente dentro de los tres primeros días de vida, y generalmente es dramática, porque puede llegar a una mortalidad que oscila entre el 10 % y 50 %.

En los recién destetados, generalmente la enfermedad se da entre el primer día de destetado y los diez posteriores, ayudado muchas veces por el estrés del cambio de alimento y de ambiente. En este caso, la mortalidad no es tan alta y rara vez excede el 10%, sin embargo, la colibacilosis reduce el desempeño por la deshidratación y menor consumo de alimento.

En porcinos en crecimiento, la denominada enfermedad del edema se debe a la producción de una toxina de la E. coli que daña las paredes de pequeños vasos sanguíneos (incluyendo los del cerebro) y producen la acumulación de trasudado (edema) en los tejidos del estómago e intestino.

 

 

Tipos de Escherichia coli

Actualmente se consideran los siguientes tipos:

1. Enterotoxigénico (ETEC): productor de enterotoxinas que promueven una secreción de líquidos y electrolitos por parte de las células epiteliales del intestino, o lo que consideramos diarrea. Esta clase usa las fimbrias para adherirse a la mucosa intestinal, como las conocidas: F4 (K88), F5 (K99), F6 (987P) y F41. Normalmente las E. coli responsables de diarreas en neonatos, suelen producir F5, F6 o F41, y las que producen F4 están también asociadas a diarreas durante el resto de la lactación y el destete.

2. Enteropatógeno (EPEC): que lesiona las células epiteliales del intestino. Todas las cepas EPEC, poseen una proteína (Intimin), que permite su adherencia profunda.

3. Productor de toxina Shiga (STEC): son las cepas productoras de la enfermedad del edema. Producen Stx2e y enterotoxinas.

Es importante saber que en un animal podemos encontrar variedades de E. coli, aunque más importante es saber que un porcino sano o aparentemente sano puede causar la enfermedad a otros cerdos del mismo corral.

Las madres siempre van a contener E. coli enteropatógena en el intestino, y mucho más cuando se aproximan al parto. La infección de los lechones se inicia por la contaminación proveniente del medio, después del nacimiento.

En porcinos neonatales, la fuente de contaminación son las heces en el corral de maternidad. En los destetados, la contaminación se debe al contacto con animales de otras camadas e inclusive de la misma de la que provienen. Por lo tanto, la higiene es un factor importante para el control de la enfermedad.

 

 

Signos clínicos

En la colibacilosis neonatal y post destete es bastante conocido lo que vamos a encontrar, porque los que estamos relacionados al medio porcino ya lo hemos visto alguna vez.

• Diarrea: puede ser severa (líquida) o tener alguna consistencia. La severidad generalmente se da por la edad, cepa involucrada y estado inmunitario. Es fatal por falta de atención. Puede haber muerte súbita inclusive sin que se vea diarrea.

• Deshidratación: las costillas y columna pueden llegar a marcarse notoriamente. La piel pierde flexibilidad, los ojos se hunden y el pelo es áspero.

• Color de las heces: varían desde amarillento claro hasta blancuzco en la colibacilosis neonatal y diferentes tonos de marrón en el post destete.

• No se detecta sangre en las heces.

• Normalmente no existen vómitos.

 

 

Tratamiento

El tratamiento en esta enfermedad es complejo, más aún cuando este microorganismo está asociado con otro o cuando la deshidratación es severa y rápida.

Siempre es importante conocer la historia de la granja, es decir, qué enfermedades son las más frecuentes que tuvieron en las fases de producción y qué antibióticos usaron. Lo que siempre menciono, no sólo en la terapia para esta enfermedad, es que nunca hay una receta que se pueda dar como volante a todas las granjas; debemos ser muy responsables en ese sentido.

Los lechones deben ser tratados con antibióticos en forma individual, pero siempre usando además una terapia de soporte, hidratando al animal con suero conteniendo electrolitos por vía oral.

La medicación en los gorrinos puede realizarse individualmente con inyectables si el número de animales es reducido o porque se quiere hacer una acción sinérgica con otro antibiótico por otra vía de administración.

Lo mejor en estos casos es administrar los antibióticos en el alimento balanceado. La terapia de hidratación electrolítica puede ofrecerse en un bebedero, adicionando un acidificante que siempre es interesante evaluar.

 

 

¿Qué alternativa antibiótica podemos usar?

Muchas veces los porcicultores y médicos veterinarios nos encontramos con la encrucijada de la elección del antibiótico correcto; siempre teniendo en cuenta que el que elijamos cumpla con ciertos criterios necesarios:

• Eficacia contra el patógeno a atacar.

• Buena llegada al órgano o tejido con infección.

• Baja toxicidad.

• Bajo nivel de generación de resistencia.

• Fácil aplicación en la granja.

• Adecuado manejo de dosis.

• Adecuado costo del fármaco.

Cuando nos encontramos en campo y nos enfrentamos con el diagnóstico no solo presuntivo, sino definitivo de un cuadro de colibacilosis, lo que normalmente pensamos es en colistina; pero, ¿hemos realmente usado los criterios anteriores?

La premura en nuestra toma de decisiones y la “costumbre” (usar lo que los otros usan) limita nuestra visión del universo de posibilidades terapéuticas a fármacos alternativos y que podemos encontrar en el mercado. Este es el caso de la neomicina, un antibiótico que ha demostrado eficacia en campo y que hoy en día lo debemos tener como una alternativa para casos de colibacilosis.

La neomicina es un antibiótico perteneciente a la familia de aminoglucósidos y se obtiene a partir de Streptomycesfradiae. Se considera un complejo con tres compuestos: A, B (framicetina) y C. El compuesto B es el que está en mayor proporción.

Comúnmente se presenta como sulfato de neomicina, siendo una sal inodora e higroscópica. Es más activa en medios alcalinos.

 

 

Espectro de uso y dosis recomendada

La neomicina es usada principalmente en los porcinos para controlar casos de colibacilosis e infecciones por bacterias Gram negativas, incluyendo Klebsiella sp., Proteus sp., Pasteurella sp., Salmonella sp., Shigella sp. y Treponema hyodisenteriae.

La dosis en informaciones farmacológicas es variable; incluso lo denotan por especie bacteriana a la que queremos controlar; sin embargo, en campo debemos administrar a razón de 20 mg/kg de peso al día en el alimento concentrado para el control y tratamiento de nuestra más prevalente infección en animales post destete, Escherichia coli.

No es recomendable en el agua de bebida por la interacción en medios de pH no óptimos (medios ácidos) y su inactividad con leche.

 

 

Mecanismo de acción

Presenta un interesante mecanismo de acción, porque desde su ingreso a la célula bacteriana objetivo por unión proteica y atracción de polos opuestos (los aminoglucósidos poseen electro-positividad y la pared bacteriana electro-negatividad), altera la estabilidad de la membrana (equilibrio electrolítico). Debido a que su ingreso requiere de un gasto de energía mediado por oxígeno, el antibiótico no tiene efecto sobre bacterias anaerobias.

 

 

Una vez dentro de la célula, la neomicina se une a la unidad ribosomal 30S y de esta forma bloquea la síntesis de ARNm y ARNt; como consecuencia, se producen proteínas no funcionales generando la muerte de la bacteria. Vemos una doble acción: lisis celular y muerte por disfuncionalidad.

Indicaciones

La neomicina está indicada principalmente en enfermedades a nivel del tracto gastrointestinal de lechones y gorrinos, principalmente para los problemas de colibacilosis, enfermedad del edema, salmonelosis y otras que mencionamos anteriormente. Cabe resaltar que su uso es seguro porque al ser administrado vía oral no se absorbe en el tubo gastrointestinal, teniendo un alto efecto bactericida en el intestino.

Como todo producto antibiótico, la neomicina en uso prolongado puede generar resistencia bacteriana de manera rápida (como los aminoglucósidos que lo alcanzan rápidamente), además, no debe ser administrada cuando se sospecha de una alteración de la mucosa intestinal (pérdida de la misma), porque el antibiótico puede pasar a torrente sanguíneo y, de suceder, tendría un posible efecto nefrotóxico, dependiendo de la dosis que se use (antibiótico dosis dependiente).

Si bien se mencionan sinergias con otros antibióticos, principalmente en uso tópico, el uso de neomicina en conjunto con bacitrana o disalicilatometil de bacitracina, hace que se obtenga un amplio espectro en procesos infecciosos intestinales en porcinos jóvenes, es decir, va a controlar casos de clostridiosis y disentería.

 

 

Conclusiones

• La E. coli es una bacteria que forma parte de la flora normal intestinal. Existen ciertas condiciones que permiten el desarrollo de cepas patógenas.

• Debemos siempre estar atentos a un cuadro de colibacilosis, basándonos en la gama de signos clínicos que pueden presentarse pero no solo por la diarrea.

• Tener en cuenta siempre los criterios mencionados para la elección adecuada de un fármaco terapéutico.

• La neomicina es una buena opción terapéutica para el control inmediato y rotación antibiótica ante cuadros de colibacilosis.

• La terapia antibiótica siempre debe estar acompañada de una terapia de soporte.

 

 

 

Bibliografía

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-Muirhead, R.; Alexander, M. (2001) Manejo y tratamiento de las enfermedades del cerdo. Referencias para la granja. Primera edición. Editorial Inter- Médica.

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-Wordpress.com. (2001) “Colibacilosis porcina neonatal”.

Fuente:

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